Al problema de la precarización y la desocupación, también se le agrega el de la fragilidad laboral, ya que la posibilidad de permanecer en el mercado laboral para aquellos que cuentan con un empleo es la más baja de la última década, al tiempo que la probabilidad de entrar al mercado laboral con un empleo registrado también es muy escueta en la comparación histórica.
El fenómeno también bastante influenciado por los cambios que sufrió el mercado del trabajo a partir de las medidas económicas del gobierno de Javier Milei que causaron un deterioro en la calidad del empleo y un desplome del poder adquisitivo
Al respecto, desde la consultora C-P, publicaron un informe en el que mencionaron que “los trabajadores asalariados privados registrados que perdieron su trabajo y consiguieron otro como refugio sufrieron una caída importante de su ingreso real”.
Precarización
Además, detectaron “quienes consiguieron un empleo en negro sufrieron una reducción del 14% de su poder adquisitivo, mientras que aquellos que se autoemplearon redujeron sus ingresos reales en un 28%".
En simultáneo, la destrucción real de puestos de trabajo avanza, ya que, entre noviembre de 2023 y abril de 2026, se destruyeron más de 235.000 empleos asalariados del sector privado registrado (-3,7%), según datos de la Secretaría de Trabajo.
Más indicadores negativos
En el mismo lapso, desaparecieron 73.000 empleos públicos (-2,1%), mientras que se crearon 150.000 monotributistas (+7,5%). Producto de la pérdida de 20.000 empleos en casas particulares (-4,5%), a nivel agregado se destruyeron casi 180.000 puestos de trabajo en los últimos dos años y medio (-1,4%).
Asimismo, en los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), suministrados por el INDEC, revelan que la probabilidad de que un asalariado privado registrado permanezca en el mismo empleo luego de doce meses es la más baja de la última década (76 de cada 100). Para dimensionar, en 2024-2025 este número llegaba a 80, mientras que en 2018-2019, anterior pico de fragilidad, se ubicaba en 79.
En un informe de Ámbito Financiero, compartieron que en los últimos dos años, dio un salto la proporción de trabajadores que migró del empleo privado registrado al empleo informal (de 7,1% a 7,8%) y también al trabajo por cuenta propia (de 3,4% a 4,6%).
Con respecto a este punto, especialistas de Estudios Económicos del Banco Provincia precisaron que, "de los casi 20 trabajadores que cambiaron su modalidad de contratación, más del 60% permaneció en el mercado de trabajo”. “Sin embargo, y no menor, casi todos lo hicieron en condiciones de mayor precarización", revelaron.
Cabe destacar que en el primer trimestre de 2026, en los centros urbanos de la Argentina se registraron 13,47 millones de trabajadores en las distintas modalidades ocupacionales. De ese total, el 71,8% correspondía a asalariados, el 24,2% a cuentapropistas, el 3,7% a patrones y el 0,3% a trabajadores familiares sin remuneración. En comparación con igual período del año anterior, los cuentapropistas (+0,7 p.p.) y los patrones (+0,3 p.p.) aumentaron su participación, mientras que los asalariados (-0,9 p.p.) la redujeron
En tanto, según la última encuesta mensual de julio de Latam Pulse Argentina, llevada a cabo por Atlas Intel y Bloomberg, el 73% de los relevados definió al mercado de trabajo como "malo", un guarismo superior al 70% calificó de la misma manera a la economía local y un 60% evaluó negativamente la situación económica familiar.
Finalmente, recordaron que el desempleo ya se ubica como el segundo principal problema de la actualidad en la Argentina, solo por detrás de la corrupción (47,7%), al alcanzar el 46,5% de las menciones.