La salida del presidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) de la sede de la entidad, custodiado por dos filas de gendarmes en medio de los cuestionamientos e insultos de los trabajadores, puede ser una de las postales más gráficas de lo que se vive en gran parte de las dependencias estatales del país. El ajuste que parece no encontrar límites sigue desmantelando lugares claves para el desarrollo nacional, ante la bronca de quienes llevan años y décadas de trabajo y dedicación. El caso de Martín Porro se dio luego de confirmarse más de 100 despidos en la entidad que preside, que generó una toma pacífica y una amenaza de paro nacional por parte de ATE. Según el gremio estatal, la CNEA redujo su estructura de 645 a 272 cargos, “afectando gravemente su capacidad operativa y de gestión”. El caso se suma a lo que pasa en organismos públicos del complejo científico-tecnológico de la Argentina, como el INTA y el INTI, fuertemente golpeados por la motosierra, mostrando que el caso nuclear no es aislado, sino un “plan sistemático”, que algunas versiones vinculan al acuerdo comercial con los Estados Unidos, que obligaría al país a frenar su desarrollo para favorecer a empresas del país del norte.
Los despidos de la CNEA se dieron en el último día hábil de junio, y hasta el momento no se sabe a ciencia cierta cuántos empleados fueron cesanteados. Al principio se habló de 170 trabajadores, pero este número fue bajando. Hasta ahora, los delegados hablan de “un centenar” de puestos de trabaos perdidos. La primera reacción ante el hecho fue la toma de la sede del organismo, que fue rodeado rápidamente por efectos de Gendarmería Nacional, ante la negativa de las autoridades a recibir a los representantes gremiales. Las desvinculaciones afectan a profesionales, investigadores, técnicos y personal especializado que sostienen áreas críticas del desarrollo nuclear argentino. “La toma pacífica terminó el mismo día de los despidos, lo que hicimos desde ATE fue un acto para adelantar la idea de un paro nacional contra el desguace del sistema nuclear argentino”, le dijo a Data Gremial el referente del gremio en la CNEA, Rodolfo Kempf. Durante todo el miércoles hubo acciones para visibilizar el conflicto, como el acto realizado frente a la sede central del organismo.
Allí, el titular de ATE Rodolfo Aguiar anunció que el secretariado nacional del gremio se reunirá para definir una nueva etapa del plan de lucha, que incluirá un paro nacional en todo el Estado nacional. Además, el propio Kempf, miembro de la conducción de la entidad estuvo por la noche en la reunión de la Comisión de Ciencia y Tecnología de la cámara de Diputados, presidida por la física Adriana Serquis, donde se repudiaron los despidos y se advirtió que el país “está dilapidando personal altamente capacitado en áreas estratégicas de desarrollo como son los reactores nucleares y la industria aeroespacial”.
Luego de conocidos los despidos, se supo que este jueves las autoridades llamaron a los representantes sindicales para tratar de establecer un canal de diálogo, que hasta el momento no se tenía. Esto generó expectativas, aunque la idea de ATE es avanzar en un plan de lucha, como quedó establecido en el acto realizado en la sede central del organismo nuclear, encabezado por el titular del gremio Rodolfo Aguiar. En el mismo se dio cuenta del impacto de las nuevas cesantías, que según Kempf dejan con problemas operativos a varios sectores”. “Los 62 despidos en la CNEA, que están enfocados en cierta mirada obtusa del equilibro fiscal, dejan áreas truncas, como pasa con el microscopio electrónico”, recalcó el dirigente. En este punto, se conoció la historia de la técnica química Paula Alderete, cesanteada del Laboratorio de Microscopía Electrónica en el Centro Atómico Constituyentes.
“Lo que hago es operar el equipo”, explicó en declaraciones radiales. “Yo soy la única operadora del único microscopio electrónico de barrido acreditado en normas ISO 9001 y 17025 del país y aún así decidieron desvincularme, estás mintiendo”, destacó en sus redes sociales. Además, otras áreas que quedarán paralizadas son caracterización de materiales, minerales y materias primas, entre otras. Además, los trabajadores se quejaron de la forma “cruel” en que se enteraron de la decisión, a través del sistema de Gestión Documental Electrónica (GDE), notificaciones del vencimiento de sus contratos por correo.
Acuerdo con Estados Unidos
Durante las muchas protestas que se dieron desde el martes que se conoció la noticia, todas estuvieron cruzadas por el dolor y la bronca. Además, algunas voces vincularon el caso de la CNEA con no sólo la motosierra que se aplica a todo el Estado, sino a cierto ensañamiento con el complejo científico-tecnológico, donde el futuro acuerdo comercial con los Estados Unidos tiene un rol central. “Este caso está enfocado y enlazado con el rol de súbdito y vasallo que va adquiriendo la Argentina de Estados Unidos, en general en materia científica y en particular en el rubro nuclear”, denunció Kempf.
Esto está generando que muchos recursos humanos vinculados al sector se estén yendo de la CNEA a empresas privadas norteamericanas, en el marco del acuerdo Paz Silica al que ingresó la Argentina. “La CNEA puso a disposición todos sus suelos y equipamientos para que cualquier pueda comprarlo, a partir de un acuerdo que es una piedra en el cuello de la actividad nuclear”, recalcó el dirigente e investigador del CONICET. Para Kempf, esto implica “el traspaso de cuadros científico, que lograron resolver a la largo de la historia los grande desafíos del átomo, desde el agua pesada al enriquecimiento del uranio”.
Este rol que quiere imponerle al país el gobierno de Milei, insistió Kempf, significa lisa y llanamente “el cierre de toda capacidad autónoma y soberana, que en el área nuclear tiene más de siete décadas de desarrollo y trayectoria, que se está volcando directamente a Estados Unidos”. Uno de los temas centrales que quiere imponer el país del norte es el enriquecimiento de uranio, que el país tiene la capacidad de hacer. Además, subrayó Kempf, “esta política de acople “es una descalificación de todos nuestros cuadros, que forman todos los organismos de ciencia y tecnología y del sistema universitario. Una decisión de cortar capacidad soberanas”.
Por todo esto, desde ATE recalcaron que la pérdida de especialistas en diversas áreas de la ciencia representaría no solo un golpe al empleo, sino “un retroceso en el conocimiento estratégico que el país ha construido en décadas de inversión pública”. “Detrás de cada puesto de trabajo hay personas, proyectos, conocimiento acumulado y años de experiencia”, señalaron desde el sector.
Golpe a la ciencia
La crisis generada por los despidos en la CNEA y otras entidades del complejo científico-tecnológico nacional, y que se vincula con la alianza estratégica que está generando el país con los Estados Unidos, queda demostrada por el ajuste de los recursos en el sector. Un reciente informe del Grupo Economía, Política y Ciencia (EPC) del Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación (CIICTI) registró una “nueva caída” de la inversión estatal en ciencia y tecnología, a la que calificó como “en descenso programado”. Es que su principal fuente de financiamiento, la Función Ciencia y Tecnología del Presupuesto 2026, “agudizó su deterioro al perder un 8,2 por ciento interanual a mayo y proyecta terminar el 2026 con una caída del 10,6 por ciento”, señala el reporte, al que tuvo acceso Data Gremial.
Así, el sector alcanzará un mínimo histórico con una retracción del 47,9 por ciento desde el inicio de la gestión libertaria. Además, se explica que, de continuar este rumbo, “los organismos con más volumen en el sector perderán entre 35 y 48 puntos en términos reales en el periodo comprendido entre diciembre de 2023 y el mismo mes de 2026”.
Además, algunos casos extremos como la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología y la Agencia I+D+i podrían ver derrumbados hasta 87 puntos de su presupuesto. En particular, el informe del Grupo EPC-CIICTI destaca justamente casos como el de la Comisión Nacional de Energía Atómica, que podría terminar el año en curso con un acumulado de descenso presupuestario del 49,8 por ciento en tres años. De este modo, el financiamiento de la CNEA se ubicaría a niveles de 2008, a lo que se suman los despidos. A su vez, también se revela la situación particular de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), organismo atravesado en los últimos días por nuevos despidos y paralización de proyectos. A pesar de su presencia histórica en la última misión de la NASA, la dinámica de ejecución del presupuesto de la CONAE analizada por el Grupo EPC-CIICTI indica que perderá 65,6 por ciento en tres años.