La crisis de Electrolux generó una fuerte reacción de los gremios de Rosario, que vieron cómo los efectos del modelo desindustrializador del gobierno nacional hacen estragos en uno de los conglomerados urbanos más poblados del país. Ante la posibilidad del cierre de la tradicional fábrica de electrodomésticos, que dejaría tras de sí unos 200 despidos, la regional local de la CGT anunció un plan de lucha, al que se sumaron varias organizaciones, políticas, sociales y sindicales. Incluso, la dirigencia adelantó que podría convocar a un paro en la provincia de Santa Fe, contra “la ola de despidos que se está dando en el cordón industrial del Gran Rosario”. El anuncio llegó poco después de una cumbre de la dirigencia nacional cegetista, que decidió no avanzar en la construcción de un nuevo paro general, como varios sectores le reclaman, y confirmar dos marchas para la primera quincena de octubre. Esto generó versiones sobre una posible “rebelión” de las seccionales y que comiencen planes locales apuntando a las realidades diversas que se viven. El fallo contra la Ley de Tierras mostró cómo en muchas zonas del país hay cierta autonomía respecto de las decisiones nacionales, aunque la mayoría responde a la conducción.
Las regionales de la CGT son la estructura interna que articula a nivel local y le da “territorialidad” a la central obrera. Están bajo la órbita de la Secretaría del Interior de la CGT, que articula con sus autoridades las acciones locales. Actualmente, la cartera está a cargo de un peso pesado de la CGT: el exintegrante del triunvirato Héctor Daer. En los últimos meses, el dirigente de la Sanidad estuvo en varias provincias –Formosa, Chaco, San Juan– con una doble tarea. Por un lado, “bendecir” las elecciones de autoridades de esas seccionales. Por otro, articular políticamente dentro del Movimiento Derecho al Futuro, que encabeza el gobernador bonaerense Axel Kicillof. Es conocido por todos que Daer es el nexo entre el armado del mandatario con los gremios y un entusiasta promotor de su candidatura presidencial. Su rol dentro de la estructura de la central obrera le permite esa articulación con las regionales, en esa doble tarea. Este año, las regionales están casi todas normalizadas, una tarea que asumió hace cuatro años el metalúrgico Abel Furlán, y ahora es turno de renovar conducciones, tarea que comenzó sin mayores inconvenientes.
En este escenario, la decisión de la CGT Rosario de lanzar un paro provincial generó un cimbronazo en la dirigencia del interior. Los motivos para protestar son compartidos y en muchas provincias consideran que incluso hay que empezar por los territorios cualquier plan de lucha. La lógica es entendible. Cuando cierra una planta en una localidad del interior, el efecto social es devastador. Casos como Granja Tres Arroyos muestran el drama de toda una localidad cuando la principal fuente laboral cierra. Pero las decisiones nacionales parecen ir por otro lado. Una serie de consultas realizadas por Data Gremial dan cuenta de esta tensión. En el conurbano bonaerense, la dirigencia asegura que se mantendrá alineada con las medidas anunciadas desde Azopardo. “La conducción de la CGT es una sola, y así debería entenderse”, le dijo un importante dirigente regional a este medio, desestimando cualquier plan de lucha propio. Otro de los puntos que rechazan en la lógica rosarina es el impacto de las medidas. “Nunca una protesta local tendrá la relevancia que cualquier medida con respaldo nacional”, agregó el mismo dirigente.
Agenda propia
Pese a esto, en el interior algunas regionales parecen estar decididas a tener su propia agenda de acción. En el caso de Rosario, la marcha contra los despidos de Electrolux concentró a varios gremios que forman parte del Frente de Sindicatos Unidos (FreSU), el espacio formado por sectores combativos que viene presionando para una actitud más confrontativa con el gobierno de Javier Milei. Los referentes del FreSU están trabajando con un plan de lucha propio y, justamente, comenzaron acciones en las provincias para federalizar los reclamos. Por eso no fue casual ver a la UOM rosarina en primera fila. El gremio es parte del frente, y su conductor –hoy corrido por la intervención– es una de las caras visibles. Además, Abel Furlán fue el anterior secretario del Interior de la CGT, a cargo de normalizar la mayoría de las regionales. Esto le da mucha ascendencia a las dirigencias locales, lo que puede encender la mecha de las protestas regionalizadas.
En Rosario se pudo ver, respaldando a la regional, además de la dirigencia local metalúrgica, a referentes de ATE, la CTA Autónoma y la CTA de los Trabajadores. Las dos centrales promueven este tipo de acciones, pero tienen en la mira un objetivo mayor: consolidar un paro general nacional. Si bien no se meten en esta disputa interna, tienen postura tomada: se debe construir una protesta en todo el país en unidad. Así lo dijeron varios referentes de ambas entidades ante la consulta de Data Gremial. “Queremos trabajar para un paro nacional que incluya todas las luchas y todos los sectores, una muestra contundente de rechazo al modelo y el gobierno libertario”, dijo uno de los dirigentes consultados. En esa tensión se moverán las piezas, en un octubre en el que habrá varias marchas para seguir. La semana que viene, la CGT se mostrará frente al ex Ministerio de Industria, para pedir por la producción nacional. En tanto, el 15 de octubre se espera una gran movilización, posiblemente en la zona del Congreso, contra el fallo que derogó la Ley de Tierras. Ese día se dará la Quinta Marcha Federal Universitaria, y hay debate sobre qué hacer con esta jornada. Muchos creen que será “un pseudo paro general”, por la extensión y el impacto.
Movimientos
En medio de estas posturas, muchas regionales intentan evitar dispersiones o internas y se definen respecto de la posibilidad de un paro, los planes de la central obrera y la coyuntura actual. La CGT Chaco, por ejemplo, anunció que participará de la movilización nacional del 8 de octubre y prepara otra protesta provincial para el 15, en coincidencia con la jornada universitaria. Así lo confirmó su secretario general, Adrián Bellomi, quien explicó que la convocatoria del miércoles, impulsada junto a las CTA, tendrá como ejes “la defensa de la industria, la producción y el trabajo argentino”. Respecto de un posible paro general, el dirigente sostuvo que una medida de esa magnitud requiere organización y discusión entre los sectores. “Hoy se ve sobreafectado el salario. Con salarios paupérrimos, hasta la última moneda el trabajador cuida”, dijo.
En Concepción del Uruguay, en tanto, se realizó esta semana un plenario de los gremios que integran la regional. En esa localidad entrerriana tiene una de sus principales plantas Gran Tres Arroyos, y vienen peleando contra los despidos masivos, por eso su accionar es clave. El encuentro, que tuvo lugar en las instalaciones del gremio APINTA, tuvo como eje “central y de máxima preocupación” la crítica situación de la empresa avícola. Ante la “alarmante desidia que presenta la planta, la preocupante parálisis de puestos de trabajo y el consecuente impacto negativo que esto genera de lleno en la economía de nuestra ciudad”, la central obrera ha resuelto tomar “medidas inmediatas”. El objetivo prioritario fue “evaluar el escenario actual y trazar una estrategia unificada que coadyuve a la reactivación definitiva de la planta fabril, en defensa irrenunciable de las fuentes de trabajo y del sustento de cientos de familias uruguayenses”.