Ni las grandes marchas se salvan de los efectos de la baja del consumo y los problemas derivados del actual modelo económico. Esta semana se supo que la automotriz japonesa Toyota, una de las empresas líderes del sector, comenzó con las reuniones para informar a sus operarios que avanzará con una nueva ola de despidos: recortará, nada menos que, otros 500 puestos de trabajo en la planta de Zárate.
Así lo dijeron diversos medios, que recordaron que la firma viene de un proceso de ajuste desde la asunción de Javier Milei y la implementación del modelo libertario con varias etapas de retiros voluntarios, primero, y despidos hormiga posteriormente. Y ahora, parece encaminarse a quedarse sólo con dos turnos. Desde enero de 2023, recordó el portal Urgente24, Toyota había implementado un tercer turno de producción en su planta de Zárate, operando las 24 horas de lunes a viernes. Pero ahora parece decidida a volver a dos pese a que se espera, incluso, el lanzamiento de nuevos productos.
Además de los problemas por los que atraviesa la industria en el país, la automotriz avanza con un proceso de robotización de su línea de producción para adaptar la planta a nuevas exigencias tecnológicas y sostener un ritmo estimado en 180 mil unidades anuales, o incluso superior. Esto puede terminar en concreto con la eliminación de otro turno, además del despido de 500 trabajadores.
Contexto adverso
En tanto, el contexto tanto en lo que tiene que ver con producción como con exportación es malo. Según ADEFA, la asociación que nuclea a las fábricas automotrices, la producción tuvo un descenso del 30,1 por ciento con relación a igual mes del año pasado y la exportación una caída del 28,9 por ciento con relación a igual mes del año anterior.
El Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA) ya había encendido alarmas por los empleos y la subsistencia de la cadena autopartista tras los datos de esta caída en la producción de autos, que además acumuló siete meses consecutivos de retroceso.
Cambios en el mercado
El 2026 comenzó con señales mixtas para el mercado automotor argentino. Si bien el sector mantiene expectativas moderadas de estabilidad a lo largo del año, según empresarios, los primeros meses reflejaron una desaceleración en las ventas, un escenario atravesado por cambios en el contexto internacional —como el acuerdo entre el MERCOSUR y la Unión Europea—, el crecimiento de nuevas marcas, especialmente de origen chino, y un mercado cada vez más competitivo tanto en vehículos nuevos como usados.
Uno de los ejes que empieza a generar debate es el acuerdo entre el MERCOSUR y la Unión Europea, que prevé una reducción progresiva de aranceles para distintos productos, incluidos los automóviles. Por otro lado, el mercado sudamericano, especialmente Brasil, aparece como un actor clave en el nuevo escenario. El avance de las marcas chinas también fue un punto central en su análisis. Si bien reconoció que generan interés por su tecnología y precio, señaló que persisten dudas entre los consumidores.