La situación de los trabajadores de la cadena de electrodomésticos Garbarino empeora minuto a minuto. La empresa les debe tres meses de salarios, tiene una gran deuda pendiente, rechazó la oferta del único interesado que tenía firme (de Facundo Prado -presidente de Supercanal Arlink y CEO de la empresa Centrocard), con lo cual el fantasma del concurso de acreedores está cada vez más presente. A todo esto, la Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (FAECYS) dio la orden a los empleados de quedarse en las tiendas para evitar más cierres.

Garbarino debe los salarios de abril, mayo y junio a los casi 4.000 empleados que ocupa la cadena en todo el país. Sólo fueron percibiendo los Repros que pagó el Estado Nacional.

El empresario Carlos Rosales, director ejecutivo de la compañía desde hace un año, perdió toda credibilidad. Los proveedores empiezan a soltarle la mano, muchos empiezan a cortar las entregas por la abultada deuda, y no cumplió nada de lo prometido a sus empleados.

A pesar de la reestructuración que logró Rosales con los bancos acreedores que financiaron unos $4.000 millones, según fuentes del sector la deuda total de la empresa, con proveedores y otros, ascendería a unos $15.000 millones.

Durante los últimos dos meses se cortó la cadena de pagos. Es que Garbarino no pagó 944 cheques de diferentes proveedores, por $1.652 millones, con los que arrastra una deuda impaga total de $3.739 millones.

Con todo, la compañía tiene paradas desde hace 45 días sus plantas de Tierra del Fuego por una medida gremial. El Grupo Garbarino está integrado por la cadena de electrodomésticos e informática (Compumundo), las fábricas del sur y sus negocios financieros y de viajes.

La gran pregunta es por qué Carlos Rosales no aceptó la propuesta de Facundo Prado de Supercanal para salvar a Garbarino. En el entorno de Rosales confirman que no piensa en desprenderse de la cadena de retail, por lo tanto sólo busca una inyección de capitales. Desde Garbarino responden: “Se rechazó la propuesta de Prado porque no presentó ni garantías ni avales comprobables para asegurar la propuesta. Se iba a hacer cargo de ciertas deudas y se hacía cargo de la administración, pero no cumplió los requisitos”, dijo el vocero de Garbarino, contratado hace dos meses para hacerle frente a esta crisis.

Conocedores de la operación sostienen que Garbarino rechazó la propuesta porque la suma ofrecida es mucho menor que lo que Rosales está dispuesto a aceptar. Hasta arriesgan que las aspiraciones del empresario triplicaban lo ofrecido por el titular de Supercanal. 

FAECYS abrió a fines de la semana pasada un expediente en el Ministerio de Trabajo –mediante una carta firmada por su secretario general, Armando Cavallieri– en el que aseguran: “Habiendo tomado conocimiento de que la firma Garbarino SAIC ha procedido a cerrar la totalidad de sus sucursales en todo el país, es que venimos a solicitar de forma urgente se fije una audiencia con la empresa mencionada con el fin de que se aclare la situación por la que está atravesando dicha firma”.

Se agrava la situación de Garbarino: o aparece un comprador de último momento o la empresa se encamina a un concurso de acreedores

La preocupación es generalizada. Se sabe que la situación es una bomba que estallará en menos de una semana: o aparece milagrosamente un comprador o el concurso de acreedores está a la vuelta de la esquina.

Desde la FAECYS ya confirmaron que van a continuar con su plan de lucha, aguardando una pronta solución. De hecho, esta mañana, trabajadores de la cadena se movilizaron por la 9 de Julio hasta diagonal Norte, en CABA, donde encararon hacia Plaza de Mayo y pasaron por una de las sucursales de la firma.