La comitiva del Fondo Monetario Internacional (FMI) encabezada por Kristalina Georgieva reafirmó en su visita al país la intención de imponer al Gobierno una reforma previsional y subir la edad jubilatoria, en línea con el acuerdo firmado entre el propio organismo internacional y el Ejecutivo nacional el año pasado.
Entre los cambios más importantes que busca el FMI figura la intención de establecer un sistema proporcional para los futuros jubilados, en el que los derechos previsionales se acumulen gradualmente según los aportes realizados, en vez del régimen solidario actual, y una diferenciación entre los regímenes de jubilaciones contributivas y no contributivas.
La determinación fue confirmada en una de las conferencias más recientes, donde la vocera de la entidad financiera, Julie Kozack, se refirió a las posibles modificaciones.
En ese contexto, Kozack recalcó que “respecto a las reformas tributaria y previsional, cabe mencionar que las autoridades (argentinas) mantienen un firme compromiso con su marco fiscal".
Recomendaciones que son órdenes
La principal “sugerencia” del FMI es la ejecución de un reforma previsional que materialice una jubilación proporcional según la cantidad de años aportados.
En ese marco, el acuerdo técnico firmado lo explica sin vueltas al ordenar textualmente "reforzar el vínculo entre las cotizaciones y las prestaciones", y alerta que "el actual umbral de 30 años para la consolidación de derechos genera discontinuidades acusadas en el acceso a las prestaciones”.
En ese contexto, sostiene que “avanzar hacia una acumulación proporcional de los derechos de pensión reforzaría los incentivos para cotizar y facilitaría la eliminación gradual de las moratorias".
Si bien no hay precisiones, el Fondo buscaría consolidar la desaparición de las moratorias para los que no tengan los 30 años de aportes y establecer que si un trabajador tuvo menos años de aportes que los 30 requeridos, por ejemplo 10, 15 o 20, recibiría una jubilación proporcionalmente menor.
Dicha medida implica una separación entre los que tienen algún tipo de aportes (jubilaciones contributivas) y los que no tienen ningún año de aporte en absoluto (jubilaciones no contributivas).
En el informe, la entidad internacional sostiene que "integrar la PUAM y la pensión básica en un pilar no contributivo unificado financiado con recursos generales, manteniendo al mismo tiempo el SIPA como el pilar contributivo, mejoraría la transparencia y la equidad”.
Ejemplos
Mediante una serie de piezas gráficas del documento oficial, se transparenta propuesta de que la PUAM y el haber básico sean de solo un 20% del salario promedio de los trabajadores registrados (RIPTE). Dado que hoy el RIPTE es de 1.837.000 pesos, esto implicaría que, siguiendo la reforma del FMI, tanto el haber mínimo como la PUAM serían de 367.000 pesos.
Finalmente, dejan entrever que de aprobarse la reforma previsional, existiría una mayor segmentación dentro del sistema previsional, de tal forma que aquellos que no tienen aportes o tienen menos aportes que los 30 años requeridos contarán una jubilación real menor que la de ahora y quienes sí tienen los 30 años requeridos o más tendrían una jubilación real mayor que en la actualidad.