Un gremio bajó el valor de su afiliación para sumar trabajadores y abrió el debate por la representación

Se trata de ATSA Hurlingham, que dejará en el 2 por ciento el valor de los aportes, buscando sumar a más trabajadores a su estructura. En el movimiento obrero hay dudas respecto a la efectividad de la medida, y ven otros problemas para sumar afiliados. Qué sectores tienen mayor afiliación, en un país que está por encima de la media regional.


En estos días se confirmó que la Secretaría de Trabajo comenzó a citar a gremios y cámaras patronales para rediscutir los convenios colectivos vigentes. En el marco de la Ley de Modernización Nacional, se habilitó a la cartera que conduce Julio Cordero a avanzar en modificaciones de estos acuerdos y adaptarlos a la reforma aprobada por el Congreso. La situación genera preocupación porque podrían incorporarse a las futuras condiciones de trabajo aspectos de la normativa que los gremios rechazan, como el fin de la ultraactividad o los cambios en los aportes que reciben las entidades, comenzando por la llamada cuota solidaria.

En relación con este último punto, un gremio sorprendió con una iniciativa poco habitual: reducir el valor de su cuota de afiliación. Se trata de ATSA Hurlingham, que lanzó una propuesta destinada a incrementar la afiliación de los trabajadores de la sanidad mediante una reducción del aporte necesario para incorporarse formalmente al sindicato. La iniciativa generó una reacción cautelosa tanto entre los gremios como en las centrales obreras, que por el momento no advierten un posible «efecto contagio». Los datos muestran que la Argentina mantiene niveles de sindicalización elevados en comparación con otros países de la región.

ATSA Hurlingham es conducida por Jorge D’Andrea, quien anunció una modalidad de afiliación con un aporte del 2%, destinada a facilitar la incorporación de quienes actualmente realizan el aporte correspondiente a la cuota solidaria. La propuesta surgió de una asamblea de trabajadores y posteriormente fue convalidada ante la Secretaría de Trabajo.

El objetivo, informaron desde el gremio, es ampliar «su representación y, al mismo tiempo, brindar acceso a una amplia red de servicios y beneficios sindicales». Desde la organización destacan que el trabajador que adhiere a esta modalidad «suma apenas un punto porcentual al descuento que ya realiza, pero puede acceder a prestaciones y servicios que van desde asesoramiento laboral y jurídico hasta actividades educativas, recreativas y sociales».

Entre los beneficios incluidos aparecen el asesoramiento gremial y legal gratuito, las actividades deportivas y recreativas, el transporte hacia el complejo 20 de Octubre de Moreno durante la temporada alta, la entrega de mochilas, kits escolares y guardapolvos, la asistencia ante situaciones de violencia laboral y la orientación en trámites jubilatorios y pensiones.

Desde el sindicato resumieron el sentido de la iniciativa con una consigna que apunta directamente a fortalecer la organización colectiva: "Cuando somos más, tenemos más fuerza para defender nuestros derechos".

En términos generales, la Argentina mantiene un nivel de afiliación sindical elevado en comparación con el promedio regional. Además, existen actividades con una larga tradición de organización y activismo gremial, un factor que contribuye a sostener la afiliación.

En el país, la tasa de sindicalización —también denominada densidad sindical— se sitúa entre el 25% y el 40% de los trabajadores, según el sector analizado y la fuente de medición, ya sea oficial o privada. Pese a esa variación, la Argentina se mantiene entre los países con mayor nivel de afiliación gremial de Sudamérica, solo por detrás de Uruguay.

Estudios oficiales y académicos, entre ellos informes de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), aportan datos para analizar la extensión de la afiliación sindical. Sin embargo, para precisar la proporción de trabajadores sindicalizados es necesario distinguir entre asalariados registrados y no registrados, así como considerar la metodología y el universo de cada medición.

Según los datos citados en un trabajo del portal Chequeado, el sector público presenta algunos de los niveles de sindicalización más elevados: registra una tasa de afiliación del 46%, con un índice un 63% superior al promedio general de la economía, de acuerdo con estudios sectoriales.

En enseñanza y educación, la afiliación ronda el 49%, mientras que en salud y sanidad se ubica cerca del 46%. En el sector privado registrado, transporte y almacenamiento y alimentación alcanzan alrededor del 50% de afiliación, seguidos por la industria —incluidas las actividades metalúrgica y automotriz, entre otras—, con aproximadamente el 45%.

Posicionamiento

ATSA Hurlingham es una de las organizaciones con mayor despliegue territorial dentro de la actividad de la sanidad bonaerense. Su ámbito de representación alcanza a 21 distritos del conurbano y del interior de la provincia, entre ellos Morón, Hurlingham, José C. Paz, La Matanza, Merlo, Pilar, Zárate, Campana, Luján, San Martín, Moreno, San Miguel, Malvinas Argentinas, General Rodríguez, Marcos Paz, Las Heras, Exaltación de la Cruz, San Andrés de Giles, Suipacha y Mercedes.

Según se explica en el sector, la organización mantiene una «posición diferenciada» respecto de la conducción nacional de la actividad, encabezada por Héctor Daer, lo que le otorga una identidad propia dentro del mapa sindical de la sanidad.

La propuesta del 2% no elimina, de todos modos, la modalidad tradicional de afiliación. Los trabajadores también pueden optar por la afiliación sindical del 4%, que incorpora beneficios adicionales, entre ellos prestaciones vinculadas con la atención de salud del grupo familiar.

El lanzamiento de la campaña de afiliación también se inscribe en el discurso político y sindical que sostiene D’Andrea, quien desarrolla, además, actividad dentro del peronismo de la región. El dirigente plantea la necesidad de recuperar una agenda centrada en el trabajo, la educación, la capacitación y la salud, con especial énfasis en la generación de empleo registrado.

En ese sentido, sostiene que el desafío es construir condiciones para que quienes actualmente dependen de trabajos informales o changas puedan acceder a un empleo formal, con aportes, estabilidad y derechos laborales.

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