En los últimos días los medios pusieron foco en el funcionamiento de los subsectores sanitarios, a raíz de los dichos de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner acerca de la necesidad de llevar adelante la “integración del sistema de salud”. 

No tardaron en aparecer versiones acerca de una “estatización” por parte de dueños de empresas prepagas de la salud, que en tiempos de pandemia se mostraron “solidarios” en sus propios medios de comunicación “mientras siguieron precarizándonos a los trabajadores médicos sin tener en cuenta nuestros reclamos”, expresaron desde el sindicato médico AMRA mediante un comunicado al que tuvo acceso Data Gremial

En ese sentido, aseguran que “la coexistencia de sectores solidarios es un camino posible para terminar con el multiempleo que tanto nos afecta. Claro está, los trabajadores debemos ser llamados a firmar Convenios Colectivos de Trabajo de una vez por todas”.

Continuando con esa línea, AMRA citó algunos pasajes del libro El médico como trabajador, en el que el Dr. Carlos Wechsler, secretario de prensa del sindicato, ha planteado la irracionalidad de un modelo que mantiene a la salud como un servicio y por la cual pacientes y trabajadores de la salud padecen graves consecuencias.

“El modelo fragmentado no es un sistema en sí mismo, sino una suma de estructuras que no se pueden mezclar entre sí, ya que tienen objetivos diferentes y hasta antagónicos en algunos casos. Son una suma mal hecha de un montón de subsectores y su resultado no puede ser aprovechado socialmente de una misma manera. A este desorden lo desgobiernan mil normativas con diferentes enfoques, que se contraponen desde lo ideológico y lo operativo”, asegura el texto de Wechsler.

En otro pasaje, sostiene: “Los trabajadores médicos, que ejercemos nuestra profesión en este caos, tenemos por ende muchas normativas diferentes para trabajar, y otras tantas maneras contractuales y formas de pago por nuestra labor. Esto surgió de un ensamble de estructuras y financiamientos complejos e inamalgamables. Los trabajadores médicos estamos dispersos por esta fragmentación del modelo, cada cual reconoce su espacio y trata de defenderlo, pero aquí debemos proponer y organizarnos como lo hace cualquier otra comunidad o colectivo que lucha por la defensa de los intereses comunes a su profesión. Ante la consolidación de un reclamo fragmentado, perdimos, de esta manera, la fuerza para ejercer nuestra defensa”.

Para Wechsler hablar hoy en día del modelo médico hegemónico está fuera de la realidad, ya que la mayoría de los trabajadores médicos están precarizados, con sueldos miserables y condicionados con el multiempleo

Wechsler, autor del libro "El médico como trabajador"
Wechsler, autor del libro "El médico como trabajador"

“La realidad actual esta surcada por el modelo sanitario comercial hegemónico, en el cual los profesionales médicos son un pequeño eslabón y simplemente de utilidad para que la maquinaria de la facturación no se detenga”, indica el médico. 

“Trabajamos en un modelo industrial de la salud. Los verdaderos ejecutores de este modelo son las industrias, los empresarios, inversionistas e intermediarios que apuestan allí donde puedan sacar una mayor renta. Pero esos críticos fervientes de nuestra actividad no les hacen frente a los mercenarios porque no van más allá de su vacío discurso”, añade.

El rol de los medios

“La supremacía de los medios de comunicación han sido utilizados en los últimos treinta años para instalar la idea de que la salud pública es sinónimo de malos resultados. El bloqueo mediático y el acallamiento de nuestras voces fueron parte de esa estrategia. En cambio, la publicidad para mostrar a lo privado como bueno, fue el instrumento para que nuestra sociedad se convenza de que “lo estatal es ineficiente y lo privado es la salida”, explica el secretario de Prensa de AMRA. 

Así –sostiene- se construyó un imaginario en el que la atención de las personas enfermas era el rol más importante y que estas se trasladaran al sector privado, que a su vez es el que más trabajadores en negro tiene y de esta forma se siga desmantelando al sector público. La principal manera de lograrlo fue mostrar al hospital público como deficiente e ineficaz.

“La destrucción sistemática encaminada de antaño se llegó a concretar por una falta de inversión brutal, aduciendo los actores y partícipes necesarios que no se deben hacer gastos que aumenten el déficit Estatal. El resultado sigue siendo el crecimiento de lo privado, clínicas, sanatorios, prepagas y que los que pueden pagar accedan al derecho a la salud. En realidad, estos sectores solo acondicionaron sus estructuras edilicias y el confort del hospedaje junto con un equipamiento de aparatología desmedida que produce mucha renta, en detrimento de la capacidad de financiar a los recursos humanos”, concluye.