En noviembres de 2021, la cadena de electrodomésticos Garbarino entró en concurso preventivo de acreedores. Luego de ser una de las empresas del rubro más importantes del país, ingresó en una serie de problemas financieros, que la venta de la firma a Carlos Rosales no logró solucionarlo. A partir de ese momento, para los cerca de 4 mil trabajadores comenzó un largo camino, lleno de dificultades, para intentar hacer valer sus derechos. Ese camino finalizó este jueves, cuando la justicia dictaminó el cierre definitivo de la empresa, y la liquidación de sus bienes. Esto, que podría entenderse como un beneficio a los despedidos, no garantiza nada, ya que durante estos años la mayoría del capital de la empresa se fue perdiendo. Incluso el colectivo que reúne a los trabajadores denunció un posible vaciamiento Ahora, la justicia clausurará las únicas tres sucursales de la firma que seguían funcionando, e inicia el proceso final para que los acreedores cobren algo, ya que se entiende que la deuda es mucho mayor que los recursos que se puedan lograr en este tiempo.
Además, Rosales dejará de tener cualquier tipo de injerencia en la firma, ya que tanto los bienes como las cuentas bancarias pasarán al juzgado que entiende en la quiebra. El final ya había sido adelantado en una audiencia fallida de hace unos días. “Ojalá nos quede para el pancho y la coca”, dicen resignados los empleados, los grandes perjudicados de la situación.
Con fecha 4 de marzo de 2026, Juzgado Nacional en lo Comercial N°7 determinó la quiebra final de Garbarino. La decisión fue firmada por el juez Fernando D’Alessandro, quien argumentó su decisión por el hecho de que ya no había alternativa para salvar a la empresa, incluyendo un registro abierto el año pasado para buscar un posible comprado. Ante esto, se avanzó en el tramo final del cierre de la cadena.
En el fallo, al que tuvo acceso Data Gremial, estableció además “mantener la inhibición general de bienes ya dispuesta en el concurso preventivo, por tiempo indeterminado poniéndolo en conocimiento de los Registros de Propiedad Inmueble y de la Propiedad Automotor de la Capital Federal, de la provincia de Buenos Aires, Registro de Créditos Prendarios; Registro Nacional Automotor; I.N.P.I., Registro de Aeronaves y Buques, Registro de Marcas y Patentes requiriéndose además si de sus anotaciones surge que la fallida es titular de dominio de algún bien, y en su caso, si sobre el mismo recae algún gravamen”.
También le retiraron a Rosales el control de las cuentas bancarias, cuyos fondos pasarán a ser depositados “en una cuenta a abrirse en el Banco de la Ciudad de Buenos Aires, a la orden de este Juzgado y como perteneciente a estos autos”. Además, se prohibió a Rosales dejar el país.
En tanto, la sindicatura a cargo del proceso informó que en las próximas horas procederá a la clausura de las tres sucursales que siguen abiertas, denominadas Potosí, Belgrano y Uruguay. Allí queda personal que realizaba distintas tareas, y que engrosarán la lista de despedidos. En cuanto a los trabajadores, son junto al Estado uno de los grandes acreedores de Garbarino, el fallo fijó plazo “hasta el día 24 de junio de 2026 para que presenten a las sindicaturas verificantes sus pedidos de verificación y sus títulos respectivos”.
Este paso se dio luego de una audiencia fallida realizada el 22 de febrero pasado, donde se realizó el último intento de salvar la empresa. En la misma, se presentaron los abogados de la empresa y su dueño, y los representantes de los ex trabajadores, y se confirmó que todos los potenciales compradores o inversores “se bajaron”, y que en estos momentos no tienen ningún plan para hacer frente a las deudas con los trabajadores y los organismos estatales, entre otros muchos proveedores. A partir de eso, era cuestión de tiempo que se declare la quiebra.
Nada que festejar
Ante esta situación, los ex trabajadores marcaron que “no había otro destino”, pero no esperan demasiado respecto de lo que pueda pasar con la liquidación de los bienes. “Por ahí nos quede algo para el pancho y la coca”, ironizó Gabriel Yapura, referente del Grupo de Trabajadores de Garbarino en lucha.
En diálogo con Data Gremial, aseguró que “algo vamos a cobrar, está lo que pueda recaudarse por la venta de los locales, pero no mucho más, en mercadería quedan 1.500 electrodomésticos pero en muy mal estado”. Además, Yapura recordó que “hay unos vehículos, pero no mucho más”.
Los ex trabajadores habían alertado en varias ocasiones que los supuestos compradores que aparecieron en los últimos meses no eran reales. Como relató Yapura, “no veíamos con buenos ojos esta jugada, era para ganar tiempo, lo que siempre quiso Garbarino fue extender plazos, de hecho va a pedir una nueva prórroga, pero el juez nos dijo que no le iba a dar más tiempo”. El gran problema parece ser la deuda que mantiene con los empelados y los distintos estados.
Según supo Data Gremial, Garbarino adeuda alrededor de 6 mil millones de pesos en aportes jubilatorios y 2.500 millones en deudas posteriores al concurso. “Estamos llegando al final del camino que empezó el 11 de noviembre de 2021 cuando despidieron a unos 4 mil trabajadores, y se cerraron unas 200 sucursales de la empresa”, sintetizó Yapura respecto del resultado de la audiencia.
Vaciamiento
Respecto a los vienen que quedaron disponibles, los ex empelados siempre alertaron que existía peligro de que se intente un vaciamiento. Por eso estuvieron atentos a maniobras oscuras respecto a la empresa. A comienzos de octubre del año pasado, se conoció que los síndicos de la causa que lleva la quiebra pidieron investigar al menos “tres operaciones sospechosas”, que habían sido advertidas en su momento por la AFIP. Se trata de movimientos realizados bajo la gestión del ex CEO Carlos García, y que involucrarían a los hermanos Daniel y Omar Garbarino.
Así lo marcan fuentes judiciales, que confirmaron la presentación judicial. La denuncia judicial fue presentada por los propios síndicos ante D’Alessandro. Se trata de tres reportes de operaciones que se incluyeron en la causa 6.128/2016 del registro de la Secretaria 20 del Tribunal Federal 10, que están pidiendo al juez de la quiebra que vuelva a investigar. “Es lindo pelear las batallas ganadas, pero no tanto las que están perdidas. Estuvimos peleando para que Carlos Rosales le salga un poco más caro, nosotros lo dimos todo”, concluyó Yapura.