Cumpliendo con la unidad que vienen mostrando desde mediados de julio, cuando marcharon con jubilados dando inicio a su plan de lucha, las tres centrales obreras pegaron el portazo el viernes pasado del Consejo del Salario, indignados por la “ridícula oferta” realizada por las cámaras empresariales. Ante de pedido de llevar por encima de los 900 mil pesos el mínimo, vital y móvil que reclamó la representación de los trabajadores, las patronales propusieron aumento en cuotas no superiores a los dos puntos mensuales, un equivalente a 7 mil pesos en el primero de los incrementos. “El salario mínimo no puede consolidarse como un ingreso de pobreza”, se quejaron desde la CGT, que expresó posteriormente su malestar ante esta actitud, algo en lo que coincidieron las dos fracciones de la CTA. Al dejar la mesa de negociación, dejaron tras de sí la posibilidad de alguna negociación, una actitud distinta a la mostrada en la previa, donde la dirigencia estuvo en Rosario con empresarios pidiendo por una mesa productiva.
En este caso, la diferencia parece ser la presencia del gobierno, que con su silencio da aval a la propuesta patronal, y deberá laudar. Los números que exprese en ese decreto serán claves para saber qué harán los gremios, que ya están analizando la situación, y saben que la idea del quinto paro general es una gran posibilidad en el horizonte inmediato.
Desde que asumió Javier Milei, el Consejo del Salario nunca cerró un acuerdo por consenso. Todas las veces lo hizo por decreto, con cifras muy parecidas a las que expresaron los empresarios. En este caso, la brecha es tan grande, que la postura que asuma el oficialismo libertario marcará una clara postura. Y nadie espera mayores sorpresas. “La pérdida de poder adquisitivo del Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) y la creciente distancia entre su valor y los ingresos necesarios para afrontar las necesidades básicas de una familia trabajadora es un hecho que venimos reclamando hace años”, recordaron mediante un comunicado desde la CGT, que agregaron que con escasos argumentos la parte empleadora “estima siempre aumentos que hoy apenas alcanza para un kilo de pan. Y el gobierno, en abierta coincidencia, viene avalando esa postura”.
De esta forma, la central involucra a la gestión de La Libertad Avanza en la situación, y la hace cómplice de la oferta patronal. Además, se dijo que “la escasa relevancia que impone el gobierno nacional en esta instancia queda expresada en la ausencia del titular de la Secretaría de Trabajo en la convocatoria. Un gesto vale más que mil palabras”. En estas condiciones, recalcaron, CGT no va a “convalidar una puesta en escena del gobierno, que no solo se aleja de la realidad que circunda al mundo de la producción y del trabajo, sino que descree de la posibilidad del dialogo constructivo”.
En el documento, la CGT va un poco más allá, y aunque admite no renuncia al diálogo, aunque pide que sea “verdadero”, es claro en lo que viene: “El conflicto no se evita, debe transitarse y resolverse para que no llegue al enfrentamiento”. En estas palabras podría verse la posibilidad de avanzar con el plan de lucha, que esta semana tendrá una nueva acción cuando se festeje el Día de la Industria. En la central obrera, la idea de un paro general, el quinto desde que asumió Milei, está en la mesa, y gana fuerza, incluso en sectores que hasta no hace mucho eran menos favorable a la medida.
“Hay que estar en la calle, porque la situación de los trabajadores no va a cambiar, por lo menos no va a mejorar, sí empeorar”, le dijo a Data Gremial un dirigente de la central obrera, que suele estar cerca de las posturas más radicales en los debates. Si bien entiende que el paro “puede ser resistido por algunos sectores”, este dirigente consideró que el primer paso se dio: “Estamos en la calle, movilizados, eso permite que sea una posibilidad real. Creo que antes de fin de año habrá una gran acción”. En Azopardo ponen como alternativa una marcha federal con todos los gremios, y en esa discusión se está avanzando, ante la mirada de propios y extraños. Pero todo pensado para después de la visita del Papa León XIV.
Presiones
La discusión sobre el paro está instalada en el movimiento obrero, no sólo en la CGT. Uno de los espacios que está pidiendo una medida de fuerza de estas características es el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU), constituido este año para coordinar acciones entre los gremios más combativos, y que tiene en su conducción a dirigentes de las tres centrales obreras. Esta semana, en un plenario realizado en Rosario, confirmaron que su postura es convocar a una huelga “antes de la visita del Papa”, y lanzaron su propio plan de lucha, vinculado a una agenda federal, que llevará las protestas a las provincias, en especial aquellas aliadas al presidente y su política.
“Desde el FreSU creemos que no hay que esperar sino trabajar para un paro general y una gran movilización”, le confirmó a Data Gremial la titular de la Federación Sindical de Profesionales de la Salud (FESPROSA), María Fernanda Boriotti. En este sentido, ante la versión de postergar las protestas hasta después de la visita del Santo Padre, recalcó que “no tiene nada que ver, nosotros somos trabajadores reclamando salarios que nos permitan vivir dignamente”.
En este sentido, Boriotti recalcó que el pan de lucha que plantea al resto del movimiento obrero el FreSU el resto del movimiento obrero “es próximo”, pero que todavía no tiene fecha. “Vamos a empezar a trabajar en acciones concretas en los próximos meses, la situación de las familias de los trabajadores en su conjunto, la pérdida de empleos que sigue existiendo, las condiciones de la salud y la educación, todo amerita que estemos en la calle, y que hagamos un paro nacional”, insistió la presidenta de FESPROSA. En este punto, desde el espacio consideran que la medida de fuerza no sólo es la herramienta que tienen los asalariados para reclamar, sino además “la forma de marcar nuestro descontento con la situación que se está atravesando”.
En la cumbre en Rosario, dirigente de distintas centrales obreras coincidieron con esta idea, como el titular de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA), Pablo Biró, la titular de CONADU Clara Cavalier o el líder estatal Rodolfo Aguiar, tres referentes de la CGT y las dos CTA respectivamente.
En este tiempo, ante la unidad del plan de lucha de los distintos espacios –incluyendo la situación del Consejo del Salario –el FreSU fue moderando su crítica, en especial a aquellos sectores dialoguistas de la CGT. Por eso, el pedido del paro se hizo “sin ánimo rupturista”. Lo que se vivió fue una fuerte crítica al modelo libertario y al presidente, desde su postura respecto de los endeudados hasta sus expresiones en redes sociales.
Al respecto de esto, Boriotti incluyó “la violencia contra las mujeres que tiene el mandatario y su gobierno, tanto corporal como en sus dichos”. “Esto se trasladó al aumento de los femicidios y travesticidios que estamos viviendo, y eso hace que estemos movilizadas”, recalcó la referente santafecina. En el encuentro de Rosario las mujeres del FreSU llamaron a participar del 39° Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries que se realizará en la Ciudad de Córdoba los días 10, 11 y 12 de octubre de este año.
Otras posturas
Ante las presiones, el resto de los sectores mira expectante que puede pasar en el corto plazo. La idea del paro parece avanzada, y la discusión es el momento, y algunos puntos de la movilidad. Desde las dos CTA vienen coordinando de manera conjunta para buscar un plan de resistencia coordinado, y desde julio se sumaron a la CGT para darle músculo a la propuesta. Ahora, es momento de avanzar en el paro, sostienen.
“Se está hablando bastante de un paro general”, admitió Pedro Wasiejko, referente industrial de la CTA de los Trabajadores. Ante la consulta de Data Gremial, el dirigente recalcó que “en las conversaciones está en la mesa la idea de seguir con el plan de lucha y la marcha federal, para lo que hay consenso bastante avanzado”.
La idea de esta movilización se apalanca en que los trabajadores informales e independientes tienen dificultades para sumarse a un paro, y muchas veces esto atenta contra su efectividad, y consenso social. Lo cierto que Wasiejko sostuvo que “todas las organizaciones están llevando el tema del paro a sus bases, a sus gremios, para generar ese consenso”. Para esto, ayuda que haya lo que el titular de la FeTIA llama “cambio de clima”, generado entre otras cosas por el aumento de las deudas de las familias y su situación angustiante. “La plata no alcanza, los salarios no suben, vamos rápidamente a un contexto para que haya consenso para este paro general que dispare la situación de confrontación”, concluyó Wasiejko.