Marcelo Belelli denuncia que la crisis en la ANAC pone en riesgo la seguridad aérea y “exporta peligro” al mundo

El coordinador nacional de ATE-ANAC advirtió sobre el impacto global del deterioro salarial, la fuga de personal técnico y el retiro del Estado en los controles. Señaló que la situación compromete la seguridad operacional dentro y fuera del país.

Miércoles, 08 de abril de 2026 17:36

La crisis que atraviesa la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) dejó de ser un problema interno para convertirse en una preocupación de alcance internacional. Así lo planteó Marcelo Belelli, coordinador nacional de ATE-ANAC, en una carta abierta en la que alertó sobre el deterioro de las condiciones laborales y su impacto directo en la seguridad aérea.

Según detalló, el organismo enfrenta un cuadro crítico marcado por una pérdida salarial que ya alcanza el 65% del poder adquisitivo, sumado a versiones de despidos y al incumplimiento de acuerdos previos con la Secretaría de Transporte. Este escenario, sostuvo, afecta de manera directa la capacidad de control del Estado.

“La aviación se rige por un principio de confianza mutua internacional. Cuando un inspector de la ANAC certifica la aeronavegabilidad de un avión argentino, está emitiendo una garantía técnica que tiene validez más allá de las fronteras”, explicó Belelli.

Riesgo más allá del país

El dirigente advirtió que el debilitamiento del organismo puede derivar en consecuencias globales. “Si la fiscalización falla por falta de personal o por la asfixia económica de sus cuadros técnicos, Argentina comienza a exportar riesgo”, afirmó.

En ese sentido, remarcó que una falla en los controles locales podría traducirse en incidentes en otros países, afectando tanto a pasajeros como a la reputación del sistema aerocomercial argentino.

Fuga de talentos y estructura debilitada

Uno de los puntos centrales del reclamo es el atraso salarial en comparación con otros países de la región. Según Belelli, los salarios básicos en la ANAC rondan los 500 dólares, muy por debajo de los 2.200 dólares que perciben trabajadores de funciones similares en otros mercados.

Esta brecha, advirtió, genera una creciente fuga de profesionales altamente capacitados, dejando áreas críticas en manos de dotaciones mínimas y sobrecargadas.

El rol del Estado en la seguridad aérea

En su carta, Belelli también cuestionó lo que definió como un retiro del Estado en funciones clave de control y regulación. “La omisión en el cumplimiento de los compromisos internacionales no es solo un problema doméstico, es una irresponsabilidad institucional”, señaló.

El referente gremial advirtió que, de continuar esta tendencia, tanto las aeronaves como los aeropuertos argentinos podrían dejar de ser considerados espacios seguros dentro del sistema internacional.

Un sistema en tensión

La aviación civil, subrayó, se sostiene sobre estándares globales definidos por organismos internacionales y requiere de controles rigurosos y permanentes. En ese marco, alertó que la degradación de esos estándares podría tener consecuencias graves.

“El desmantelamiento bajo la lógica del mercado no libera al ciudadano, sino que lo desprotege. Cuando el control estatal desaparece, la seguridad aérea se convierte en una variable de ajuste”, concluyó.

La advertencia pone el foco en un sector estratégico donde la combinación de ajuste, precarización y falta de inversión podría derivar en riesgos que trascienden las fronteras nacionales.