La industria automotriz cae en suelo bonaerense y genera un “efecto dominó” en pymes y empresas proveedoras

La baja en la venta arrastra a una red de firmas que van desde las autopartistas a los fabricantes de neumáticos, que comienzan a despedir personal o cerrar sus persianas. El banco de horas, la alternativa que se vislumbra para frenar la sangría.


Ya en abril de este año, la autopartista CLAPP comenzó a reducir su personal, bajo el argumento de una baja pronunciada en la producción. La firma, ubicada en la localidad de Jeppener, partido de Brandsen, sintió el impacto de la baja de la industria automotriz, que en la provincia de Buenos Aires tuvo un pico en 2025, algo que se arrastró a este año. Los meses fueron pasando, y las mejoras no llegaron. Todo lo contrario. Esta semana, la empresa anunció el cierre definitivo, y unos 40 empleados no solo quedaron en la calle, sino que además no saben cuándo ni cómo cobrarán salarios e indemnizaciones.

El caso pone de manifiesto cómo la apertura de las importaciones y la baja en la venta de autos impactan en suelo bonaerense, una crisis que a esta altura genera un “efecto dominó” que va desde la producción de autos hasta los neumáticos y autopartes, todo un entramado productivo que pone en peligro miles de puestos de trabajo. Para intentar salvar esta realidad, el gremio SMATA puso en marcha en algunas plantas los llamados bancos de horas, polémica iniciativa vinculada a la reforma laboral que puede ser una salida transitoria pero que genera resistencia.

Más allá del cierre de CLAPP, el escenario industrial en la provincia de Buenos Aires sigue siendo de extrema preocupación, en especial en localidades pequeñas como Jeppener, donde un cierre como este significa un parate importante en la economía local. Además, muestra cómo la baja en la venta de autos está desarmando una red de pymes y fábricas bonaerenses que no pueden hacer frente a la crisis productiva. Según datos de 2025 a los que accedió Data Gremial, la producción de autos en territorio provincial “se desplomó 73,4 por ciento en el último año, mientras que la de neumáticos casi 60 por ciento”, lo que representa su peor nivel en cinco años. En tanto, la producción total de vehículos se redujo 31,6 por ciento y la de utilitarios bajó 4,1 por ciento respecto a 2024.

El “efecto dominó” afecta a firmas como CLAPP, que abastecen al sector. Kromberg & Schubert, fabricante de sistemas eléctricos y cableados instalada en el Parque Industrial de Pilar y vinculada con la Volkswagen Amarok, prevé cesar sus operaciones hacia fin de año. La decisión involucra a más de 200 trabajadores. En Benavídez, partido de Tigre, Irauto, dedicada a interiores de vehículos, también dejará de operar. Allí trabajan alrededor de 80 personas. Según las fuentes sectoriales, parte de las líneas podría pasar a otro proveedor, por lo que todavía existe la posibilidad de preservar algunos empleos.

También en Pilar, Pelzer System, que trabaja para el modelo Amarok con alfombras e insonorizantes, ya anunció medidas de ajuste. La empresa llegó a contar con cerca de 100 empleados y mantiene actualmente 13 mientras busca nuevos contratos. Pero el gran ejemplo de cómo la crisis automotriz afecta la red de abastecimiento se da en FATE, cuya planta de Virreyes, partido de San Fernando, sigue bajo “custodia” de sus trabajadores, en un conflicto de más de 600 meses con unos 900 operarios involucrados. Tras la suspensión del desalojo de la planta, el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA) movilizó al Juzgado Nacional del Trabajo N° 17 para reclamar que se liberen los fondos que le embargaron a la empresa en abril pasado y se utilicen para pagar los salarios adeudados. Los sueldos son los que corresponderían a meses posteriores al 18 de febrero, cuando la firma de la familia Madanes Quintanilla anunció el cierre. El 17 de septiembre, un fallo de la Cámara de Apelaciones y Garantías de San Isidro ordenó el desalojo de la fábrica. La medida fue resistida y apelada por el sindicato que conduce Alejandro Crespo. El conflicto derivó en reclamos gremiales, acciones judiciales y proyectos legislativos que incluyen una iniciativa para declarar de utilidad pública y sujetar a ocupación temporal el establecimiento.

Banco de horas

La crisis del sector automotriz se hace sentir en todo el país, y la provincia de Buenos Aires es su mayor exponente. Por eso, los gremios estudian alternativas que a priori pueden parecer cuestionables, pero que terminan siendo un paliativo para evitar cierres o despidos. La principal es el banco de horas, un sistema que puso en vigencia la reforma laboral libertaria y que ya tiene antecedentes en el rubro. El banco de horas es un sistema de organización del tiempo de trabajo que permite a las empresas y a los trabajadores administrar horas trabajadas por encima de la jornada habitual para compensarlas con tiempo libre más adelante. Según el texto de la Ley de Modernización Laboral aprobado en marzo, el banco de horas no reemplaza automáticamente las horas extra, sino que crea una alternativa para compensarlas.

Un ejemplo del uso de este mecanismo se dio el mes pasado, cuando el SMATA y la terminal automotriz Renault firmaron un acuerdo bajo este mecanismo. La medida afecta a 1.200 operarios de la Fábrica Santa Isabel, en la provincia de Córdoba. Según informaron desde el gremio mecánico, el mecanismo “administra el tiempo de trabajo adaptándolo a las oscilaciones de la demanda en el mercado automotor”. Uno de los ítems que se firmó es la acumulación de crédito: las jornadas trabajadas en exceso durante picos de alta producción se computan como un crédito a favor del operario para ser utilizadas como licencias en momentos de menor actividad. Además, se establece lo que se denomina “mitigación de suspensiones”: busca evitar suspensiones de personal ante bajas en las ventas y reducir el costo de horas extras en momentos de alta demanda productiva. Según se explicó luego de la firma en septiembre, el acuerdo “no cercena derechos, sino que equipara la planta cordobesa con los estándares laborales vigentes en filiales de Brasil y Europa”.

Crisis global

Lo que pasa en la industria automotriz bonaerense es una muestra del impacto del modelo libertario en toda la actividad de la provincia de Buenos Aires. La semana pasada, el ministro de Economía provincial, Pablo López, presentó un diagnóstico sobre actividad, empleo y pobreza, con cifras que confirman la preocupación. Sus datos muestran una pérdida de producción respecto del cierre de 2025 y una suba de la proporción de personas cuyos ingresos no alcanzan para cubrir la canasta básica. El comercio y la industria manufacturera estuvieron entre las actividades con mayor incidencia en el retroceso interanual de julio. El primero cayó 5,1 por ciento y la segunda, 4,6 por ciento. Entre ambos restaron 1,3 puntos porcentuales a la variación general. La construcción también terminó en negativo, con una baja del 3,3 por ciento. López expuso, además, la distancia respecto de julio de 2023: la construcción quedó 15,2 por ciento por debajo, la industria retrocedió 10,9 por ciento y el comercio, 8,8 por ciento. En contraste, la minería creció 30,2 por ciento y el agro, 28,4 por ciento en esa comparación.

 

En tanto, un informe de septiembre de la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires expone un contraste: “La producción acumuló un crecimiento del 3 por ciento entre enero y mayo, mientras el sector perdió 18.222 empleos registrados en un año”. La reducción equivale al 3,5 por ciento de los puestos industriales bonaerenses. El relevamiento contabilizó 509.739 trabajadores registrados en una provincia que concentra el 42,2 por ciento del empleo industrial argentino. La mejora productiva tampoco fue uniforme: cuatro de las once ramas relevadas crecieron en la comparación interanual y siete retrocedieron. Los productos químicos y la refinación de petróleo estuvieron entre las actividades con mejores resultados acumulados. Las ventas de supermercados bonaerenses, en tanto, cayeron 5,7 por ciento interanual en junio, medidas a precios constantes.

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