Por el estancamiento en la negociación salarial, la AOT se declaró en estado de alerta y movilización: responsabiliza al Gobierno y a la patronal

El gremio acusó a la FTIA de ofrecer  “propuestas de recomposición mezquinas, ofertas de porcentajes de ajuste casi insultantes y una negativa sistemática a discutir” y de todas las consecuencias que podría causar las medidas de protesta.

Lunes, 20 de julio de 2026 14:02

La Asociación Obrera Textil (AOT) se declaró en estado de alerta y movilización en todo el país, debido ante el estancamiento en la discusión salarial con la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) y la falta de avances en la negociación convocada por la Secretaría de Trabajo de la Nación.

La determinación surgió a partir de una resolución impulsada por el Consejo Directivo Nacional del gremio que encabeza Hugo Benítez y del cual participaron secretarios generales de las delegaciones de todo el territorio nacional. 

Los representantes sindicales aclararon que la preocupación no se limita únicamente a la discusión paritaria, sino que también alcanza a la negociación sobre la continuidad del Convenio Colectivo de Trabajo Nº 500/07, cuya vigencia se extiende hasta el 31 de diciembre de 2026, y remarcaron que la convocatoria oficial no encontró una actitud constructiva por parte del sector empresario.  

Mediante un comunicado, la organización sostuvo que, incluso antes del vencimiento del último acuerdo salarial, las reuniones y comunicaciones mantenidas con la cámara empresaria estuvieron caracterizadas por “propuestas de recomposición salarial mezquinas, ofertas de porcentajes de ajuste casi insultantes y una negativa sistemática a discutir salarios que permitan recuperar el poder adquisitivo de los trabajadores, así como también a garantizar la continuidad del convenio colectivo pese a la convocatoria formal realizada por las autoridades laborales”.  

Apuntó contra la patronal

En ese marco, la AOT afirmó que la negociación quedó paralizada “ por exclusiva culpa del sector empresario”, al considerar que la FITA incumplió con “el deber de negociar de buena fe, provocando un perjuicio directo a los trabajadores textiles al impedir que puedan acceder a un nuevo acuerdo luego del vencimiento de la última paritaria, ocurrido el 30 de junio”.

A propósito, la entidad consideró que la estrategia empresarial busca “sostener salarios que calificó como miserables, aprovechando un contexto económico y político que, según expresó, deterioró fuertemente el poder adquisitivo de los trabajadores”. 

También, cuestionó la precarización laboral y las amenazas de flexibilización impulsadas por distintos sectores empresariales, favorecidas, según sostuvo el gremio, “por un marco normativo que beneficia exclusivamente a las patronales y debilita derechos laborales y sindicales históricamente conquistados”.  

Un deja vù

Posteriormente, la entidad que encabeza Hugo Benítez relacionó al actual escenario con un retorno a las políticas laborales de la década de 1990 y advirtió que “ese modelo conduce a la pérdida de miles de puestos de trabajo y acelera el proceso de desindustrialización del país”. 

En esa línea, cuestionó “el silencio del empresariado frente al deterioro del aparato productivo y afirmó que algunas cámaras empresarias privilegian las ventajas derivadas de la legislación vigente por encima de la defensa de la industria nacional y del empleo”.

A modo de cierre, informó que “el Consejo Directivo adoptará sin más trámite las medidas legítimas de acción sindical que estime adecuadas en salvaguarda de los derechos e intereses en juego”, al tiempo que acusó a la FITA “por todas las consecuencias que de tales medidas se deriven”.

 

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