La histórica marca argentina John Foos dejará de fabricar zapatillas en su planta de Beccar, en el partido bonaerense de San Isidro, y avanzará hacia un esquema centrado en la importación de productos terminados desde distintos países de Asia. La decisión implica la desvinculación de la totalidad de los trabajadores que aún se desempeñaban en el establecimiento, unos 50 operarios a comienzos de 2026.
Según se pudo saber, la firma —que alcanzó gran popularidad entre los adolescentes durante la década del 90— venía reduciendo progresivamente su dotación: de casi 400 empleados en 2023 pasó a apenas medio centenar en la actualidad. De acuerdo con testimonios de trabajadores, la empresa comunicó que antes de finalizar abril cesará por completo la producción local.
Reestructuración y conflicto laboral
A través de un comunicado, la compañía enmarcó la decisión en un proceso de reestructuración interna. “La empresa se encuentra llevando adelante un proceso orientado a adecuar su operación y garantizar la sustentabilidad del negocio en el largo plazo”, señalaron. En esa línea, indicaron que buscan “consolidar una estructura sólida que permita a la marca continuar activa y proyectarse hacia el futuro”, y aseguraron que las desvinculaciones se realizan conforme a la normativa laboral vigente.
Con el cierre de la planta ubicada en la calle Neyer al 700, la firma reorientará su actividad hacia la importación, manteniendo en el país únicamente una estructura administrativa mínima. La decisión abrió además una negociación con los trabajadores: la empresa ofreció acuerdos de desvinculación con indemnizaciones de entre el 60% y el 70%, en un contexto de fuerte tensión atravesado por la advertencia de avanzar hacia un concurso preventivo si no se alcanzan acuerdos.
Del ensamblado a la importación
El proceso no es reciente. Según relataron operarios con conocimiento de la dinámica interna, primero se reemplazó el ensamblado local por la importación de partes desde China y, más recientemente, se optó por traer el producto terminado. La estrategia se inscribe en una tendencia más amplia del sector, en medio de la apertura de importaciones impulsada por el gobierno de Javier Milei.
En ese marco, fuentes empresarias señalaron que la compañía no importará directamente desde China debido a las restricciones antidumping vigentes desde 2021, que fijan un valor FOB mínimo de USD 15,70 por par. Esta normativa —revisada en agosto de 2025 por la Comisión Nacional de Comercio Exterior— sigue en proceso de evaluación, lo que empuja a las empresas a buscar proveedores en otros mercados asiáticos, como Vietnam o Tailandia.
Una crisis que golpea al sector
El cierre de la planta de Beccar expone la crisis que atraviesa la industria del calzado. Según datos sectoriales, la producción nacional cayó de 125 millones de pares en 2015 a cerca de 58 millones en 2020, y tras un breve repunte volvió a retroceder en 2024. En la misma línea, el último Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI) del INDEC registró en enero una caída interanual del 34,1% en el rubro de textiles, prendas de vestir, cuero y calzado.
El deterioro también se refleja en el empleo: tras alcanzar su pico en 2011, la actividad acumula una caída cercana al 49%, de acuerdo con fuentes industriales. En ese contexto, el caso de John Foos se suma a otros episodios recientes en el sector. En enero de 2026, el Grupo Dass —fabricante para marcas como Nike, Adidas, Umbro, Fila y Asics— despidió a casi 50 trabajadores, luego de haber cerrado un año antes su planta en Coronel Suárez para concentrar la producción en Misiones.