Las Fuerzas Armadas atraviesan una de las crisis más profundas de los últimos años. A la delicada situación de la obra social militar, el ajuste aplicado por el Gobierno nacional sobre el área de Defensa y el deterioro general de las condiciones laborales, ahora se suma un fuerte desplome del poder adquisitivo de los haberes militares frente a la inflación acumulada desde la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada.
Según un informe interno de las Fuerzas Armadas, entre diciembre de 2023 y marzo de 2026 los haberes del personal militar registraron una suba acumulada del 139,03%, muy por debajo del avance del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que alcanzó el 219,14% en el mismo período.
Los números reflejan un deterioro contundente del salario real: mientras los ingresos militares pasaron de una base de 100 puntos en diciembre de 2023 a 239,03 puntos en marzo de 2026, el IPC trepó hasta los 319,14 puntos. La diferencia evidencia una pérdida de más de 80 puntos frente a la inflación acumulada.
El impacto de los servicios y los alimentos
El informe interno pone especial atención en el crecimiento de los costos esenciales que afectan directamente a las familias militares. El rubro alimentos y bebidas no alcohólicas registró un incremento del 189,91%, alcanzando los 289,91 puntos, casi 51 puntos por encima de la evolución de los haberes militares.
Sin embargo, el dato más alarmante aparece en el segmento de vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles. Allí, el aumento acumulado fue del 417,41%, llevando el índice a 517,41 puntos y convirtiéndose en el principal factor de deterioro del poder adquisitivo del personal uniformado.
La brecha resulta contundente: mientras los servicios esenciales más que quintuplicaron su valor inicial, los salarios militares apenas lograron duplicarse en poco más de dos años. El impacto sobre los gastos fijos del hogar, alquileres, tarifas y consumo básico se volvió cada vez más difícil de sostener para gran parte del personal en actividad y retirado.
Una fuente militar que sigue de cerca la situación explicó que “este desfasaje profundiza el deterioro del poder adquisitivo y genera una situación de creciente vulnerabilidad económica en sectores de ingresos fijos, especialmente entre retirados y personal en actividad con menores escalas salariales”.
“La comparación deja en evidencia que, pese a los incrementos otorgados en el período, la actualización de haberes no logró acompañar el ritmo de la inflación general ni el fuerte encarecimiento de los servicios básicos, consolidando una pérdida sostenida del ingreso real”, agregó.
Crece el malestar dentro de las Fuerzas Armadas
La situación salarial se suma a otros focos de conflicto que atraviesan actualmente las Fuerzas Armadas. En los últimos meses crecieron las críticas internas por el deterioro de la obra social militar y por el ajuste presupuestario aplicado sobre el área de Defensa, que incluso genera preocupación sobre el sostenimiento operativo de sistemas estratégicos como los aviones F-16 recientemente incorporados.
En ese contexto también crece el malestar con el ministro de Defensa, Carlos Presti. Según fuentes militares, existe una “desazón general” dentro de las fuerzas por la falta de respuestas concretas frente a la crisis salarial y sanitaria.
“El 99 por ciento de las Fuerzas Armadas no tiene un concepto de Presti peor que el de Petri, pero sí considera que no es la voz de las FFAA en el Gobierno, sino que es el Gobierno de uniforme dando órdenes directamente”, señalaron desde el ámbito militar.
Un deterioro que se profundizó con Milei
La crisis salarial en las Fuerzas Armadas no es nueva, aunque distintas fuentes coinciden en que se agravó de manera significativa desde el cambio de gobierno. Durante la gestión de Alberto Fernández, con Sergio Massa al frente del Ministerio de Economía y Jorge Taiana en Defensa, se había iniciado un proceso de recomposición y jerarquización salarial que buscaba equiparar los haberes militares con los de las fuerzas de seguridad.
Ese esquema fue interrumpido tras la asunción de Javier Milei y, desde entonces, el deterioro salarial se aceleró en medio del ajuste fiscal impulsado por la administración libertaria.
Actualmente, aseguran desde el sector, muchos militares activos se ven obligados a buscar trabajos complementarios para poder afrontar gastos básicos y sostener a sus familias, en un contexto marcado por el incremento constante del costo de vida y la pérdida sostenida del ingreso real.