Una empresa histórica dedicada a la producción de alimentos balanceados para mascotas del partido de Pilar anunció su cierre y casi 80 familias permanecen en la incertidumbre. La noticia cayó como un balde de agua fría a las familias que dependen de ella, el 29 de diciembre cuando los propietarios comunicaron la decisión de manera oficial durante una audiencia en el Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires, por lo que pasaron por unas celebraciones de año nuevo muy amargas.
A propósito, los operarios de GEPSA confirmaron que se trata de una situación que no los sorprendió para nada, dado que aseguraron que desde octubre la compañía atravesaba un proceso de crisis que incluyó amenazas de despidos, suspensiones parciales y un acuerdo salarial que implicó el cobro del 70% del sueldo de manera no remunerativa.
En el momento de la decisión, una fracción del personal estaba suspendida por algunos días por semana; mientras que otros sectores continuaban con sus labores, pero con los sueldos recortados.
Más allá del conflicto, la actividad no se paralizó, es más, la compañía obtuvo nuevos clientes, algunos vinculados a la comercialización exterior, por lo que se generó una gran confusión y sorpresa entre los empleados en el momento en el que revelaron el cierre bajo el argumento de una supuesta dificultad para mantener la empresa.
La crisis se agravó a partir de los incumplimientos en el pago de las remuneraciones, con atrasos en los sueldos, vacaciones y aguinaldos, que fueron abonados parcialmente y en cuotas, muy distanciado de los plazos legales. Recién a comienzos de enero la empresa depositó algunos montos pendientes, aunque sin brindar certezas sobre el futuro laboral.
En ese marco los empleados llegaron a la planta ubicada a la vera de la Ruta 28 y efectuaron una protesta pacífica, sin cortes ni impedimentos al ingreso. En simultáneo, se desarrollaba una nueva audiencia en el Ministerio de Trabajo. Ahora, el principal miedo de los operarios gira en torno al pago de las indemnizaciones.
Asimismo, mientras aguardan definiciones oficiales, no rechazaron profundizar las medidas de fuerza, como la permanencia frente a la planta.
¿Qué buscan con el cierre?
Uno de los trabajadores, Juan Peralta, mencionó que entre sus compañeros coinciden en la convicción de que el cierre podría estar relacionado a un intento de restructuración del plantel. “Nosotros creemos que la empresa quiere desprenderse del personal con antigüedad”, compartió y manifestó que muchos trabajadores cuentan con varios años en la firma.
Peralta y sus compañeros tejieron como hipótesis que la empresa podría retomar la actividad con personal nuevo, sin antigüedad y bajo condiciones laborales más favorables para la patronal. Es decir, aprovecharse de la posible aprobación de la reforma laboral y de los cambios que introdujo la Ley Bases.
La postura de la firma
Según el medio local Pilar de Todos, la empresa de alimentos balanceado para mascotas reconoció, a través de un documento, que “pese a distintas gestiones realizadas no (se) ha podido resolver los problemas económicos que hacen imposible la continuidad productiva", ni encontrar un comprador para la planta.
Ante este supuesto contexto desfavorable, reconoció que optó por "iniciar los trámites necesarios a fin del cierre del establecimiento fabril", comprometiéndose a cumplir con el pago del Sueldo Anual Complementario (SAC) y otros haberes devengados.