Nuestra economía familiar viene siendo deteriorada severamente, por un serio flagelo que lleva décadas sin ser resuelto por ningún gobierno argentino. 

Hablamos de nada más y de nada menos, que de la inflación

La República Argentina ha sido gobernada en los últimos veinte años, por varias fuerzas políticas. 

Si bien desde lo discursivo se autoproclamaron de distintas doctrinas o pensamientos políticos, en uno de los temas en los que han procedido de manera similar, es con relación a la inflación.

Ninguno de ellos, demostró tener ni plan económico, ni proyecto de país.

Ninguno de ellos, demostró tener un verdadero plan antinflacionario.

Ninguno de ellos, demostró tener la decisión política de empezar el proceso de desaceleración inflacionario. 

Ninguno de ellos, ha demostrado interés en que el pueblo argentino recupere su derecho a la movilidad social ascendente. 

Todo lo contrario. 

La inflación viene sumergiendo aún más en la pobreza, a quienes desde hace tiempo se encuentran allí y sin poder salir adelante, por falta de políticas de Estado que así se los permitan.

Los jubilados y la clase trabajador, sufren la destrucción del poder adquisitivo (a través del haber jubilatorio, y del salario). 

Diera la impresión, de que estuviéramos transitando hacia un proceso de desaparición paulatina de la clase media en esta Nación, para que sólo existan dos clases, es decir los pobres y los ricos.

Con el devenir de los años, la inflación ha tenido un aumento constante, habiendo llegado recientemente a la cifra de tres dígitos.

Reitero, es innegable el marcado desinterés demostrado por parte de todo el arco político, en revertir el tema inflación.

Esto sucede principalmente, porque tenemos una dirigencia política que vive en su zona de confort, con muy buenos ingresos y un acomodado nivel de vida en general.

También continúa, porque no hay un fuerte reclamo sindical, para que se atienda la problemática inflacionaria que tanto daño nos hace. 

Si bien hay muy buenos sindicatos y muy buenos dirigentes gremiales, lamentablemente hay muchos de ellos están más alineados con distintos partidos políticos, que con las bases que los pusieron en sus cargos. Sino no se entiende, que miles de trabajadoras y trabajadores que hoy tienen ingresos por debajo de la canasta básica familiar, y no hay un solo reclamo, ni una sola movilización.

Lamentablemente, a veces la culpa no es de esos sindicalistas, sino de las propias bases que los siguen sosteniendo en el poder, sin conseguir nada para el gremio. Se los ve más interesados en aparecer en fotos con diferentes políticos, que en fotos con quienes dicen representar gremialmente. A veces pienso que olvidaron de donde vienen, y quienes los pusieron en esos lugares.

Tampoco tenemos una conducción a la altura de las circunstancias en la CGT, que represente las necesidades de jubilados, y trabajadores. Los jubilados y muchos trabajadores, no tienen hoy quienes los defiendan. 

Pensar que hay tantos sindicalistas argentinos (mujeres y hombres), que si pudieran llegar a la conducción de la CGT, justificarían con resultados esos cargos, y lograrían nuevas conquistas para el pueblo trabajador en su conjunto. 

Considero en lo personal, que si queremos salir adelante de esta insostenible situación económica y social, en la que nos han puesto desde hace décadas, en primer lugar todos los gobernantes que tuvimos y que son los principales responsables, como así también aquellos que deberían defender nuestros derechos e intereses sindicalmente, hay que votar con memoria en las elecciones que vengan por delante. 

No podemos darnos el lujo, de seguir perdiendo años de nuestras vidas, con políticos que han fracasado cada vez que estuvieron al frente. Votarlos nuevamente, sería como tropezar dos o tres veces con la misma piedra.

Tampoco deberíamos seguir apostando en las futuras elecciones, a dirigentes sindicales que no representan para nada, los derechos y los intereses de las bases. Dirigentes sindicales que usan el sello de históricos sindicatos, para hacer política partidaria. Le harían un gran favor al gremio, saltando a la política directamente, y dejando ese lugar a quienes en verdad quieran luchar por una mejor calidad de vida de las afiliadas y afiliados.

Quizás haya llegado el momento, de un recambio dirigencial y generacional profundo en la política partidaria y en la política sindical.

Hay buenos cuadros capacitados, preparados y con trayectoria que pueden subir a esos lugares.

Hablo de los emergentes. 

Los apoyemos.

Seguir como estamos o volver a vivir dignamente, depende pura y  exclusivamente de nosotros.

 

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