En el marco de las denuncias sobre el ajuste que lleva adelante el gobierno nacional respecto del mantenimiento de rutas, con denuncias de desvío de fondo incluida, trabajadores de Vialidad Nacional apuntaron contra la falta de mantenimiento del histórico Puente Nicolás Avellaneda, que une la provincia de Buenos Aires con la Ciudad. Uno de los principales reclamos apunta al funcionamiento de las instalaciones destinadas al cruce peatonal. Según denuncian los gremios del sector, las ocho escaleras mecánicas del puente se encuentran fuera de servicio, por lo que quienes utilizan diariamente el paso deben subirlas a pie. La altura, explican, equivale aproximadamente a cinco pisos, y hablan de “abandono planificado”.
La jornada de lucha, que incluirá una olla popular en el lugar, es organizada por la Federación del Personal de Vialidad Nacional (FEPEVINA) y el Sindicato de Empleados de Vialidad Nacional (SEVINA), además de los estatales de ATE. La actividad está prevista para las 12.30, en la zona de Costanera Pellegrini y Argentino Valle, del lado de Isla Maciel, y tendrá como objetivo denunciar “el estado de abandono” que, según los trabajadores, atraviesa actualmente la infraestructura del puente.
La convocatoria lleva como consigna “Por un puente al servicio del pueblo y contra el abandono planificado de la infraestructura del Estado”. “Los vecinos del puente Nicolás Avellaneda tienen que subir las escaleras mecánicas a pie y son a una altura aproximada de cinco pisos”, explicó Emiliana McNamara, secretaria general de SEVINA. El problema adquiere otra dimensión por la cantidad y diversidad de personas que utilizan diariamente el cruce. De acuerdo con la estimación aportada por el gremio, alrededor de 5 mil personas por día atraviesan el puente. “Con el flujo de tránsito de personas, con bicicletas, con carritos de bebés, gente con movilidad reducida, gente de edad avanzada y niños, es muy peligroso”, advirtió McNamara.
Falta de mantenimiento
A la falta de funcionamiento de las escaleras se suma, según la denuncia gremial, la paralización del mantenimiento del ascensor. El deterioro no se limitaría solo las escaleras mecánicas, “en esta gestión se dejaron de mantener las escaleras, se paralizó el mantenimiento del ascensor, falta pintura y faltan insumos de limpieza”, señaló la dirigente sindical. “Los mismos trabajadores del puente llevan los elementos de limpieza para llevar adelante sus tareas”, afirmó.
Otro de los reclamos que estará presente en la olla popular es la reducción de la cantidad de trabajadores destinados al puente. Según la información aportada por el sindicato, actualmente son 47 los trabajadores que cumplen funciones allí, cuando anteriormente llegaban a unas 100 personas. Los empleados permanecen abocados exclusivamente al puente, que funciona durante las 24 horas, los siete días de la semana, con turnos rotativos y personal que cubre también los fines de semana.
Historia
El reclamo se produce sobre una infraestructura que tiene una extensa historia y que forma parte de uno de los principales cruces entre el sur de la Ciudad de Buenos Aires y Avellaneda. El actual Puente Nicolás Avellaneda fue inaugurado el 5 de octubre de 1940, después de que las obras comenzaran en enero de 1937. Tiene aproximadamente 1.650 metros de extensión y une La Boca con Isla Maciel. La infraestructura tuvo una importante intervención de puesta en valor en 2010.
Las obras incluyeron trabajos sobre las pasarelas peatonales, los accesos, las escaleras mecánicas y otras instalaciones. En aquella oportunidad se informó una inversión de 94 millones de pesos. Para McNamara, el puente tiene un valor que excede su función como vía de comunicación. “Fue recuperado por vecinos y por asociaciones del barrio. Es soberanía e identidad para su gente”, concluyó.