La Confederación General del Trabajo (CGT) se mantiene muy activa en su cruzada contra la reforma laboral libertaria. Mientras continúa con su campaña de difusión por redes sociales donde advierte sobre las consecuencias del proyecto de ley, apretó el acelerador para bloquear la iniciativa en la Cámara de Senadores.
Los representantes de la CGT diseñaron un plan bastante transparente y está centrado en pelear los votos de “corea del centro”, un amplio universo donde se encuentran las fuerzas provinciales, los peronistas no kirchneristas e integrantes de la Unión Cívica Radical (UCR), que no tienen una relación estrecha con el oficialismo, pero tampoco posee un carácter confrontativo como oposición.
El titular del sindicato de empleados del vidrio, Cristian Jerónimo, y el referente del gremio de seguro, Jorge Sola, son los encargados de impulsar más el diálogo; mientras Jorge Argüello, de Camioneros, representa una opción más combativa.
Actualmente, la propuesta ideada por el presidente de la Nación, Javier Milei, y su ministro Federico Sturzenegger avanzó luego de que firmaran el dictamen de comisión: los libertarios lo hicieron respaldo, pero los PRO, la UCR y los bloques provinciales lo rubricaron en disidencia. Parecía un triunfo asegurado para la senadora Patricia Bullrich, pero quedó en la nada, dado que había altas chances que el proyecto sufriera un poda masiva artículo por artículo.
Asimismo, el escenario se llenó de incertidumbre en el debate por el Presupuesto 2026 en Diputados, donde el Ejecutivo nacional y sus aliados tradicionales se desconocieron, por lo que los violetas tuvieron que recomponer el vínculo.
El aplazo en el debate parlamentario fue considerado por la central obrera como “la primera batalla ganada”, por lo que acentuaron su estrategia de dialogar con aquellos senadores indecisos. La misión es juntar entre siete y ocho voluntades para bloquear los artículos más sensibles, sobre todo los que golpean al financiamiento gremial y debilitan su poder de representación
Entre los nombres con los que hubo conversaciones figuran la salteña Flavia Royón, la cordobesa Alejandra Vigo y el correntino Mauricio “Camau” Espínola. Ahora buscan sumar a los santacruceños de Movere, Natalia Gadano y José Carambia, a la neuquina Julieta Carroza y a un grupo de radicales que prefieren diferenciarse abiertamente de la Casa Rosada.
Según señaló el diario La Nación, los integrantes de la CGT criticaron al bloque justicialista de correrse de la pelea fina por los votos. De hecho, los más críticos recalcaron que “nadie va a hablar por nosotros”. En simultáneo, atraviesa su propia interna, dado que Jerónimo y Sola apuestan al diálogo parlamentario para esquivar una huelga general, como pretende, por ejemplo, Camioneros.
Los puntos en disputa
Los temas más sensibles para la CGT son la ampliación de las actividades consideradas esenciales para disminuir el derecho a huelga; la ultraactividad de los convenios colectivos de trabajo y la posibilidad de renegociar la cuota solidaria que aportan los trabajadores no afiliados.
Sin embargo, el ítem que levanta más polvareda y rechazo es la creación del Fondo de Asignación Laboral (FAL), que reemplazaría al actual régimen de indemnizaciones, el cual se financiaría con un aporte obligatorio del 3% de los empleadores, dado que dejarían de ser recursos que irían a parar al sistema previsional para pasar a ser administrados por la Comisión Nacional de Valores (CNV), manejado por los ministerios de Economía y Capital Humano.
“Desfinancia el sistema previsional y de salud y le entrega al Estado un manejo discrecional de esa caja”, advierten en la CGT.
El punto de partida
Los representantes de la Confederación General del Trabajo emprendieron los primeros contactos con los integrantes del PJ el 10 de diciembre. Después, se reunieron con los gobernadores de Provincias Unidas, en una cumbre inicial en el Banco de Chubut, hasta donde llegaron Ignacio Torres (Chubut), Carlos Sadir (Jujuy) y Maximiliano Pullaro (Santa Fe), antes incluso de que el texto oficial ingresara al Congreso.
En ese momento, Pullaro expresó: “Como en ese momento no teníamos el texto, hablamos en abstracto”. “Hubo muchas coincidencias. Hay una sensatez muy grande frente a los problemas que tiene la Argentina. Después, obviamente, ellos defenderán a los trabajadores, y está bien que así sea”, concluyó.