Con una caravana que unió la planta de San Fernando de FATE con Mondalez, pasando por Georgalos, el Frigorífico Rioplatense y Lustramax, trabajadores despedidos de la región se movilizaron la semana pasada para rechazar la situación que vive la industria en el país. Convocada por la Mesa de Coordinación de Zona Norte, en la protesta se sumaron cesanteados de varias firmas, más juntas internas y delegados que resisten al modelo de “industricidio” que propicia el gobierno. Algo similar existe en la zona sur, donde grupos similares coordinan acciones contra el ajuste y los despidos. Es que la crisis industrial que atraviesa el país sigue generando conflictos, y este tipo de grupos promete resistir. Los datos marcan que el empleo productivo sigue encabezando la destrucción del empleo en el país, desde que Javier Milei es presidente. Así lo marca el Observatorio de Industriales Pymes Argentinos (IPA), que estableció que desde diciembre de 2023 la industria argentina perdió 79.672 puestos de trabajo registrados.
El sector manufacturero es marcado por el reporte como “el epicentro de la destrucción del empleo formal”, como pueden verse en estas expresiones de protesta en la provincia de Buenos Aires. Los grupos, cada vez más activos, prometen resistir las políticas del oficialismo, y preparan nuevas protestas como las de la semana pasada.
El nuevo informe de IPA muestra como la destrucción del empleo industrial sigue marcando el ritmo durante el mandato de Javier Milei. La tendencia no solo se sostiene, afirma el informe al que tuvo acceso Data Gremial, sino que se aceleró en el arranque de este año: de los 7.593 empleos formales perdidos entre diciembre y enero, 7.336 correspondieron a la industria, lo que equivale al 97 por ciento de las bajas mensuales en el conjunto de la economía. La sangría de empleos va de la mano con el cierre masivo de establecimientos.
Desde que asumió el gobierno de La Libertad Avanza, “cerraron cerca de tres mil empresas industriales”. Hoy quedan activas 46.728 firmas fabriles, 1.812 menos que en igual período del año anterior. La producción industrial acumula ocho meses consecutivos de caída —en febrero retrocedió 8,7 por ciento interanual y 4 por ciento respecto de enero—, mientras que el consumo cayó 3,1 por ciento interanual y el 60 por ciento de los hogares recurre al endeudamiento para cubrir compras básicas en supermercados.
Daniel Rosato, presidente de IPA, aseguró que “no hay otro sector que reemplace esa demanda”. El informe del IPA describe un “efecto pinza”: los costos en pesos suben, el tipo de cambio permanece estable, la producción local se encarece en dólares y los importados ganan terreno en el mercado interno. El diagnóstico de fondo que traza IPA va más allá de la coyuntura. Rosato señaló que el país “reconvirtió el modelo de empleo y desarrollo en uno extractivista y primario”, con estabilidad macroeconómica para los sectores exportadores de commodities y deterioro sostenido del entramado fabril.
El organismo advierte que el atraso cambiario y la debilidad de la demanda interna configuran un escenario de “estancamiento económico generalizado con una aceleración en el proceso de pérdida de capacidades productivas que será muy dificultoso de revertir en los ciclos económicos posteriores”. Frente a eso, IPA prepara un proyecto de ley de emergencia productiva que busca evitar el cierre de unas 1.200 unidades productivas en el corto plazo.
Resistencia
Ante el avance de las políticas libertarias que fomentan el “industricidio”, cada vez más grupos de trabajadores se agrupan para defender sus puestos laborales. En el caso e la caravana del norte bonaerense, incluye a despedidos y sectores en conflicto, que reclaman soluciones a situaciones complejas, como la que se vive en FATE, donde la empresa pretende cerrar dejando a cerca de mil empleados en la calle. “La situación es muy complicada”, aseguró Maximiliano Montero, trabajar de la empresa Georgalos, en la localidad de Victoria. Allí, le explicó a Data Gremial el operario, se viene aplicando “un sistema de suspensiones con el pago del 80 por ciento de los salarios, empezando con 80 trabajadores, en los últimos seis meses”.
En el lugar, agregó Montero, “intentan cambiar el Convenio Colectivo de Trabajo, pasar al personal a uno de tareas de limpieza cuando antes eran parte del sector alimenticio”. Estos ataques a las condiciones de trabajo generaron conflictos que se vienen dando en el lugar, ante la resistencia de los empleados a ser “la variante de ajuste ante la decisión de la empresa de seguir maximizando su rentabilidad”.
En la caravana de la semana pasada, los trabajadores denunciaron estas situaciones en la zona norte. La coordinadora nuclea a varias comisiones internas y grupos de trabajadores en conflicto, como Frigorífico Rioplatense, Lustramax y Mondelez, además de Georgalos. Además, están los despedidos de FATE y empleados públicos, como los integrantes de SUTEBA de Tigre y empleados del INTA y el INTI. “Lo que vemos en Georgalos y las alimenticias en general es que están tratando de mantener la rentabilidad en base del ataque de las conquistas y las condiciones laborales de los trabajadores”, insistió Montero.
Además, en la jornada denunciaron que en el frigorífico Rioplatense, murió Alan Paz, un trabajador que murió el año pasado aplastado allí en la planta por la caída de un mural. En general, todos los sectores aseguran que existe una “persecución a la actividad sindical”, que hace que sea tan importante la organización por fuera de las estructuras tradicionales. “El común denominador es que las empresas están avanzando y los trabajadores estamos resistiendo”, sintetizó Montero.
En tanto, en el sur del conurbano se da una experiencia similar de organización, que vienen haciendo acciones de visibilización, como el locro que se organiza en la puerta de FATE para este 1° de mayo. En este caso, hay reuniones en Avellaneda, donde se coordinan las luchas de varios grupos, como los empleados de la planta de Villa Inflamable de Shell, donde hace meses que se pelea por la reinstalación de despedidos por acciones gremiales. “Estamos evaluando medidas de acción directa con otros grupos”, sostuvo Gustavo Michel, uno de los operarios despedidos que espera volver a su puesto.
En diálogo con Data Gremial, recordó que la empresa no cumple el fallo que está firme para volver a mi puesto de trabajo, por eso con otros sectores estamos evaluando acciones en la calle”. Además, el Juzgado Nacional del Trabajo N° 40 emitió una intimación penal contra el presidente de la firma, Andrés Cavallari, exigiendo “la reincorporación definitiva” de Michel. “Estamos evaluando los pasos a seguir con otros trabajadores de la zona, no vemos perspectivas que haya mejores condiciones de trabajo en el corto plazo todo lo contrario, siguen los despidos y los intentos de precarizar las condiciones laborales”, concluyó Michel.
Fuera de la realidad
Mientras los números de la industria dibujan un cuadro de crisis extendida, Javier Milei eligió otro registro. En una cena de la Fundación Libertad ante empresarios del círculo rojo, el presidente les pidió que “no se dejen psicopatear” por el “relato de los kukas” y aseguró que “la economía crece” pese al “ajuste más grande de la historia”. Cuando le tocó explicar la caída del empleo formal, Milei destacó que unas 400 mil personas pasaron al mercado informal (sobre todo como monotributistas, cosa que no aclaró) y afirmó que uno de los principales objetivos de la reforma laboral (hoy judicializada por la CGT) es precisamente la búsqueda de formalización laboral.
La recepción fue llamativa: según crónicas del evento, el discurso cosechó escasos aplausos y miradas adustas de una plana empresarial que escuchó en silencio mientras el presidente volvía a llamar “Don Chatarrín” al CEO de Techint y “soviético” al gobernador Axel Kicillof.
El contraste entre el discurso oficial y la realidad productiva difícilmente podría ser más marcado. La informalización del empleo no es un logro, sino la otra cara de la destrucción del empleo registrado. Cada fábrica que cierra se lleva consigo conocimiento técnico acumulado durante años, cadenas de valor que no se reconstruyen de un ciclo económico a otro y trabajadores calificados que el mercado informal no puede absorber en condiciones equivalentes. IPA lo dice sin eufemismos: “el deterioro es generalizado, con la mayoría de los sectores en retroceso y varios con caídas de dos dígitos”, y los próximos meses anticipan “la persistencia de la caída o, en el mejor de los casos, un estancamiento en niveles bajos”.