Insólito pedido del dueño de Garbarino: quiere cobrar una suma millonaria mientras a los ex empleados les depositan $200

Carlos Rosales le reclamó a la justicia sumarse al pronto pago en medio del proceso de quiebra de la firma. Asegura que le deben salarios, aguinaldos y vacaciones, por más de 250 millones de pesos. Mientras, los trabajadores no cobran “ni para el pancho y la coca”. Sorpresa e indignación por el pedido.


Esta semana, por orden de la justicia comercial, se comenzaron a rematar productos y bienes pertenecientes a Garbarino, la que fuera la principal cadena de electrodomésticos del país, cuya quiebra se decretó en marzo pasado. A la espera que se defina el pedido de “extensión de la quiebra” pedida por la Sindicatura ante evidencia que los antiguos dueños tomaron decisiones luego de dejar la empresa, la venta de estos siete lotes que tienen una base conjunta que llega a 9.300.000 de pesos es la primera masiva, que busca generar fondos para el pago de las obligaciones de la firma. Entre ellas están los salarios e indemnizaciones de los casi 4 mil trabajadores cesanteados, que no tienen mayor expectativa de recibir más que “para el pancho y la coca”. Para colmo, en estos días se conoció una situación insólita, que generó indignación entre los ex empleados: Carlos Rosales, el último dueño de Garbarino, pidió también el pago de supuestos salarios caídos. El reclamo del empresario no pasó desapercibido, ya que supera los 200 millones de pesos. Una cifra muy superior a lo que fueron cobrando los trabajadores este tiempo pro el sistema de pronto pago. “Demasiada saña con nosotros”, dijeron desde el  Grupo de Trabajadores de Garbarino en Lucha.

A través de su abogada, Rosales le pidió al Juzgado Nacional en lo Comercial N° 7, que entiende en la quiebra de Garbarino, “el pronto pago de los créditos de naturaleza laboral”, además de la verificación de “todos los créditos laborales que se detallan con la graduación que en cada caso corresponde”. En pocas palabras, Rosales pide se paguen haberes que le adeuda la empresa de la que fue dueño.

En el escrito, al que tuvo acceso exclusivo Data Gremial, se reclama “seis meses de remuneraciones por la suma estimada  de 134.973.226,68 de pesos tal como consta en la documentación que acompaño y sus intereses hasta el efectivo pago”. Además, se le pide a la justicia que se abone “la indemnización por despido que se calcula en el 50 por ciento de conformidad y liquidación final que asciende a 148.243.112,34 de pesos, según liquidación final que adjunto al presente, o lo que surja de la documentación obrante en poder de la sindicatura”. Para completar el pedido, el texto incluye “los SAC (Sueldo Anual Complementario) adeudados desde junio de 2021, con más sus intereses por 2 años”, y las vacaciones no gozadas, “con más sus intereses, cuya liquidación se practicará según los registros contables e informes de la sindicatura”.

En total, el escrito presentado por la abogada de Rosales reclama “se haga lugar al pronto pago, por el monto equivalente a los salarios no percibidos por los últimos seis meses, la indemnización por despido, SAC y vacaciones adeudados que surjan de la prueba a producir en autos, con más los intereses por dos años”. El monto, se estima, supera los 300 millones de pesos. La letrada ofrece al juez como prueba “las liquidaciones y recibos de salarios de siete meses de remuneraciones”, además de documentos que están en poder de la sindicatura. Además, se pidió que se instruya a la sindicatura, “en su calidad de experta contable que teniendo a la vista los libros contables e informes elaborados durante el concurso preventivo de la fallida practique la liquidación del crédito de mi mandante”.  

En junio de 2020, en plena pandemia, Rosales asumió el control del grupo Garbarino, conformado en ese momento por las empresas Garbarino, Compumundo, Digital Fueguina, Tecnosur, Garbarino Viajes y Fiden. Con 200 puntos de venta y 32 centros de distribución, la nómina de ese día de trabajadores ascendía a 4.325.

Respuesta

El pedido de sumar a Rosales al pronto pago generó asombro e indignación entre los despedidos. Ese mecanismo se usó para que los cesanteados durante este tiempo reciban algo de lo adeudado, pero por el volumen del personal y la falta de recursos de la firma los montos fueron siempre irrisorios. En algunos momentos, se hacían depósitos mensuales de 200 pesos para cada empleados.  Por eso al conocer este pedido, hubo mucha bronca. “Es muy bizarro”, dijo Gabriel Yapura, representante del Grupo de Trabajadores de Garbarino en Lucha, al enterarse de esta noticia. Ante la consulta de Data Gremial, agregó que Rosales tiene “demasiada saña con los ex trabajadores”, por el pedido realizado, usando el mecanismo que nunca alcanzó a pagar un monto decente para quienes perdieron su trabajo.

“De la plata que hay hoy dentro de la convocatoria, hoy ya quiebra, que está en las cuentas judiciales, Rosales pide un pago exorbitante, casi 300 millones de pesos”, confirmó Yapura, que el sentimiento general de los cesanteados de la firma es “de indignación”. “Todos los compañeros están sorprendidos y con bronca, si antes no sentíamos estafados ahora no sabemos cómo definir lo que sentimos”, agregó el referente de los despedidos. La cifra que reclama el dueño de la firma es parte de la indignación generada, ya que en pronto pago nunca pudo acercar cifras dignas. “La vamos a pelear hasta lo último, siempre dijimos que íbamos a cobrar para ‘el pancho y la coca’, porque hay muy poco que rematar, pero la verdad que se haga este pedido nos siguen escupiendo en la cara”, resaltó Yapura.

Remates

A comienzos de este mes, la justicia que entiende en la causa de la quiebra de Garbarino comenzó el proceso de liquidación de los bienes que quedaron en la empresa, para saldar parte de las deudas acumuladas. Si bien generó cierta expectativa el pedido de la sindicatura para ampliar la quiebra a los ex dueños de la firma, los hermanos Daniel y Omar Garbarino y la sociedad Linnipeg, lo cierto es que los ex trabajadores ven estos pasos como un cierre a un largo conflicto, sin mayores esperanza, como explicó Yapura. Los remates comenzaron este jueves y se extenderán hasta el 7 de octubre, y quienes pueden participar debieron anotarse al Registro de Subastas Electrónicas Judiciales, cerrado hace unos días., En tanto, los interesados en compulsar por los artículos de Garbarino Viajes pueden anotarse hasta el 28 de septiembre, para participar de la subasta que estará vigente entre el 1º de octubre y el 15 del mismo mes.

Los lotes más baratos tienen una base de entre 80 mil y 250 mil pesos. Contemplan estanterías, cámaras de seguridad, dispositivos de cobro y unos 140 paneles de iluminación, mamparas, exhibidores, cajoneras, sillas, muebles, herramientas y otros elementos que fueron usados en los locales de la cadena de electrodomésticos. Con una base estipulada en 100 mil pesos, se rematarán 70 matafuegos, extintores, detectores de humo, mangueras y señalética referida a incendios. Un escalón más arriba, con una base de 450 mil pesos, se encuentra un lote de siete zorras hidráulicas para trasladar pallets, mientras que desde 850 mil pesos se puede pujar por 22 racks para redes informáticas, que también contemplan routers y otros componentes. Por último, el lote más caro, con una base de 7.500.000 de pesos más IVA, consta de un utilitario Citroën Berlingo con más de 258 mil kilómetros. Desde el Juzgado aclararon que al monto que se remate este bien, se le debe sumar una deuda por patentes que se originó con la declaración de la quiebra.

Respecto a los bienes de Garbarino Viajes, aunque cuenta con menos lotes, los mismos tienen mayor valor. El más caro, con una base inicial de $6.800.000, contempla muebles de oficina, mientras que hay otro lote, desde 3.200.000 de pesos, que ofrece herramientas informáticas como monitores LED, teclados, impresoras y máquinas destructoras de documentos. También se venden elementos destinados a áreas de descanso para empleados: una heladera, un microondas y una cafetera.

 

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