La agonía de la empresa avícola Granja Tres Arroyos no tiene fin, aunque se agrava cada vez más, ya que este miércoles los trabajadores, al momento de ingresar para realizar sus tareas cotidianas, encontraron que las puertas de la planta de Concepción del Uruguay estaban cerradas con un cartel que anunciaba la suspensión de actividades “hasta nuevo aviso”
En ese contexto, los empleados entraron a un estado plagado de incertidumbre con respecto a la continuidad de los puestos laborales en contexto influenciado por atrasos salariales y fuertes exigencias laborales.
Con el objetivo de manifestar su descontento, protagonizaron protestas y cortes de accesos en la entrada de la compañía instalada en la provincia de Entre Ríos.
Los operarios señalaron que el conflicto se agravó el año pasado cuando cerraron uno de los frigoríficos vinculados a la firma, lo que derivó en que alrededor de 300 empleados fueron trasladados a la planta principal de Tres Arroyos con la promesa de mejores condiciones laborales.
Problemas con el cobro de salarios
No obstante, revelaron que el panorama empeoró, dado que denunciaron pagos de salarios en cuotas, retrasos salariales y retiros voluntarios que aún no tuvieron sus pagos correspondientes.
En ese marco, uno de los trabajadores perjudicados por esta situación, Sergio Cirigliano, profundizó que a él y a sus compañeros “nos pagan las quincenas en cuotas y cada vez peor”.
Con relación a ese tema, el obrero que lleva más de tres décadas en Granja Tres Arroyos repasó que “empezaron en dos pagos, después tres, cinco y ahora ni siquiera cumplen”.
Otro empleado, que lleva 22 años de antigüedad, cruzó a la patronal al recalcar que “tiene el dinero para pagar, pero no quiere hacerlo” al tiempo que reveló que muchas familias ya no pueden afrontar gastos básicos como alimentos, medicamentos o alquileres.
Las consecuencias
La crisis tiene alcances terribles que van más allá de la situación de los propios empleados, dado que también perjudican a las mujeres que reciben cuotas alimentarias descontadas directamente de los salarios de los empleados. Además, muchas de ellas manifestaron que esos pagos dejaron de acreditarse regularmente y que la situación afecta de manera directa a sus hijos.
Así lo confirmó Ana, madre de cuatro hijos, uno de ellos con discapacidad, al citar que “hace más de un año y medio que vivimos con esta incertidumbre”. “Todo se volvió inestable y cada vez es más difícil sostener la casa”, sumó.
Por más que las autoridades gremiales y funcionarios de la Secretaria se Trabajo de Entre Ríos buscan destrabar el conflicto con la firma, aún no hubo anuncio sobre un posible acuerdo ni definiciones concretas sobre el futuro de los operarios. Mientras tanto, las deudas, los problemas económicos y las dificultades familiares persisten.