En el marco del Día Internacional de las y los Trabajadores, el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) realizó su primer plenario con la participación de más de 1.600 delegadas y delegados, donde aprobó un programa de diez puntos con eje en el reclamo de “salario digno y distribución de la riqueza” y definiciones políticas de fuerte tono confrontativo frente al Gobierno y las patronales.
El encuentro —realizado en el predio de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) en Pilar— consolidó a este armado sindical que, nacido a fines de enero con apenas 25 gremios, hoy reúne a más de 140 organizaciones de las tres centrales obreras y busca proyectarse a nivel nacional con un plan de acción sostenido.
Salario mínimo y condiciones de vida
Uno de los puntos centrales del documento aprobado es la fijación de un Salario Mínimo Vital y Móvil de $2.802.755 para un trabajador sin cargas de familia, calculado en base a las necesidades básicas. En esa línea, el texto retoma la definición del artículo 14 bis de la Constitución Nacional y del artículo 116 de la Ley de Contrato de Trabajo.
“Reivindicamos el derecho al trabajo y a un salario mínimo que asegure una vida digna, mediante la satisfacción de necesidades como alimentación, vivienda, educación, salud, transporte, esparcimiento, vacaciones y previsión”, señalaron desde el FreSU.
Contra la reforma laboral y por la “rebeldía”
El programa, titulado “Unidad, lucha y rebeldía para recuperar la patria”, también fija una postura de confrontación frente a la reforma laboral impulsada por el Gobierno. En ese marco, el secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar, llamó abiertamente a desconocer su aplicación.
“Hay una sola manera de derrotar la reforma laboral, de enterrarla para siempre: no cumpliéndola en los lugares de trabajo. Llamemos a la desobediencia: que nadie pida permiso para hacer una asamblea”, afirmó. Y agregó: “Hoy iniciamos el camino por la recuperación salarial y no vamos a parar hasta que nos devuelvan hasta el último peso que nos quitaron”.
Discursos y construcción de fuerza
Durante el cierre, el titular de la UOM, Abel Furlán, remarcó la necesidad de consolidar el espacio y avanzar en organización territorial. “Nunca más las y los trabajadores vamos a andar en tinieblas. Tenemos claro el programa y lo que tenemos que defender”, sostuvo.
En un mensaje con tono crítico hacia el Gobierno, agregó: “Mientras el gobierno y los empresarios se reúnen en el Hotel Llao Llao para entregar el país, nosotros hacemos esta contracumbre para defender la soberanía y a los trabajadores”.
Furlán también adelantó que el objetivo es “generar músculo” y recorrer el país para fundar el FreSU en distintas provincias, como paso previo a la construcción de un plan de lucha que podría derivar en medidas de fuerza.
Por su parte, el dirigente aceitero Daniel Yofra planteó que el frente se consolida como una herramienta de acción: “Los compañeros vinieron a buscar respuestas y se las van a llevar. Este frente se constituyó y se fortalece pensando en la lucha, contra el gobierno, las patronales y la burocracia sindical que nos quiera frenar”.
Derecho a huelga y respaldo a La Fraternidad
El documento también reivindica el derecho a la protesta y la huelga como herramientas centrales del movimiento obrero. “Convocamos a fortalecer la unidad, ampliar el FreSU y construir un plan de acción sostenido”, señalaron.
En ese marco, expresaron su solidaridad con el sindicato La Fraternidad, tras las sanciones aplicadas por la Secretaría de Trabajo. “La multa por ejercer el derecho de huelga es un acto de persecución y disciplinamiento. El Gobierno pretende instalar el miedo como límite a la acción sindical. No lo vamos a aceptar”, advirtieron.
Un frente en expansión
El FreSU se posiciona como un nuevo polo dentro del mapa sindical, con presencia de gremios industriales, estatales y de servicios, y referentes como Abel Furlán (UOM), Rodolfo Aguiar (ATE), Daniel Yofra (Federación Aceitera), Mariano Moreno (Centro de Patrones), Hugo Yasky, Hugo Godoy y Pablo Biró, entre otros.
El plenario se realizó además en un contexto de creciente conflictividad, un día después de la movilización de la CGT a Plaza de Mayo, donde también se escucharon críticas al rumbo económico del Gobierno.
Desde el espacio remarcan que su objetivo es ampliar la base, fortalecer la organización desde los lugares de trabajo y disputar el rumbo del movimiento obrero. “Los sindicatos no somos un obstáculo para salir de la crisis. Somos una herramienta de defensa colectiva y transformación social”, concluye el documento aprobado.