Flybondi, emblema del macrismo, busca reducir personal y lanza “retiros voluntarios” en plena crisis de cancelaciones de vuelos y falta de aviones

La low cost activó un plan de ajuste mientras arrastra cancelaciones masivas, falta de aviones y sanciones millonarias. El clima interno es tenso y crecen las dudas sobre su futuro en el mercado aerocomercial.

Por Matías Tagliani

Director de Data Gremial

Jueves, 19 de marzo de 2026 13:15

En medio de una crisis operativa que no logra encauzar, Flybondi puso en marcha un plan de "retiros voluntarios" con el objetivo de reducir su plantel y reordenar su estructura. La medida se da en un contexto marcado por cancelaciones de vuelos, demoras recurrentes y una flota insuficiente para sostener su programación.

La compañía, adquirida en junio de 2025 por el empresario Leonardo Scatturice a través del fondo estadounidense COC Global Enterprise, atraviesa un escenario de fuerte incertidumbre. Pese al cambio accionario y las expectativas generadas en el mercado, la operación no logró estabilizarse.

Desde la empresa justificaron la decisión en la necesidad de avanzar en un “rediseño organizacional” que permita adaptar la estructura a la capacidad real de operación. En ese marco, sostuvieron que el objetivo es garantizar la continuidad del servicio en el largo plazo, ajustando costos frente a una coyuntura compleja.

Falta de aviones y cancelaciones en serie

El principal problema de Flybondi sigue siendo la escasez de aeronaves propias, un cuello de botella que impacta directamente en la regularidad del servicio. La falta de flota impidió normalizar el cronograma de vuelos y obligó a la empresa a operar con márgenes mínimos.

Los números reflejan esa fragilidad: según distintos relevamientos, uno de cada cinco vuelos programados no llegó a destino. Con un Completion Factor del 79,7% y una puntualidad que cayó al 47,6%, la aerolínea quedó en una zona de riesgo operativo crítico.

El escenario se agravó con decisiones operativas que priorizaron rutas internacionales —especialmente hacia Brasil, donde las multas son más severas— en detrimento de destinos domésticos como Posadas, Salta y Córdoba.

Multas, pasajeros afectados y deterioro de la imagen

Las irregularidades no pasaron desapercibidas. El gobierno de Neuquén multó a la empresa con $228 millones por fallas en la atención a más de 22.000 pasajeros afectados durante enero.

A esto se suma un historial reciente de cancelaciones masivas, como el episodio de diciembre pasado, cuando la compañía suspendió 70 vuelos en apenas tres días.

Pese a que en 2025 la performance mostró algunas mejoras respecto al año anterior, los indicadores siguen siendo preocupantes. Un ranking de la firma Amadeus ubicó a Flybondi como la segunda aerolínea más impuntual del país, con una tasa de cancelaciones del 6,4%.

Un modelo en tensión

Fundada en 2018 al calor de la política de cielos abiertos del gobierno de Mauricio Macri, Flybondi se convirtió en el emblema del modelo low cost en la Argentina. Su crecimiento estuvo impulsado por tarifas agresivas y la promesa de ampliar el acceso al transporte aéreo.

Sin embargo, ese esquema hoy muestra señales de agotamiento. La empresa continúa destacando que uno de cada cinco pasajeros voló por primera vez gracias a su propuesta, pero esa narrativa choca con una experiencia de usuario marcada por demoras, cancelaciones y falta de previsibilidad.

Clima interno y dudas hacia adelante

Puertas adentro, el lanzamiento de los retiros voluntarios generó preocupación entre los trabajadores. Muchos interpretan la medida como un síntoma de debilidad financiera, en un contexto en el que la empresa no logra expandir su flota ni sostener su operación.

El contraste con los anuncios realizados tras el cambio de dueños es evidente. A fines de 2025, la compañía había comunicado un ambicioso plan de inversión que incluía la incorporación de hasta 35 aeronaves —entre Airbus A220 y Boeing 737 MAX— por unos 1.700 millones de dólares.

Por ahora, ese horizonte aparece lejano. La falta de aviones, las dificultades operativas y el ajuste en la estructura configuran un escenario en el que Flybondi parece haber pasado de la expansión prometida a una lógica defensiva para sostener su funcionamiento.

Mientras tanto, los pasajeros siguen siendo los principales afectados de un modelo que, lejos de consolidarse, continúa atravesado por turbulencias.