La Confederación General del Trabajo (CGT) activa un plan de lucha tras el Mundial de Fútbol 2026 que incluirá diversas actividades en la calle y la primera está prevista para el miércoles 22 de julio donde acompañará a la marcha de los jubilados frente al Congreso, además, se estima que terminen con un quinto paro general al gobierno del presidente Javier Milei.
El organigrama de encuentros fue diseñado junto con las dos CTAs y la UTEP, el cual se extenderá hasta noviembre con la intención de llevar a cabo una gran huelga contra la reforma laboral aprobada en las cámaras de Diputados y Senadores.
El consenso para esas acciones también fue construido por representantes de las confederaciones sindicales de la industria, el transporte, la energía, la alimentación y las comunicaciones, entre ellos los cotitulares cegetistas Jorge Sola y Octavio Argüello, Juan Carlos Schmid, titular de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), Hugo Godoy, líder de la CTA Autónoma, y Alejandro Gramajo, secretario general de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP).
Posteriormente, la segunda demostración de fuerza, y por qué no de fe, será el ya clásico 7 de agosto, Día de San Cayetano, con una marcha organizada por la UTEP y otros movimientos sociales, la y que coincidirá con la próxima convocatoria al Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil.
Protesta frente a Caputo
Luego, las centrales obreras tienen programada para la tercera semana del octavo mes del año
una concentración frente al Ministerio de Economía, con el objetivo de rechazar el endeudamiento de familias y pequeñas y medianas empresas.
Al respecto, desde la CGT adelantaron que “vamos a discutir las protestas”. “La idea es ir coordinando acciones sectoriales para ir escalando. Va a haber mucha calle”, anticiparon.
Más adelante, para el 2 de septiembre, concretarán una movilización por el Día de la Industria, con el objetivo de visibilizar la situación de las empresas y los trabajadores del sector.
La visita del Papa
Asimismo, ratificaron su participación en la Semana Social que organiza la Comisión Episcopal Argentina, del 4 al 6 de septiembre en Córdoba, y acordaron dar continuidad al plan durante la visita que el papa León XIV realizará al país en noviembre.
Ante ese marco, Hugo Cachorro Godoy propuso, para esa etapa, la posibilidad de una “gran marcha y paro", antes de la llegada del Sumo Pontífice. Se estima que ya hubo dirigentes de la calle Azopardo que viajaron a la Santa Sede.
Cabe destacar que uno de los integrantes del triunvirato, Jorge Sola, compartió su idea
garantizar la presencia de entre 15 y 20 dirigentes por gremio en cada conflicto puntual, tanto en el Área Metropolitana de Buenos Aires como en el interior del país, más allá de asambleas en los lugares de trabajo y la entrega de folletos en estaciones y aeropuertos.
La misión es esquivar los obstáculos que impuso la Ley de Modernización Laboral impone a los paros en actividades esenciales y el descuento del día no trabajado a quienes adhieran a las medidas.