La Isla de Man, Ellan Vannin en su lengua céltica, no forma parte del Reino Unido, ni tampoco de la Unión Europea. Tiene gobierno, Parlamento y sistema judicial independientes. Pese a esto, para los temas de defensa y representación internacional ha delegado esas funciones en la Corona británica. De hecho, el monarca Carlos III es formalmente el jefe de Estado como señor de Man. Famosa en el mundo por su Trisquel, tres piernas que se unen en un punto y están ubicadas en el centro de su bandera, esta semana fue parte de la discusión política argentina, cuando un buque petrolero bajo su jurisdicción atracó en el puerto de Ushuaia, en Tierra del Fuego. La terminal está bajo intervención nacional desde enero de este año, y fue cuestionada por permitir que esta embarcación se abasteciera en la provincia austral, cuya ley prohíbe las operaciones logísticas de buques con bandera británica en los puertos de las provincias con costas en el Atlántico Sur. Además del reclamo legal, los gremios marítimos y portuarios vieron el tema como un nuevo avance sobre la soberanía nacional y cuestionaron al gobierno de Javier Milei.
El buque petrolero VS Promise llegó a la terminal de Ushuaia el miércoles de la semana pasada. Con un volumen estimado de unos 500 mil barriles de crudo, opera bajo una sociedad radicada en la Isla de Man, parte de la Corona británica. En Tierra del Fuego, la Ley 852, sancionada el 25 de agosto de 2011, prohíbe “el amarre, la permanencia, el abastecimiento y las operaciones logísticas de buques con bandera británica”. La norma, conocida popularmente como “ley gaucho Rivero”, reafirma los derechos de la Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur.
Por eso el reclamo del gobierno fueguino y el malestar sindical. “Que el gobierno haya permitido amarrar un buque de bandera británica en una provincia que por ley lo tiene prohibido, no sólo ataca la soberanía nacional sino la soberanía de las provincias”, sostuvo Mariano Vilar, titular del Sindicato de Conductores y Motoristas Navales de la República Argentina (SICONARA). En diálogo con Data Gremial, el dirigente vinculó este tema con la intervención del puerto de Ushuaia, algo que “No es casualidad”. “Después de esa intervención ocurrieron hechos graves, como la visita de delegados de Estados Unidos, pasan y amarran buques británicos”, recordó.
Ante esta situación, SICONARA viene denunciando desde el inicio de este gobierno estas actitudes, como “la de abrir ríos y mares y entregar la marina mercante”. En ese sentido, Vilar ve el tema del buque y la desregulación del sector como “el paso necesario y fundamental para entregar la soberanía marítima, entregando la puerta de entrada de la Antártida a grandes potencias extranjeras y la pérdida del reclamo sobre el territorio de las Islas Malvinas*”.* En igual sentido, el titular del Centro de Patrones y Oficiales Fluviales, de Pesca y de Cabotaje Marítimo, capitán Mariano Moreno, consideró la llegada del buque un hecho “lamentablemente histórico”. “Este es el primer barco británico después de la guerra de Malvinas que entra a un puerto argentino a abastecerse, infringiendo la ley”.
En este sentido, Moreno le dijo a Data Gremial que “el principal responsable de este tema es el gobierno”, y consideró que la autorización “es una provocación, que fue preparando las condiciones para que esto suceda”.
Antecedentes
La llegada del petrolero a la terminal petrolera de Río Cullen fue repudiada por el gobierno de Gustavo Melella y por todo el arco sindical. Para Moreno, por ejemplo, antes hubo señales de que se iba a dar esta avanzada. “La intervención de un puerto como el de Ushuaia por parte de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPyN), bajo circunstancias más que dudosas, parte de un contexto donde el gobierno nacional está hipotecando el futuro del país, y sabemos quién va a ser el gran ganador de esta hipoteca: la Corona inglesa y el poder económico, avasallando la soberanía nacional”, insistió el capitán.
En este punto, remarcó que el país “tiene un posicionamiento estratégico en el mundo, peligrosamente despoblado, con una infinidad de recursos naturales, y este gobierno vino a hacer esto, preparar la entrega de la Argentina”. Esta entrega, insistió, está vinculada a la pesca, la marina mercante y la industria, por ejemplo, además de otras cuestiones que van “desde los derechos laborales a la cultura, todo proyecto nacional que está desmembrando para la entrega total de la Patria”.
De acuerdo con información difundida públicamente, el VS Promise es un buque petrolero de aproximadamente 228 metros de eslora, que operó previamente en instalaciones vinculadas con la actividad hidrocarburífera de Río Cullen y luego amarró en el muelle comercial del Puerto de Ushuaia, intervenido desde enero de 2026 por el gobierno nacional, decisión justificada por “presuntas irregularidades administrativas y financieras, deficiencias de infraestructura, problemas de seguridad operativa y la necesidad de garantizar una administración responsable de los recursos portuarios”. Además de la reacción sindical, hubo un pedido de informes en el Congreso. Diputados del Peronismo Federal presentaron un proyecto de resolución para que se den explicaciones tanto la Cancillería, el Ministerio de Economía, como la ANPyN.
Otras voces
Por su parte, la Asociación del Personal de Dirección de Ferrocarriles Argentinos (APDFA) y el Sindicato Único de Trabajadores de Administraciones Portuarias (SUTAP) también cuestionaron la presencia del buque petrolero en el puerto de Ushuaia y apuntaron contra la administración de la terminal portuaria. “La presencia de un buque de bandera de Islas Man ha sobrepasado todos los límites aceptables por parte de la intervención que desde el mes de enero administra el puerto de Ushuaia”, alertaron mediante un comunicado de prensa conjunto.
El haber permitido la permanencia y abastecimiento, recalcaron, “claramente hace pasible, a quienes autorizaron el ingreso, de sanciones en el ámbito de la provincia de Tierra del Fuego y debe ser evaluado por la justicia fueguina”. “Independientemente de lo jurídico, repudiamos enérgicamente la actitud tomada por la intervención del puerto de Ushuaia, y exigimos la devolución del puerto a sus verdaderos dueños, es decir al gobierno, representante del pueblo de la provincia de Tierra del Fuego, Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur”, dijeron.
Este hecho, agregaron los gremios, “no es una cuestión opinable”. “Muestra abiertamente el grado de sumisión y desinterés que el gobierno nacional presenta frente a intereses extranjeros, atenta con el más profundo sentimiento de argentinidad de aquellos que entendemos la ‘causa Malvinas’ como una bandera de defensa de nuestra soberanía territorial y política”, destacaron. En este sentido, marcaron que “no se puede permitir este tipo de hechos, y mucho menos que se repitan”. “El gobierno británico de las Islas Malvinas ocupa ilegítimamente nuestro territorio, y dispone discrecionalmente de los recursos naturales del espacio marítimo adyacente –petróleo y pesca– hasta poner en serio riesgo biológico aquellos como el calamar que son transzonales”, concluyeron.