Varias protestas sindicales ganaron las calles y la atención al inicio del Mundial de Fútbol 2026

Como cada vez que se realiza la cita deportiva, los reclamos gremiales y sociales buscaron aprovechar la audiencia planetaria para tener mayor visibilidad. La tendencia se repite hace años, con Qatar 2022 como la denuncia más dramática. 

Por Diego Lanese

Redactor de Data Gremial

Domingo, 14 de junio de 2026 10:00

Cuando la cantante colombiana Shakira salió al escenario, se estima que 1.200 millones de personas alrededor del planeta estaban viendo la trasmisión. Se trata de la audiencia global más importante de este tiempo, y marca la importancia que tiene el Mundial de Fútbol de la FIFA, que este año tiene la organización compartida entre Estados Unidos, Canadá y México. Este último fue el primero en recibir los ojos del mundo, que se posaron sobre el mítico estadio Azteca, ese que vio coronarse nada menos que a Pelé y Diego Armando Maradona. En su tercera cita mundialista, los más de 80 mil hinchas que estuvieron en las tribunas se entusiasmaron con la victoria y el rendimiento del equipo que dirige Javier “vasco” Aguirre. De fondo, además de los goles, otros gritos buscaban la atención mundial. No saludaban la actuación de Julián Quiñones o Santiago Giménez, o pedían por algún jugador. Eran voces menos entusiastas, más duras, que reclamaban por salarios y jubilaciones dignas. Y a diferencia del equipo nacional, no recibieron aplausos, sino gases y palos. La protesta docentes copó las calles en el marco de un conflicto nacional que se viene dando en el país, y que busco visibilizarse por el Mundial. Lo mismo sucedió con los dueños de palcos del Azteca, que amenazaron con bloquear los accesos al estadio. Incluso las trabajadoras sexuales protestaron ese día. Es que cada mundial se rodea de reclamos sindicales y sociales, atraídos por esa enorme audiencia, para intentar poner en agenda situaciones de precarización o abusos, algunos ajenos al evento, y otros generados por su organización, con el caso Qatar como ejemplo más dramático.

La protesta de los maestros mexicanos en el inicio del Mundial de Fútbol terminó en una violenta represión, que se coló en la agenda de ese día, sobre todo en redes sociales. Con una audiencia de millones de personas, es lógico que se vuelva un imán para estas protestas, como pasó un día después en Canadá, donde se colocó en la sede mundialista una bandera contra el accionar genocida israelí en Palestina. En el caso mexicano, la protesta la organizaron por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) generó múltiples protestas y bloqueos en las inmediaciones del estadio, como la Calzada de Tlalpan, además del centro de la capital del país.

El plan de lucha apunta a lograr un aumento del 100 por ciento al salario base, la abrogación de la reforma educativa de 2013, la eliminación de la ley de la USICAMM (Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros) y la derogación de la Ley del ISSSTE de 2007 para obtener “una jubilación digna”. Luego de la protesta, que incluyó una violenta represión a cargo de agentes de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), el gobierno nacional anunció algunas medidas para desactivar la crisis, como la eliminación de la USICAMM. Durante el fin de semana, los maestros realizaron asambleas en los distintos distritos, y se encaminaba a aprobar una tregua, que evitaría nuevas protestas durante la cita deportiva, pero que no soluciona el conflicto.

Esto no soluciona el problema de fondo, que es la reforma educativa”, dijo Pedro Hernández, líder de la sección 9 del CNTE, según el diario La Jornada.

El conflicto docente y su principio de acuerdo no es el único que busca visibilizarse en el entorno del Mundial de Fútbol. El mismo día del partido inaugural, trabajadoras sexuales en la Ciudad de México realizaron múltiples protestas y bloqueos en arterias claves de la capital, como la Calzada de Tlalpan, para expresar su rechazo a las obras urbanas relacionadas con el evento de la FIFA.

El colectivo habla de “limpieza social”, e incluso de “situaciones de trata”, por la llegada de jóvenes desde el interior. Unas 15 mil trabajadores sexuales se desempeñan en la capital mexicana, de un universo de 800 mil en todo el país, según la ONG Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer. Además, hubo protestas de familiares de personas desaparecidas, un flagelo que se extiende en el país. “México es campeón en desaparición”, fue el grito de Socorro Gil Guzmán, madre de Jhonatan Guadalupe Romero Gil, quien viajó 9 horas desde Acapulco para llevar la pancarta con la imagen de su hijo, y pedir por su paradero.

Junto con ellas, otros muchos coparon las calles cercanas al Azteca para denunciar una de las demandas más sentidas que tiene ese país: 133 mil personas desaparecidas. “Vine a levantar la voz, este gobierno está negando las desapariciones. No quiere aceptar que hay desapariciones forzadas cuando la prueba es mi hijo, que fue desaparecido por policías municipales”, declaró ante el diario El Universal.

Amenazas

Este mosaico de reclamos muestra que el Mundial de Fútbol se vuelve un imán para los gremios y las organizaciones sociales en materia de protestas, como todo evento multitudinario, pero que se potencia por la pasión que despierta este deporte. El sociólogo Maurício Rombaldi viene desde hace años analizando este fenómeno en los llamados “megaeventos deportivos”, y cómo aparecen los reclamos, en especial de los propios trabajadores que son puntales de su organización. Esto se vio especialmente desde el 2014, cuando los obreros de la construcción de Brasil se rebelaron contra las condiciones laborales, y generaron demoras en la finalización de muchos estadios.

Algo similar sucedió en Rusia, cuatro años después, y llegó al caso más dramático en Qatar, donde se denunciaron miles de accidentes y muertes. Rombaldi explica que esta tendencia se puede explicar por distintas variantes. En primer lugar, “es preciso percibir que el sector de la construcción, de forma independiente a los preparativos para juegos deportivos, suele experimentar innumerables casos de accidentes laborales que, en muchas ocasiones, se convierten en accidentes fatales”. Además, “el incumplimiento de normas de seguridad en el trabajo es bastante común y constituye un hecho muy problemático en un ambiente tan complejo como una obra”.

Por último, agregó Rombaldi, el aumento del número de accidentes se vincula con “la velocidad de desarrollo de las obras”. “Los plazos establecidos para la construcción de los estadios, así como los retrasos y la presión ejercida por los comités organizadores, ciertamente implican presión sobre los trabajadores”, marcó el especialista.

En un escenario como este, dijo, “resulta más difícil pensar en el entrenamiento de la mano de obra, en la planificación de dispositivos de seguridad y en el monitoreo sobre la aplicación de principios de prevención de accidentes”. Algo de esto generó otra de las protestas en la previa al Mundial tripartito, en este caso en Estados Unidos, con la amenaza de huelga del sindicato de Hospitalidad en el SoFi Stadium, en Los Ángeles, donde este viernes comenzó la competencia en territorio norteamericano.

Sobre el filo de la fiesta inaugural, hubo un acuerdo que evitó cualquier inconveniente. María Hernández, representante del sindicato Unite Here Local 11, que representa a más de 32 mil trabajadores de hoteles, restaurantes, universidades, centros de convenciones y aeropuertos del sur de California y Arizona, dijo a la CNN que el acuerdo provisional “incluye aumentos salariales, nuevas protecciones laborales y garantías de privacidad para los trabajadores”. La lógica fue la misma: usar la visibilidad del Mundial para mejorar las condiciones laborales.

Los peores casos

La cantidad de protestas en los últimos mundiales tuvo un punto de máxima tensión hace cuatro años, cuando el fútbol se mudó a Qatar, antiguo protectorado británico que creció notablemente desde su independencia declarada en 1971, rechazando ser parte de los emiratos Árabes Unidos o Baréin, cuando se descubrieron enormes reservas de gas y petróleo. Además de la tercera copa argentina, aquel mundial dejó la más grave denuncia en materia de condiciones laborales. Sindicatos globales y grupos de derechos humanos apuntaron contra las condiciones de explotación y las muertes de los trabajadores migrantes que construyeron la infraestructura, que debió hacerse prácticamente desde cero, en condiciones climáticas extremas.

Según una investigación del periódico The Guardian, más de 6.500 trabajadores migrantes llagados a Qatar principalmente de India, Pakistán, Nepal, Bangladesh y Sri Lanka murieron entre 2010 y 2020, cuando se construyó todo lo necesario para la Copa del Mundo. Las autoridades qataríes y el Comité Supremo que organizó la copa mundial reconocieron oficialmente entre 400 y 500 muertes relacionadas directamente con el trabajo en todos los sectores, pero otras fuentes como Amnistía Internacional aseguraron en su momento que gran parte de los certificados de defunción emitidos para estos trabajadores migrantes citaban "causas naturales" o "insuficiencia cardíaca”, lo que desvirtúan las cifras.

Según un informe del 2022 de la cadena France 24, se estima que entre un 90 y un 95 por ciento de los trabajadores que participaron en la construcción de estas instalaciones en Qatar, como el Estadio Internacional Khalifa, fueron extranjeros. En total, se trata de cerca de 2.000.000 de personas trabajaron en esas instancias, y se encontraron “con condiciones infrahumanas por parte de sus empleadores”, en general empresas multinacionales amparadas por el país anfitrión.

El informe de Amnistía Internacional determinó que las muertes “estarían vinculadas a las extremas condiciones de calor, falta de medidas de protección y el sistema laboral de la región”. Debido a que muchas muertes no fueron clasificadas como accidentes laborales directos, las familias de los fallecidos a menudo no pudieron recibir ningún tipo de compensación financiera. “Los megaeventos deportivos han favorecido las campañas por el trabajo decente. Los trabajadores que desarrollan tareas de construcción y mantenimiento de los estadios han creado instancias y estrategias para luchar por sus derechos”, reconoce Maurício Rombaldi. Por eso, considera que los mundiales son “grandes oportunidades para la organización de trabajadores”. El de este año recién empieza, habrá que ver cómo continúa esta otra competencia: la del trabajo decente y de calidad.

 

*Gremios y Mundial es una sección de Data Gremial que publicará cada domingo mientras dure la competencia notas que vinculan la actividad sindical con la gran cita futbolística. La semana que viene conoceremos la Copa del Mundo Obrera de 1934.