La insólita frase de Milei que muestra su desprecio por la industria nacional y el trabajo con valor agregado: “Argentina solo produce dulce de leche y biromes”

Las declaraciones del Presidente en defensa de la apertura de las importaciones generaron fuertes críticas por su visión sobre la estructura productiva del país. Especialistas, dirigentes políticos y referentes industriales advirtieron que la Argentina posee una de las matrices productivas más diversificadas de América Latina y alertaron que las políticas oficiales profundizan la primarización de la economía y la pérdida de empleo industrial.

Sabado, 11 de julio de 2026 15:50

Javier Milei volvió a quedar en el centro de la polémica tras realizar una llamativa definición sobre la producción argentina durante una entrevista radial, en la que buscó defender la apertura irrestricta de las importaciones y relativizar los cuestionamientos al ingreso masivo de productos del exterior.

En la previa del encuentro que la Selección Argentina disputará frente a Suiza por los cuartos de final del Mundial, el mandatario comparó las economías de ambos países y sostuvo que "Argentina solo produce dulce de leche y biromes", una frase que rápidamente despertó críticas por el desconocimiento que refleja sobre el entramado productivo nacional.

La comparación con Suiza

Mientras argumentaba a favor de "tomar ideas de otros países", Milei utilizó el caso suizo para justificar la elevada participación de bienes importados en esa economía.

"Cuando usted entra en un supermercado en Suiza, todo es importado. Si yo me guío por esa estupidez, de que esa política es o no argenta... los suizos se morirían de hambre porque solamente comerían chocolate", afirmó.

Luego trasladó esa comparación a la Argentina.

"Nosotros solo comeríamos dulce de leche, tendríamos problemas de sobrepeso tremendo porque solo comeríamos eso y andaríamos con biromes y en colectivos. Nada más, no tenemos más cosas", agregó, antes de cuestionar a quienes definió como "nacionalistas de pacotilla".

Una industria mucho más amplia que "dulce de leche y biromes"

Las declaraciones contrastan con la estructura productiva argentina. Junto con Brasil, el país posee una de las matrices industriales más diversificadas de América Latina y desarrolla actividades de alto valor agregado en sectores como la industria automotriz, la siderurgia, la maquinaria agrícola, la industria farmacéutica, la biotecnología, la metalmecánica, el software, la energía nuclear y la industria satelital.

A ello se suma un sistema científico y tecnológico que permitió el desarrollo de proyectos estratégicos como los satélites de ARSAT e INVAP, el reactor nuclear CAREM y múltiples desarrollos en biotecnología, medicina, energía y tecnología aplicada.

La economista y diputada nacional Julia Strada cuestionó la simplificación presidencial y recordó que la Argentina cuenta con una "diversificación industrial y energética que le permitió desarrollar capacidades competitivas en sectores estratégicos".

Entre ellos mencionó la industria satelital, la energía nuclear, la producción siderúrgica, la industria automotriz, la maquinaria agrícola, la industria farmacéutica y la biotecnología, además de numerosas economías regionales que generan empleo y exportaciones, como la vitivinicultura, la producción láctea y la yerba mate.

Un modelo orientado a la reprimarización

Para distintos especialistas, la frase del Presidente no constituye un exabrupto aislado sino que expresa la lógica económica que impulsa su gobierno.

En ese sentido, cuestionan que iniciativas como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y su ampliación consolidan un esquema centrado en la explotación y exportación de recursos naturales, con escaso procesamiento local y una menor integración de cadenas industriales nacionales.

Bajo ese enfoque, sostienen, la Argentina corre el riesgo de profundizar un perfil primario exportador mientras pierde capacidades industriales, tecnológicas y científicas construidas durante décadas.

Empresas que cierran y empleo que desaparece

El debate sobre el modelo productivo se produce mientras distintos indicadores muestran un deterioro de la actividad industrial y del empleo registrado.

De acuerdo con el Observatorio de Industriales PyMEs Argentinos (IPA), desde diciembre de 2023 desaparecieron cerca de 25.000 empresas y se perdieron 364.554 puestos de trabajo registrados. La entidad advierte que el crecimiento económico exhibido por el Gobierno se concentra en actividades extractivas, mientras la industria manufacturera, el comercio y las pequeñas y medianas empresas continúan retrocediendo.

Si la tendencia no se revierte, proyecta que hacia fines de 2026 podrían haberse perdido unas 40.000 empresas y alrededor de 500.000 empleos formales.

Uno de los casos más recientes fue el anuncio del cierre de la planta que el grupo Dass operaba en Eldorado, Misiones, donde se fabricaban zapatillas para las marcas Nike y Adidas. La decisión dejará sin empleo a unas 150 personas y fue atribuida por la propia empresa al crecimiento de las importaciones y a la imposibilidad de competir con el ingreso de productos del exterior.

También crece el endeudamiento de las familias

El deterioro de la actividad productiva también encuentra correlato en la situación social.

Según el último Informe sobre Bancos del Banco Central, el índice de irregularidad de los créditos otorgados a las familias alcanzó el 12,1% en abril de 2026, el nivel más elevado en más de dos décadas.

Al mismo tiempo, el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) señaló que las importaciones de bienes de consumo llegaron en mayo a 879 millones de dólares, un 10,1% más que en abril y un 71% por encima del mismo mes del año anterior, reflejando una creciente participación de productos importados en el mercado interno.

Las críticas

Las declaraciones presidenciales generaron fuertes respuestas.

El economista Miguel Khalil, integrante de Pymes para el Desarrollo Nacional, señaló que "todo depende de una decisión política sobre el país que se quiere construir" y recordó que naciones como Japón lograron convertirse en potencias industriales sin contar con grandes recursos naturales.

También se expresó la diputada cordobesa Natalia de la Sota, quien consideró que reducir la producción argentina "al dulce de leche y las biromes desvaloriza el trabajo de millones de argentinos" y reivindicó el peso de la industria manufacturera en las exportaciones de Córdoba.

Por su parte, el exministro de Producción José Ignacio de Mendiguren afirmó que "Argentina es uno de los proveedores industriales más importantes de la región" y calificó como una simplificación impropia de un jefe de Estado la descripción realizada por el Presidente.

Más allá de la polémica, la frase de Milei volvió a poner en discusión dos modelos de desarrollo claramente contrapuestos: uno basado en la producción industrial, la innovación tecnológica y el agregado de valor, y otro que privilegia la apertura comercial y la especialización en actividades primarias. En ese debate también está en juego el futuro del empleo industrial y de las capacidades productivas construidas durante décadas en la Argentina.