Ante las versiones de una negociación con el gobierno nacional, el co-titular de la CGT Octavio Argüello ratificó la oposición al proyecto de reforma laboral que tratará el Senado en semanas. En declaraciones periodísticas, el dirigente fue contundente al marcar un límite al debate: “Mientras no sea volver a la esclavitud estamos dispuestos a discutir la ley”. Desde la central obrera advierten que el proyecto no generará empleo y profundizará la precarización.
Las palabras de Argüello sintetizan la posición de la CGT frente a la iniciativa oficialista. Según explicó, la central obrera no desconoce que el mundo laboral atraviesa transformaciones profundas, pero considera que la reforma planteada va en sentido contrario a los derechos históricos de los trabajadores. “Creemos que cualquier cambio debe servir para generar más trabajo y trabajo digno”, señaló el dirigente sindical. Por eso, remarcó que el problema no es discutir una reforma, sino el contenido concreto del proyecto que impulsa el gobierno.
Argüello fue categórico al analizar el impacto de la iniciativa. “A esta ley le decimos que no rotundamente porque va en contra de los derechos y de la dignidad de los trabajadores”, afirmó. Para la CGT, la reforma laboral no solo no creará empleo, sino que facilitará condiciones de mayor precarización. Además, advirtió que el texto, tal como está presentado, es “totalmente judicializable”, lo que anticipa un escenario de conflicto legal si el Ejecutivo avanza sin consenso social ni sindical.
Falta de diálogo
Otro de los puntos cuestionados fue la falta de diálogo con el gobierno nacional. Argüello aseguró que la CGT no fue informada de las reuniones oficiales para discutir la reforma y, frente a ese vacío, la central obrera decidió abrir canales de conversación con los gobernadores. “Estamos hablando con los gobernadores para que entiendan que esta reforma no va a dar más trabajo y que le saca derechos a los trabajadores”, explicó. Según anticipó, la próxima semana habrá encuentros clave en ese sentido.
El dirigente también se refirió a la situación salarial y denunció que no existen paritarias plenamente libres. Si bien reconoció que el contexto inflacionario no es el mismo que en etapas anteriores, sostuvo que el Gobierno interviene en las negociaciones. Finalmente, Argüello dejó una advertencia clara: “Si no nos escuchan, estaremos en la calle protestando”.
Más oposición
Por su parte, otro de los conductores de la CGT también salió al cruce de la reforma laboral que impulsa el gobierno. Jorge Sola anticipó que la central obrera intentará frenar el avance del proyecto si se mantiene el texto actual, al considerar que vulnera derechos laborales básicos y contradice la Constitución Nacional. “Vamos a tratar que no se trate en estas condiciones”, advirtió.
Sola definió a la CGT como “un gran muro de contención” frente a la iniciativa oficial y sostuvo que se trata de una ley que “tiene poco de modernización” y “va en desmedro de los derechos individuales y colectivos, con un fuerte sesgo ideológico”. Según explicó, el proyecto apunta primero a “destruir la representación de los trabajadores y los gremios”, al imponer limitaciones al derecho sindical y al derecho a la huelga, algo que, remarcó, “se da de narices contra la Constitución Nacional”.