La escena remite a uno de los capítulos más oscuros de la historia laboral argentina. A principios del siglo XX, los obreros de La Forestal cobraban parte de sus salarios mediante vales o monedas propias que sólo podían utilizar en los almacenes de la compañía inglesa. Más de cien años después, trabajadores jerárquicos de ChangoMás denuncian una práctica que consideran una versión modernizada de aquel sistema de explotación: supuestos “aumentos salariales” pagados con tarjetas de compra para consumir exclusivamente dentro de la propia cadena de supermercados.
La denuncia fue realizada por la Asociación del Personal Profesional y Jerárquico de Comercio (APPyJC), que acusó públicamente a Dorinka —empresa controlante de ChangoMás y vinculada al empresario argentino-colombiano Francisco de Narváez— de impulsar una “vergonzosa y provocadora política salarial” luego de más de siete meses sin una recomposición real para el personal profesional y jerárquico.
Siete meses sin aumento y un “incremento” que no va al salario
Según denunció el gremio, la empresa comunicó un supuesto incremento salarial del 9% después de mantener congelados los salarios desde octubre del año pasado. Para la organización sindical, lejos de representar una mejora real, el esquema “constituye una burla y una estafa salarial encubierta”.
El “aumento” está compuesto por un 6% otorgado mediante una “Tarjeta de Compra” (comercialmente conocidas como “Gift Cards”) utilizable únicamente en sucursales ChangoMás y un 3% bajo la figura de “reintegro de viáticos”.
Para el sindicato que conduce Gastón Gallo, el mecanismo implica reemplazar salario genuino por sumas no remunerativas que no impactan en aportes jubilatorios, aguinaldo, vacaciones, feriados, horas extras ni futuros incrementos salariales.
Antonio Juncos, secretario de Interior de la APPyJC y trabajador jerárquico de la compañía desde hace 31 años, aseguró en diálogo con Data Gremial que “prácticamente no es un aumento salarial”.
“Después de siete meses sin recomposición, nos quieren dar un 6% en una orden de compra para consumir dentro de la compañía y un 3% en combustible cuando en 31 años nunca nos pagaron viáticos. Ahora quieren hacer pasar eso como aumento salarial”, explicó.
El polémico esquema de “viáticos”
Uno de los puntos más cuestionados por los trabajadores es justamente el mecanismo implementado para ese supuesto 3% adicional.
Según detalló Juncos, la empresa obliga a los empleados a presentar comprobantes de gastos para poder acceder al dinero. Es decir, deben demostrar consumos de combustible, peajes o carga de tarjeta SUBE para que luego la compañía eventualmente reintegre esos montos.
“Tengo que gastar primero de mi bolsillo para que después me paguen algo que en realidad quieren vender como salario”, cuestionó el dirigente sindical.
Desde el gremio consideran que la maniobra es aún más grave porque transforma gastos laborales en supuestos aumentos salariales, evitando incorporarlos al básico y reduciendo costos patronales.
“No aplica para jubilación, para aguinaldo ni para vacaciones. Y cuando venga otro aumento tampoco se va a calcular sobre estas sumas porque no están incorporadas al básico. Económicamente salimos perjudicados de todos lados”, agregó Juncos.
“La empresa obliga a consumir dentro de su propio negocio”
La APPyJC sostuvo además que el sistema representa un beneficio directo para la empresa, ya que reduce cargas sociales y obliga al trabajador a reinsertar parte de sus ingresos dentro del circuito comercial de la propia cadena.
“La empresa no paga salarios: obliga a sus trabajadores a consumir dentro de su propio negocio”, denunció el comunicado difundido por la organización sindical.
En el texto, el gremio calificó el esquema como “un mecanismo de precarización deliberada” y “una maniobra miserable para evitar pagar salario básico”.
También advirtió que Dorinka pretende “naturalizar” que profesionales y personal jerárquico cobren parte de sus ingresos mediante sistemas “indignos, en negro encubierto y condicionados”.
Caída del poder adquisitivo y malestar creciente
El conflicto se produce en medio de un fuerte deterioro del poder adquisitivo del personal jerárquico. Según explicó Juncos, mientras la empresa continúa remarcando precios “día por medio”, los salarios permanecieron prácticamente congelados durante más de medio año.
“Ellos con la inflación no pierden porque remarcan precios permanentemente. Los que perdemos somos nosotros”, sostuvo.
El dirigente describió además situaciones cada vez más críticas entre los trabajadores de la compañía.
“Hay compañeros que están cambiando a sus hijos de colegios privados a escuelas públicas y otros que salen de trabajar para hacer Uber después de cumplir jornadas de ocho o nueve horas”, relató.
La tensión ya había escalado semanas atrás con protestas y reclamos impulsados por el personal jerárquico tras la frustrada compra de Carrefour por parte de De Narváez.
Plan de lucha y rechazo en todo el país
Mientras tanto, delegados y representantes gremiales comenzaron a difundir el conflicto en todas las sucursales del país y avanzan en la organización de nuevas medidas de fuerza.
Según explicó Juncos, enviaron comunicados a directivos, gerentes, subgerentes y jefaturas de todas las provincias donde opera ChangoMás para exponer lo que consideran “una mentira presentada como aumento salarial”.
“Estamos regresando a la época de antes de 1900, cuando trabajabas para que te den un vale y cambiarlo por comida. Sinceramente es una burla lo que hace esta empresa”, concluyó.