Tras 80 años de historia, la fábrica de agendas Citanova, de la empresa Russ S.R.L, quebró, cerró sus puertas y despidió a sus 38 trabajadores, luego de que la Justicia ordenara la liquidación de sus activos: ahora, la compañía tiene un nuevo dueño.
La debacle de la firma comenzó en 2019, cuando se presentó en concurso preventivo, pero no consiguió reestructurar sus deudas. Tampoco la acompañaron las ventas. Según la presentación de sus propietarios, en 2013 comercializaba 800.000 agendas, pero, en 2018, apenas alcanzó las 315.500 unidades, lo que evidenciaba una caída del 60%.
Para lograr levantar la actividad y mantenerse en el mercado, incorporó más variedad de productos, como carpetas y cuadernos,
También, fabricaba cuadernos, agendas, libretas y bolígrafos, con un catálogo que llegó a superar los 1.500 modelos y una producción anual de alrededor de 5 millones de unidades.
La decisión de la justicia
No obstante, la pandemia y la caída constante de la demanda se transformaron en grilletes que le impidieron resurgir. De esta manera, con una caída de la producción en torno al 50%, solicitó la quiebra.
Finalmente, la quiebra fue decretada en 2025 por el Juzgado Comercial N° 24. Por esa resolución, Russ S.R.L. despidió a sus 38 trabajadores y se inició el proceso de venta de los bienes de la compañía.
Ahora, con el objetivo de volver a poner en marcha la fábrica, reactivar su potencial y brindar nuevas oportunidades de trabajo, la empresa Papiens S.R.L. pagó $41,3 millones para quedarse con la histórica marca Citanova.
Asimismo, adquirió además toda la maquinaria industrial, los vehículos, el mobiliario y un stock de alrededor de 292.000 unidades entre agendas, separadores y anillos. Un salvataje para una histórica marca de agendas que se resiste a desaparecer.
No llegan a cubrir las deudas
Según trascendió, tras descontar honorarios, costos judiciales y gastos del proceso, los fondos disponibles para distribuir fueron de 27,9 millones de pesos para los acreedores de Russ S.R.L.
Igualmente, estos resultaron insuficientes frente al volumen de deudas laborales acumuladas. Como consecuencia, los trabajadores recuperarán, en teoría, solo una parte de los montos adeudados, que en total llegan a $106,1 millones. Es decir, un 30 %.
No obstante, los nuevos propietarios sostienen que buscarán recuperar la capacidad productiva y relanzar la histórica marca. Sin embargo, por el momento no hay precisiones sobre cuándo podría retomarse la actividad comercial ni sobre el futuro de la producción.
También, la caída de Citanova representa las profundas transformaciones de la industria de la librería y papelería, en un contexto marcado por la digitalización, los cambios en los hábitos de consumo y una creciente presión competitiva.
Los nuevos dueños mencionaron que Citanova es una marca muy reconocida en el sector y forma parte de la historia de la industria. Con esta incorporación, Paperland, el nombre de la marca Papiens, se posiciona como una de las principales empresas de encuadernación premium de la Argentina