A la espera de una audiencia que está prevista para la tarde de este miércoles, los trabajadores de Garbarino e integrantes del Sindicato de Empleados de Comercio de Mar del Plata y Zona Atlántica (SECZA) se manifestaron en el local ubicado en el centro de la ciudad para exponer que el conflicto continúa sin respuesta, con sueldos adeudados desde abril y con incertidumbre sobre el futuro laboral de 32 personas a nivel local y unas 4 mil a nivel nacional. Desde el gremio pidieron al gobierno nacional que exhorte al empresario Carlos Rosales -que compró la empresa en abril– a dar respuestas de “forma inmediata”.

La protesta de hoy fue multitudinaria, en pleno centro de Mar del Plata
La protesta de hoy fue multitudinaria, en pleno centro de Mar del Plata

Desde la semana pasada la sucursal en Mar del Plata de Garbarino, ubicada en Rivadavia entre La Rioja y Catamarca, se encuentra tomada a partir de la falta de pago de tres meses de sueldos y el aguinaldo

“En todo el país las sucursales están cerradas por la manera inescrupulosa que este empresario, tesorero de San Lorenzo, se viene manejando, abandonando a la gente de la empresa, abandonando los pagos”, expresó Guillermo Bianchi, secretario general del SECZA, presente en la protesta.

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El dirigente adelantó que la toma va a seguir vigente “hasta que se encuentre una respuesta positiva”. Desde el gremio mercantil, junto a la CGT regional de Mar del Plata y otros sindicatos locales, se encuentran a la expectativa de la audiencia convocada para este miércoles a la tarde a nivel nacional. “Estamos a la espera de lo que pase, que se presente la empresa y de ahí en más se verá los pasos a seguir”, señaló el líder del SECZA.

"Los trabajadores no están percibiendo hace más de 70 días sus salarios el cuál las familias lo utilizan a diario, no nos olvidemos que el salario es el sustento alimentario" sostuvo Bianchi.

Por su parte Angeles, delegada del local, afirmó que la última respuesta por parte de la empresa fue que "no hay plata ni lo va a haber" y además sostuvo que no pueden seguir trabajando gratuitamente.

Del Instagram de datagremial

Contexto

El empresario Carlos Rosales, director ejecutivo de la compañía desde hace un año, perdió toda credibilidad. Los proveedores empiezan a soltarle la mano, muchos empiezan a cortar las entregas por la abultada deuda, y no cumplió nada de lo prometido a sus empleados.

A pesar de la reestructuración que logró Rosales con los bancos acreedores que financiaron unos $4.000 millones, según fuentes del sector la deuda total de la empresa, con proveedores y otros, ascendería a unos $15.000 millones.

Durante los últimos dos meses se cortó la cadena de pagos. Es que Garbarino no pagó 944 cheques de diferentes proveedores, por $1.652 millones, con los que arrastra una deuda impaga total de $3.739 millones.

Con todo, la compañía tiene paradas desde hace 45 días sus plantas de Tierra del Fuego por una medida gremial. El Grupo Garbarino está integrado por la cadena de electrodomésticos e informática (Compumundo), las fábricas del sur y sus negocios financieros y de viajes.

La gran pregunta es por qué Carlos Rosales no aceptó la propuesta de Facundo Prado de Supercanal para salvar a Garbarino. En el entorno de Rosales confirman que no piensa en desprenderse de la cadena de retail, por lo tanto, sólo busca una inyección de capitales. 

El problema es que, de no haber una inmediata solución, se corre el riesgo de que la empresa ingreso en convocatoria de acreedores. Son horas decisivas…