La crisis industrial producto de la apertura indiscriminada de las importaciones sigue golpeando a la producción nacional, y uno de los sectores más afectados es el textil. En ese contexto, una nueva empresa no pudo zafar de la crisis económica y entró en concurso, según se informó. Se trata de la firma Textil Amesud, empresa fundada por el empresario coreano Yeal Kim, que pidió la apertura del concurso preventivo tras operar al 30 por ciento de su capacidad instalada y sufrir un 70 por ciento de caída de las ventas.
El propio Yeal Kim, quien fue presidente de la Fundación Pro Tejer y es integrante del Consejo de Administración de la entidad, comentó que Textil Amesud vive un duro momento: “Es inviable una empresa que pueda trabajar con menos del 30 por ciento de su capacidad”. Esto se dio porque las grandes empresas que solicitaban sus servicios empezaron a importar productos terminados producto de la apertura de importaciones. Eso llevó a que la firma redujera su planta de 430 a 250 trabajadores y su producción de 700 a 150 toneladas y tenga en consideración suspensiones y reducciones de horarios.
Según explicaron desde la firma, el desplome de la actividad comenzó a profundizarse cuando grandes marcas dejaron de comprar producción nacional para reemplazarla por mercadería importada, principalmente a través de plataformas internacionales como Shein y Temu.
Historia
El caso de Amesud se convirtió en un nuevo reflejo del deterioro que atraviesa el sector manufacturero nacional, golpeado por la caída del consumo interno, el aumento de los costos y el avance de productos importados que ingresan al mercado local con menores precios. Kim llegó a Argentina desde Corea en 1976, a los 18 años, acompañado por su familia, sin recursos ni conocimientos del idioma local.
Se establecieron en la villa 1-11-14, en el Bajo Flores, donde comenzaron a trabajar con una sola máquina textil que operaban entre todos, repartidos por turnos. Al año ya contaban con 20 máquinas y la familia fundó una compañía que se transformó en una de las mayores tejedurías del país con una planta de 30 mil metros cuadrados en San Martín y más de 470 empleados.
Contexto adverso
La situación de Amesud no es un caso aislado; según datos de la Fundación Pro Tejer, en los primeros dos meses del año, la industria textil argentina llegó a un nivel crítico de capacidad ociosa, con 7 de cada 10 máquinas detenidas. Solo en febrero de 2026, la producción industrial textil mostró un descenso del 33 por ciento interanual y una contracción del 36 por ciento en comparación con el mismo mes de 2023. El retroceso se extendió también al sector de prendas de vestir, cuero y calzado, cuya fabricación cayó 18 por ciento frente a 2025 y 20 por ciento frente a 2023.
En ese sentido, el informe sostiene que la pérdida de poder adquisitivo y el encarecimiento de servicios básicos restringen los fondos que los consumidores destinan a este tipo de productos. Eso, sumado al ingreso de plataformas como Temu y Shein más la liberalización de los controles aduaneros, hizo que baje considerablemente la producción textil nacional.