Por la caída de la demanda, la fábrica de los icónicos preservativos Tulipán redujo más del 60% de su personal: despidió a 220 trabajadores

El dueño de la histórica empresa Kopelco, fabricante de los preservativos Tulipán, advirtió que la industria atraviesa un escenario crítico por el desplome del consumo y la competencia de productos importados: “Nunca viví una cosa así”.

Lunes, 09 de marzo de 2026 13:02

El complejo escenario que atraviesa el sector industrial sumó en las últimas horas un nuevo y alarmante capítulo. Kopelco S.A., la histórica firma dueña de la marca de preservativos Tulipán, concretó una drástica reducción de su estructura operativa. La compañía, que llegó a contar con 355 empleados directos, hoy funciona con apenas 135 trabajadores, lo que representa el despido de 220 personas y un recorte superior al 60% de su plantilla total.

Nacida a fines de los años 80, Tulipán no es solo una marca icónica en las góndolas argentinas —donde ostenta cerca del 40% de participación de mercado—, sino que también ha sido un actor clave como proveedor del Estado en campañas de prevención de enfermedades de transmisión sexual. Sin embargo, la diversificación de sus negocios en el rubro textil, donde la empresa fabrica desde elásticos para ropa interior hasta globos e hilados de látex, terminó convirtiéndose en el flanco más débil frente al actual desplome del consumo interno.

Caída de ventas y crisis en el sector textil

Felipe Kopelowicz, gerente general de Kopelco, describió el presente de la firma como “un jaque total”. Según el directivo, mientras que el negocio de los preservativos logra resistir con precios más accesibles, el segmento textil de las plantas ubicadas en San Martín y San Luis sufrió un impacto devastador.

“Tenemos caídas de ventas de hasta el 50% en algunos rubros. Nunca viví una cosa así”, confesó en diálogo con la emisora Radio Con Vos.

De acuerdo con la empresa, los principales factores que explican esta crisis son la caída del poder adquisitivo —que paralizó la demanda de productos intensivos en mano de obra— y el crecimiento de la competencia externa. En particular, desde la firma apuntan al ingreso de productos textiles importados desde China, que compiten directamente con la producción local de elásticos y puntillas.

Según Kopelowicz, la llegada de prendas confeccionadas y textiles del gigante asiático vuelve “imposible” competir en igualdad de condiciones para una fábrica argentina que produce estos insumos.

Críticas al Gobierno y advertencias sobre el futuro industrial

En ese contexto, el empresario también cuestionó la falta de diálogo con el gobierno de Javier Milei. El ejecutivo aseguró que desde el sector no recibieron contactos oficiales para conocer la situación de la industria.

“Nunca nadie llamó a la cámara”, sostuvo, al tiempo que advirtió que muchas decisiones se toman sin contemplar la realidad de la llamada “industria real”.

En un tono inusualmente franco, Kopelowicz expresó además su frustración personal por no haber podido evitar los despidos. “No sé qué música bailar, no sé cuál es el piso”, graficó al describir la incertidumbre que atraviesan las empresas industriales frente a la fuerte caída de la actividad.

Para el directivo, avanzar hacia un desmantelamiento de la estructura productiva local debido a problemas de competitividad coyunturales podría tener consecuencias irreversibles. “Destruir la industria por ineficiencias puntuales es un suicidio”, advirtió.

Dudas sobre el impacto de la reforma laboral

Respecto a la reforma laboral impulsada por el gobierno libertario, el titular de Kopelco se mostró escéptico sobre su impacto real en la generación de empleo. Según su análisis, el problema central no radica en las normas de contratación sino en la falta de recuperación del consumo.

“Puede hacer que alguien tome algún empleado más, pero si uno no se siente tranquilo en su trabajo, no va a consumir. Hoy la gente tiene salarios, pero no llegan”, concluyó.

Las declaraciones reflejan el clima que predomina en buena parte del entramado industrial argentino, donde numerosas empresas advierten que la combinación de caída del consumo interno, apertura de importaciones y costos productivos elevados está poniendo en riesgo décadas de desarrollo fabril. En el caso de Kopelco, la histórica fabricante de los preservativos Tulipán, el ajuste ya se tradujo en la pérdida de más de doscientas fuentes de trabajo y en un recorte drástico de su estructura productiva.