El Teatro Colón se vio nuevamente envuelto en un escándalo luego de que Maia Bernztein que trabajaba en la sastrería de la histórica institución hace tres años denunciara que las autoridades no le renovaron el contrato laboral luego de que ella notificará que estaba embarazada. La joven de 31 apuntó contra el teatro por discriminación de género.

La denuncia fue publicada en las redes sociales de Maia en la que explica que “estando embarazada de seis meses me despidieron de la Sastrería del Teatro Colón después de tres años de trabajo”. “Tanto mi Jefa Stella Maris López como Recursos Humanos tenían pleno conocimiento de mi gestación”, lanzó.

En este marco, apunto que se enteró del despido “al saber que se habían renovado todos los contratos menos el mío y el de una compañera que solicitó un aumento salarial”.

“Siempre cumplí con mi trabajo a la par de mis compañeras de planta pero bajo una forma de contratación sumamente precaria: con un sueldo de $42.000, al que debía descontar $4.260 del monotributo”, detalló. En este marco, la joven ya envío una carta documento.

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La joven también apunto que no perciben vacaciones, aguinaldo, bono ni herramientas o un uniforme de trabajo. “A esto se suma un maltrato por parte de mi jefa, Stella Maris López, que se intensificó al enterarse de mi embarazo: me amenazó con darme solo dos (2) meses de licencia por materinidad cuando por ley corresponden tres (3); en una ocasión corrió violentamente una mesa en el taller impactando sobre mí y el último día, el 22 de diciembre, en el detrás de escena de la Misa Criolla, me gritó llegando a levantarme el brazo de forma amenazante”, sumó.

Tras la denuncia, la trabajadora no recibió información fehaciente sobre nuestra reincorporación “ni por parte de la directora María Victoria Alcaraz ni de ninguna otra autoridad responsable”. “Para frenar este atropello y que se cumplan todos nuestros derechos, les pido que me ayuden a difundir y acompañen el pedido de reinstalación, regulación y cese toda forma de maltrato”, pidió.

La carta completa

Mi nombre es Maia Bernztein y estando embarazada de 6 meses me despidieron de la Sastrería del Teatro Colón después de tres años de trabajo. Tanto mi Jefa Stella Maris López como Recursos Humanos tenían pleno conocimiento de mi gestación.

Me enteré de mi despido al saber que se habían renovado todos los contratos menos el mío y el de una compañera que solicitó un aumento salarial, a pesar de haber sido informadas de que retomaríamos actividades en febrero de 2022.

Siempre cumplí con mi trabajo a la par de mis compañeras de planta, pero bajo una forma de contratación sumamente precaria: con un sueldo de $42.000, al que debía descontar $4260 de monotributo, sin percibir vacaciones, aguinaldo, bono, ni herramientas o un uniforme de trabajo.

A esto se suma un maltrato por parte de mi Jefa, Stella Maris López, que se intensificó al enterarse de mi embarazo: me amenazó con darme sólo 2 meses de licencia por maternidad cuando por ley corresponden 3, en una ocasión corrió violentamente una mesa en el taller impactando sobre mí y el 22 de diciembre, en el detrás de escena de la Misa Criolla me gritó llegando a levantarme el brazo de forma amenazante frente a compañeros de diferentes áreas que estaban como testigos.

El maltrato que se sufre en la Sastrería es harto conocido, pero no se había llegado al punto de dejar sin trabajo a una mujer embarazada, a pocos meses de parir, con todo el estrés, la urgencia y los daños que me esta generando.

El día en que el área de sastrería se reincorporaba a trabajar, con mi compañera presentamos una nota dirigida a las autoridades solicitando que se aclare nuestra situación y continuidad laboral.

Ya pasaron 15 días, y más allá de las negociaciones que están llevando adelante delegados, no recibimos información fehaciente sobre nuestra reincorporación, ni por parte de la directora María Victoria Alcaraz, ni de ninguna otra autoridad responsable.

Quiero hacer público este hecho discriminatorio entre todas las compañeras y compañeros del Teatro Colon, con quienes compartimos días y noches en los talleres, camarines y escenarios.

Para frenar este atropello y que se cumplan todos nuestros derechos, les pido que me ayuden a difundir y me acompañen en el pedido de reinstalación, regularización y cese de toda forma de maltrato.