General Motors profundiza la reducción de personal en Santa Fe: 90 nuevas desvinculaciones y la planta opera con la mitad de su plantilla

La automotriz profundizó una reducción de personal en su fábrica de Alvear que ya alcanza al 50% de su dotación en menos de dos años. La caída de la actividad, el freno de las exportaciones a Brasil y las suspensiones recurrentes conforman un escenario que golpea de lleno al empleo industrial en la región.

Domingo, 30 de noviembre de 2025 08:00

La crisis que atraviesa la industria automotriz volvió a golpear a la planta de General Motors (GM) ubicada en Alvear, a pocos kilómetros de Rosario. En los últimos días, la compañía ejecutó 90 nuevas desvinculaciones mediante retiros voluntarios, en un proceso que consolida una caída sostenida del empleo en la terminal. A comienzos de 2024 la fábrica empleaba a más de 1.000 trabajadores directos e indirectos; hoy quedan alrededor de 600.

Según confirmó SMATA Rosario, se trata exclusivamente de operarios con más de 15 años de antigüedad, a quienes la empresa ofreció un paquete de retiro cercano al 120% de la indemnización legal. La salida, aun voluntaria, refleja un deterioro estructural: desde 2022 GM produce un único modelo —el Chevrolet Tracker— y la caída de las exportaciones a Brasil, su principal mercado, redujo significativamente los niveles de actividad.

Una reducción de personal que no se detiene

Los 90 retiros recientes se suman a un proceso de achique que viene profundizándose desde abril de 2024. En ese momento hubo cerca de 200 cesantías entre despidos y retiros. A comienzos de este año se agregaron otras 309 bajas —260 retiros voluntarios y 49 despidos— y ahora se sumó la nueva tanda en medio de paradas programadas, suspensiones y reducción de turnos.

La empresa también implementó suspensiones de una semana por mes durante el segundo semestre, con pago del 75% del sueldo. Con este escenario, la planta opera hoy con apenas la mitad del personal que tenía menos de dos años atrás.

Consultado por la prensa, el secretario general de SMATA Rosario, Sergio Gazzera, fue contundente: el panorama para 2025 se prevé “igual o peor” en materia de empleo y actividad.

El efecto en la región: menos salarios, menos consumo y más incertidumbre

El impacto en la región del Gran Rosario es inmediato. La terminal de Alvear es uno de los polos industriales más relevantes de Santa Fe y su actividad derrama sobre autopartistas, proveedores logísticos, talleres, comercios y servicios.

Cada empleo automotriz directo genera entre 3 y 5 puestos indirectos. Por eso, el goteo de desvinculaciones afecta más allá de la planta: reduce el consumo, debilita la cadena de valor y coloca bajo presión a las empresas autopartistas, ya golpeadas por la caída en los pedidos.

La situación se agravó a fines de 2023, cuando GM discontinuó el modelo Cruze y pasó a fabricar solo la Tracker. Esa decisión achicó aún más el nivel de requerimientos a la red de proveedores.

Exportaciones en baja y una industria que depende del mercado brasileño

Si bien la producción automotriz acumuló entre enero y octubre un crecimiento del 2,8% respecto de 2024, la tendencia del segundo semestre marcó caídas y paradas. La capacidad instalada utilizada cayó al 59,4% en agosto, según el Indec.

El problema central para GM es Brasil: el país vecino redujo fuerte su demanda y entre enero y octubre las exportaciones argentinas registraron una baja interanual del 7,7%.

La industria también enfrenta un alto déficit en autopartes. Por cada dólar exportado, se importan 8,54, según AFAC. En ese contexto, la apertura de importaciones agudiza la pérdida de competitividad de las fábricas locales.

Un sector en tensión: ventas internas suben, pero la producción no despega

En contraste con el deterioro de la producción, Adefa informó que las ventas mayoristas de las terminales crecieron 55,4% entre enero y octubre respecto de 2024, y los patentamientos subieron 70,5% interanual. Sin embargo, ese aumento responde en parte a la comercialización de stock y a la mayor disponibilidad de autos importados.

Para SMATA, la ecuación es clara: más importados, menos producción nacional y más presión sobre el empleo.

General Motors es hoy una muestra visible del problema estructural que atraviesa la industria: caída de exportaciones, apertura importadora, retracción del mercado regional y pérdida progresiva de puestos de trabajo que golpea de lleno a la base metalmecánica del país.