Trabajadores del INDEC pidieron “cautela” por los índices de pobreza anunciados por el gobierno

Desde la Junta Interna de ATE en el organismo analizó los datos difundidos la semana pasada, y aclararon que hay cuestiones que están detrás de los números, festejados por el gobierno como los más bajos desde el 2018.  

Lunes, 06 de abril de 2026 13:40

Luego que la semana pasada el INDEC diera a conocer los datos de pobreza e indigencia, correspondientes al último trimestre del año pasado,  los trabajadores del organismo de estadísticas y censos nacional pidieron “cautela” ante la supuesta baja de la cantidad de argentinos afectados por estos índices. Es que el gobierno salió a defender que la pobreza cayó al 28,2 por ciento en el segundo semestre de 2025, el valor más bajo desde principios de 2018, una cifra que generó alguna crítica. Al respecto, la Junta Interna de ATE en la entidad marcó que “más allá de la cifra”, hay cosas que “el índice no alcanza a mostrar”.

En el segundo semestre de 2025 la pobreza fue del 28,2 por ciento, casi 10 puntos porcentuales menos que en igual período de 2024 y el valor más bajo desde el primer semestre de 2018. En tanto, la indigencia cayó 1,9 puntos interanuales y se ubicó en el 6,3 por ciento.  Si se proyectan los datos publicados por el INDEC a todo el país, unas 13 millones de personas se encontraban debajo de la línea de la pobreza en los últimos 6 meses de 2025, de los cuales 3 millones eran indigentes.

Para ATE-INDEC, la publicación de las estimaciones de pobreza al segundo semestre de 2025 “ha suscitado una amplia repercusión en la sociedad, en un contexto de creciente desprestigio del organismo tras la intromisión de Javier Milei en el IPC que derivó en la salida del anterior director. El presidente de la nación lleva meses festejando como un gran logro de su gestión la anunciada caída de este indicador. Por su parte, distintos sectores de la oposición -con amplia resonancia en la opinión pública- han puesto en duda la validez de la cifra”.

Aclaraciones

Como trabajadores del organismo que producen estas estimaciones, consideraron “necesario dejar sentado nuestro análisis de lo que efectivamente refleja este índice y por qué consideramos que no hay nada para festejar”. En primer lugar, afirmó el gremio, “es importante volver a aclarar —tal como lo hemos señalado en reiteradas oportunidades— que las cifras difundidas por el presidente de la nación no son correctas. Son exageraciones que desprestigian la labor realizada por quienes trabajamos en el instituto. No se puede hablar de una salida de 15 millones de personas de la pobreza. La EPH representa un universo de aproximadamente 30 millones de personas, por lo cual una caída de esa magnitud debería haber sido de aproximadamente un 50 por ciento, algo que de ningún modo sucedió”.

Ahora bien, explicaron desde ATE-INDEC, “la pregunta central que surge es cómo puede registrarse una disminución de la pobreza - sea cual sea su magnitud- en el marco de un feroz ajuste a las jubilaciones, al sector de discapacidad y a la mayor parte de los trabajadores registrados”. Como primera cuestión para interpretar este fenómeno, “hay que ubicarlo correctamente en su dimensión temporal: se trata de una medición correspondiente al segundo semestre de 2025, es decir, al período en el cual el gobierno ganó las elecciones”. El seguimiento de la evolución del índice de salarios y del aumento de la AUH “explican en gran parte la caída de la pobreza contabilizada por el INDEC, pero también muestran la otra cara de la moneda”.

La cuestión salarial

En cuanto a los salarios registrados, desde ATE explicaron que “vienen perdiendo frente a la inflación, con una caída particularmente pronunciada en el sector público, sin llegar a caer en la pobreza. Por otro lado, entre los asalariados informales se viene registrando una recuperación del valor del ingreso horario”. “Si bien este crecimiento no resulta suficiente para equiparar los ingresos del empleo formal, sí contribuye a que una parte de estos trabajadores supere transitoriamente la línea de pobreza. Aun así, la brecha continúa siendo muy significativa: un trabajador informal gana aproximadamente un 50 por ciento de lo que gana uno formal”, recalcaron. A esta dinámica se suma “el aumento real de la AUH y otras transferencias sociales que, en conjunto, llevan a que una franja de la población salga de la pobreza, sin experimentar mejoras estructurales en sus condiciones de vida”. “Hay que ser precavidos también, ya que la devaluación del 108 por ciento aplicada en diciembre de 2023 generó un shock inflacionario que, en los meses subsiguientes, pudo haber llevado a muchos hogares a recurrir al uso de ahorros o al endeudamiento para sostener su nivel de consumo”, resaltaron.

La medición monetaria de la pobreza “tampoco incorpora las transferencias no monetarias que los hogares reciben y que contribuyen a sostener su nivel de bienestar”. “El acceso a bolsones alimentarios, medicamentos gratuitos u otros tipos de prestaciones provenientes de programas sociales representa una mejora real en las condiciones de vida que no se traduce en ingresos registrables. Esto implica que, en contextos de ajuste fiscal con reducción de estas transferencias, el deterioro del bienestar puede ser más pronunciado de lo que sugiere la evolución del ingreso monetario. El deterioro de las obras sociales -en particular en el PAMI- debido a la reducción en la cobertura, el recorte en el financiamiento de medicamentos y la caída en la calidad de las prestaciones representan un empeoramiento concreto del bienestar de los hogares, especialmente de los adultos mayores”, recordaron.

Por estas razones, concluyó ATE-INDEC, “planteamos que es necesario analizar las cifras con cautela. No puede hablarse de una mejora sólida ni sostenible; por el contrario, se inscribe en un marco de creciente precarización de las condiciones laborales, expansión del pluriempleo, aumento del endeudamiento de los hogares y deterioro de la desocupación. Resulta imprescindible, por lo tanto, poner paños fríos a estas cifras y analizarlas por fuera de lecturas oficiales simplificadoras, para dimensionar con mayor precisión la gravedad de la situación”. “Una caída estable de la pobreza sólo puede garantizarse mediante la generación de empleo de calidad, con salarios dignos, estabilidad laboral y acceso a la formalidad. Todo lo contrario de lo que impulsa este gobierno”, finalizaron.