Tras 25 años en Musimundo, quedó sin trabajo a los 57 y todavía espera cobrar su indemnización: “Nos sentimos estafados”

Carlos Cardozo es uno de los seis exempleados de la sucursal de Eldorado, en Misiones, que reclaman el pago de sus indemnizaciones tras el cierre del local. Denuncia que la empresa decidió abonarlas en 12 cuotas, pero que el primer pago nunca llegó.

Viernes, 21 de agosto de 2026 19:19

Después de 25 años trabajando en Musimundo, Carlos Cardozo quedó sin empleo a los 57 años y todavía espera cobrar su indemnización. Es uno de los seis exempleados de la sucursal de Eldorado, en Misiones, que quedaron sin trabajo tras el cierre del local y que ahora intentan determinar cuál es su situación dentro del concurso de acreedores de la empresa.

“Nos sentimos estafados porque están jugando con toda esa cantidad de gente. Somos seis personas que quedamos directamente a la deriva”, expresó Cardozo en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones.

Según relató, el 24 de junio se presentó en la sucursal el gerente regional y les entregó la documentación mediante la cual se les comunicaba que la empresa prescindía de sus servicios.

Cardozo explicó que, de acuerdo con la información que recibieron en ese momento, 45 de las 50 sucursales de Musimundo habrían sido vendidas, mientras que otras cinco permanecían con su futuro pendiente. Los trabajadores esperaron durante casi un mes una definición, hasta que finalmente también se dispuso el cierre de esos locales.

Entre las sucursales alcanzadas en la región, además de Eldorado, mencionó las de Andresito, Aristóbulo del Valle, Punta Alta y Las Breñas.

El pago de las indemnizaciones, el nuevo conflicto

Durante julio, los trabajadores cobraron los salarios que tenían pendientes y, en el caso de Cardozo, también recibió el pago correspondiente a vacaciones no utilizadas. Sin embargo, el conflicto se profundizó cuando llegó el momento de cobrar las indemnizaciones.

“Decidieron unilateralmente pagarnos en 12 cuotas”, afirmó el exempleado.

Según explicó, en la carta documento recibida por los trabajadores la empresa estableció que las indemnizaciones serían abonadas de manera fraccionada. El primer pago debía concretarse el 1° de agosto, pero la fecha llegó y los trabajadores no recibieron el dinero.

Tampoco, según denunció Cardozo, recibieron una comunicación formal que explicara las razones del incumplimiento.

“Nos tuvimos que comunicar nosotros porque ni siquiera la empresa nos mandó una carta, un informe o un correo avisándonos que no podían pagar porque no contaban con ese dinero”, cuestionó.

Desde entonces, sostuvo, tampoco obtuvieron respuestas de Recursos Humanos. “Nosotros escribimos, preguntamos qué está pasando y no nos contestan. No mandan ni una carta ni un correo, nada”, relató.

Ante esta situación, los trabajadores recurrieron al Ministerio de Trabajo. De acuerdo con la versión de Cardozo, una funcionaria del organismo rechazó la modalidad comunicada por la empresa y envió una nueva carta documento intimando a que comenzaran los pagos dentro de las 48 horas.

El exempleado aseguró que ese plazo ya se cumplió y que hasta este viernes no habían recibido una respuesta.

Cardozo señaló además que, según les explicaron, el pago de una indemnización en cuotas debería surgir de un acuerdo entre las partes y formalizarse ante la autoridad laboral.

“Si el patrón no tiene para pagarme el 100%, tiene que venir a hablar conmigo. Puede decirme que paga el 50% y el resto en cuotas, pero tiene que hacerse un acuerdo en el Ministerio de Trabajo, firmarse y después depositarse el dinero todos los meses”, planteó.

Seis trabajadores y hasta 25 años de antigüedad

El reclamo alcanza a seis trabajadores de la sucursal de Eldorado, todos despedidos y sin haber percibido hasta el momento las indemnizaciones.

Las antigüedades son diferentes, pero en varios casos representan una parte importante de la vida laboral de los empleados. Cardozo acumulaba 25 años en Musimundo; otro de sus compañeros llevaba 23 años, otro 15, una trabajadora seis y los restantes aproximadamente ocho y tres años.

Ahora, además del reclamo laboral, los exempleados intentan determinar cuál es su situación frente al concurso de acreedores que, según Cardozo, presentó la empresa.

Esta semana prevén reunirse con un abogado para revisar la documentación y establecer si sus créditos laborales figuran efectivamente dentro de la nómina de acreedores. Cardozo también buscará comunicarse directamente con el síndico interviniente.

“Teóricamente el gerente regional dice que estamos, pero tampoco podemos confiar en su palabra”, sostuvo.

La desconfianza está relacionada con las semanas previas al cierre. Según recordó, durante casi dos meses los trabajadores recibieron versiones de que la empresa sería vendida y que pasarían a trabajar para los nuevos propietarios conservando toda su antigüedad.

“Nos dijeron que la empresa se había vendido, que nosotros íbamos a pasar directamente con toda nuestra antigüedad a otra empresa y al final nos quedamos todos en la calle”, lamentó.

Por eso, ahora buscan comprobar documentalmente si sus créditos laborales están incorporados al proceso concursal.

Los trabajadores también acudieron al Centro de Empleados de Comercio, donde Cardozo entregó documentación vinculada al concurso y los datos del síndico. Según contó, un abogado de la entidad quedó en comunicarse con un colega de Chaco para analizar la situación.

“A los 57 años se complica”

Más allá del reclamo por las indemnizaciones, Cardozo describió el impacto personal que tuvo perder su empleo después de un cuarto de siglo dentro de la misma empresa.

A los 57 años, reconoció que volver a insertarse laboralmente resulta difícil. Durante sus 25 años en Musimundo, aseguró, obtuvo premios y reconocimientos por sus resultados comerciales y llegó a ubicarse entre los vendedores con mejor desempeño de la empresa a nivel nacional.

“Nunca dejé de superar mis objetivos. Fui uno de los mejores vendedores de Argentina”, recordó.

También destacó el compromiso que mantuvo con su trabajo durante todos esos años. Contó que nunca presentó certificados por enfermedad y que continuó trabajando incluso después de sufrir distintos accidentes, entre ellos golpes en la columna y la rodilla y la fractura de un dedo mientras bajaba mercadería.

“Nunca falté a mi trabajo. Ya era prácticamente parte de mi vida”, resumió.

Tras el cierre, comenzó a presentar sus antecedentes en otros comercios. Según contó, varias firmas de Eldorado conocen su trayectoria y lo tienen en consideración ante una eventual búsqueda de personal, aunque reconoció que actualmente las oportunidades son escasas.

“Se complica. Varias casas comerciales me conocen y me ponen en primera plana para llamarme, pero en este momento no hay movimiento”, señaló.

El cierre de sucursales de Musimundo

La situación de los trabajadores de Eldorado se produce en el marco de una nueva etapa de dificultades financieras para Musimundo. En las últimas semanas, la cadena de electrodomésticos cerró 10 locales en la Ciudad de Buenos Aires y distintas provincias.

Entre los cierres se encuentra un punto de venta emblemático ubicado en la esquina de Corrientes y Callao. También bajaron sus persianas locales de provincias como Buenos Aires, Misiones y Tucumán.

Los cierres están vinculados con los problemas financieros de Carsa, una de las dos empresas licenciatarias de la marca Musimundo.

En un comunicado dirigido a los inversores y difundido a través de la Bolsa de Comercio, Carsa explicó que había tomado la decisión de discontinuar algunos puntos de comercialización debido a que sus ventas no aportaban los niveles de rentabilidad que la compañía requería.

La situación dejó a trabajadores con años de antigüedad frente a un escenario de incertidumbre respecto del cobro de sus indemnizaciones y de la continuidad de sus derechos laborales dentro del proceso concursal.

“Pasamos 2001, la pandemia y seguimos trabajando”

Hacia el final de la entrevista, Cardozo se emocionó al recordar los años atravesados dentro de la empresa y cuestionó la manera en que, según su relato, terminó la relación laboral.

“La verdad es que jugaron sucio. Eso es lo que más nos molesta a todos”, expresó.

El trabajador resumió sus 25 años de historia en Musimundo con una frase que refleja el impacto que tuvo el cierre para él y sus compañeros: “Nosotros pasamos las mil y una. Pasamos 2001, la pandemia, seguimos trabajando y, de repente, nos dejan así”.

A los 57 años, después de dedicar 25 a la misma firma, Cardozo espera ahora que se defina el pago que reclama junto a sus compañeros y, al mismo tiempo, poder confirmar cuál es su situación dentro del concurso de acreedores.

Para los seis exempleados de Eldorado, el reclamo no se limita al dinero adeudado. También buscan una respuesta de la empresa y certezas sobre el futuro de sus créditos laborales después de haber dedicado buena parte de sus vidas a Musimundo.