“Vouchers educativos”, otra propuesta de Javier Milei que genera un fuerte rechazo de los gremios

La iniciativa para el sector no fue bien recibida por la docencia. Un informe de CTERA recordó que la propuesta es “anticuada”. Chile y Suecia, los dos modelos que afirman “fracasaron”.

Creado en la década del 60 por el economista estadounidense Milton Friedman, el sistema de “vouchers educativos” es una propuesta para crear una especie de “subsidio a la demanda”, donde el Estado paga parte de la educación de las familias, a través de estos fondos. Puesto en marcha en países como Chile, Nicaragua, Suecia y Nueva Zelanda, el tema se metió en la campaña argentina cuando el candidato libertario Javier Milei lo incluyó en su plataforma, como la principal propuesta para el sector educativo. la propuesta tuvo un amplio rechazo de los gremios y especialistas docentes, que recordaron que pese a las promociones que se hacen de sus beneficios, terminó fracasando, y generando brechas muy importantes en la educación. Un informe elaborado por CTERA consideró la iniciativa como “anticuada”, y calificó el intento del precandidato de La libertad avanza como “antidemocrático, mercantilista y racista que subyace en dicho modelo educativo”.

Pese a esto, Milei insiste que “el modelo del subsidio a la oferta no ha funcionado, ya que la mayoría de los argentinos quieren huir del sistema público hacia el sistema privado”, por lo que las escuelas públicas “funcionan más como comedores que como centro de formación”.

Como sucedió con las propuestas vinculadas a la ciencia –con el cierre del CONICET a la cabeza –o con la salud, la idea de los “voucher educativo” tuvo un amplio repudio por buena parte del sistema educativo.

Para explicar los peligros de esta iniciativa, CTERA elaboró un reporte donde analiza la puesta en marcha en varios países, y explica los fundamentos de su rechazo, al considerarla “una propuesta anticuada, segregacionista e irrealizable en términos prácticos, que destruye a la escuela pública y que ya fracasó en todos los países del mundo en los que se aplicó”. Según explicó el gremio en su informe, al que tuvo acceso Data Gremial, estos vouchers “son vales o cheques que el Estado daría a las familias para que paguen la educación de sus hijos e hijas. Es decir, un ‘subsidio a la demanda’ en términos de la ideología de mercado”.

Desde la CTERA rechazaron “enfáticamente” esta idea de los “vouchers educativos”, porque representan, “no sólo, un modelo que ya tuvo un rotundo fracaso en sus variadas versiones implementadas por distintos países del mundo desde los años ‘90, sino también por el carácter antidemocrático, mercantilista y racista que subyace en dicho modelo educativo”.

El aparente beneficio que traería este sistema sería, recalcó CTERA, que las familias “tendrían la ‘libertad’ para elegir la escuela que deseen, tanto en el ámbito público como privado”. Pero como contrapartida, agregaron, “la existencia, permanencia o cierre de las escuelas, también pasaría a depender de esa ‘libre’ elección de las familias”. “Por supuesto que esto alimenta la ilusión de cierto sector de la sociedad que aspira a poder “pagar” la educación de sus hijos e hijas”, recalcó el gremio de la CTA de los Trabajadores.

Sin embargo, insistió, “el fomento de estas decisiones individualistas termina por segmentar y segregar aún más el sistema, determinando que las escuelas que “pierdan” alumnos, terminen cerrando por no contar con los recursos suficientes”. La experiencia muestra que “en muchos casos se recurrió a distintas estrategias de ‘retención’ de los alumnos y que no iban en la línea de mejorar la calidad, sino por el contrario, se bajaron los niveles de exigencia de trabajo y de evaluación para evitar el desgranamiento del estudiantado”.

Dos modelos

Si bien Milei y su entorno insiste en la necesidad e imponer este sistema, como dijo que buscaría en la Ciudad de Buenos Aires su candidato Ramiro Marra, no hay un desarrollo total de la propuesta. como analiza Andrea Lanzette, dirigente de SUTEBA en el distrito de Lanús, “no queda claro cómo buscará implementarlo”. En sus dichos, el libertario suele nombrar a Chile y Suecia, dos modelos “distintos que en ambos casos fracasaron”. “El sistema chileno fracasó porque se ha encarecido tanto que el estado les hace un préstamo a los estudiantes, tanto para la secundaria como la universidad, que terminás endeudado de por vida”, le dijo Lanzette a Data Gremial, que recordó que hay muchos estudiantes chilenos estudiando en el país.

Respecto al modelo sueco, la integrante de la Lista Multicolor de SUTEBA recalcó que “es un sistema que “en principio parece más equitativo, pero que fue acompañado por una municipalización de la gestión de las escuelas, lo que hace que muchas escuelas queden atadas a la cantidad de inscriptos y la posibilidad de tener más alumnos, por eso en muchas comunas pequeñas se cerraron muchos colegios”.

La segunda crítica que le hizo Lanzette a este sistema fue que esto genera “un criterio de calidad educativa vinculado a la cantidad de alumnos, dándole todo el poder a los padres, dejando afuera de la gestión a los profesionales del sector”. A partir de esto, en Suecia se está discutiendo si el nivel de las escuelas es real, porque “las notas son buenas, pero no se aprueban los estándares internacionales, hay una contracción”.

Ante esto, desde SUTEBA Multicolor consideraron que el sistema en sus dos formatos más conocidos “es inadmisible”, porque “deja librado al azar de las familias qué tipo de educación reciben”. En este contexto, Lanzette destacó que este tipo de propuestas llegan “por la falta de recursos para el sector, que se vive en la actualidad con el ajuste a la educación pública”. “Lo que haría este sistema de vouchers es pulverizar la educación pública, debemos luchar para solucionar los problemas de infraestructura y de falta de recursos sin caer en estas salidas que fracasaron”, agregó.

Caída de la escolarización

Por su parte, el especialista en Economía y Financiamiento de la Educación, Alejandro Morduchowicz, explicó en sus redes sociales la implementación del sistema de vouchers en Nicaragua a comienzos de la década del ‘90.

En ese país, el sistema generó una crisis en la educación y por eso muchas instituciones "trataron de atraer alumnos más acomodados que pudiesen aportar dinero para contar con un financiamiento adicional", por lo que "proliferaron los aportes voluntarios". Según el especialista, esto generó "una caída en la tasa de escolarización" porque "las familias más pobres no podían afrontar los pagos adicionales", lo que provocó que en 2007 se estableciera la gratuidad escolar.

En tanto, desde CTERA insistieron que “si bien las explicaciones conceptuales que brinda ese sector político revisten una precariedad impactante, no se puede subestimar el impacto que tienen en la opinión pública ni interpelación que las mismas hacen sobre el sentido común”. Por último, esta idea “también va en contra de las trabajadoras y trabajadores de la educación y de una de las mayores conquistas de la docencia como son las paritarias y los convenios colectivos; instancias en las que se dan las discusiones por las condiciones laborales y por los salarios”. “El sistema vouchers eliminaría estas instancias, reduciendo el salario docente a una variable más de ajuste, quedando librado a la posibilidad que tenga cada escuela para pagar una suma u otra. Poniendo a los directivos en el lugar de gerentes con quien cada maestro tendría que discutir su sueldo”, concluyeron.

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