Una de las empresas frutihortícolas más importantes del país, con exportaciones a países de Europa y Asia, hizo que sus trabajadores cedieran y firmaran un acuerdo en el que se comprometían a reducir el 50% de la ganancia que recibían por producción a cambio de conservar sus fuentes laborales y extender sus días de trabajo.
La compañía Moño Azul, muy conocida por sus manzanas, puso fin a un mes de reclamos y protestas de sus empleados, que debieron aceptar la propuesta.
Oriunda del Alto Valle de Río Negro, la compañía comenzó a ser un escenario de disputa cuando los operarios del centro de empaques de Villa Regina notaron que el pago de sus haberes de febrero estaba incompleto, ya que la empresa eliminó unilateralmente el pago por productividad sin notificación previa.
El argumento de la empresa
El delegado sindical de esa área, Alejandro Jano Lagos, confirmó ese hecho y profundizó que “el 5 de febrero fuimos a cobrar y estaba solamente el sueldo, pero nos faltaba la productividad, que la sacaron así, sin avisar”. Esa situación implicó una pérdida del 40% del ingreso neto de un integrante del sector de empaque.
La excusa de la compañía fue que necesitaba asegurar la “sustentabilidad” al justificar al alegar que el convenio de 2002 estaba desactualizado.
Ante el miedo de que las autoridades de Moño Azul relocalicen el trabajo, los empleados mostraron su oposición al principio, pero finalmente firmaron un acuerdo que implica un recorte del 50% de la productividad a cambio de extender la postemporada.
En principio, la firma estimó terminar la temporada el 21 de marzo, luego la extendió 14 días en abril y 15 mayo, lo que suma 29 días adicionales
No obstante, esa prórroga no supera los 40 días que se trabajaban en temporadas anteriores, lo que representa una reducción neta de 11 días. Al respecto, Lagos ratificó que “el acuerdo fue aceptado por la necesidad que tiene la gente de seguir trabajando”.
En desglose
El salario base de un embalador es de $2.075.000, lo que equivale a poco más de $1,8 millones netos. Pero por la productividad, que ahora se recortó a la mitad, puede sumar aproximadamente $1 millón extra.
Asimismo, para cobrar el sueldo mínimo, tiene procesar 90 cajas de pera o 100 de manzana en un turno de 8 horas, y todo lo que supere ese piso se considera productividad.
Igualmente, algunos llegan a procesar hasta 190 cajas, según el tamaño de la fruta y la máquina utilizada. Por otro lado, existen otros conceptos como horas extras y presentismo, que pueden elevar el ingreso de temporada a más de $3 millones.
Sin embargo, el espíritu de resignación reina en los trabajadores y eso lo reflejaron las palabras de Lagos al puntualizar que “nadie quiere que le bajen el sueldo, porque es lo que uno gana, pero también se entiende, porque ellos juegan con la necesidad de la gente”.
“Cuando te suspenden y uno está en la casa, parece que los gastos son mayores. Ya no se puede protestar como antes”, concluyó.