En los últimos días, se produjeron largas colas en estaciones de GNC, en especial en la zona de La Plata, donde vehículos particulares y de pasajeros buscaban sortear las restricciones generadas por la alta demanda domiciliaria. Esta realidad se puede profundizar en las próximas horas, en el marco de la hora polar que se instaló en buena parte del país. Las restricciones del suministro se basan en el alto consumo domiciliario, que pasó de apenas superar el 10 por ciento hasta estar por encima del 60 por ciento, que obligó a cortar el servicio en estaciones sin contrato de exclusividad.
Esto generó que gremios el sector del gas alertara por los problemas de fondo de la crisis, como hizo la Asociación del personal Jerárquico del Gas (APJ-GAS), que mediante un documento aseguró que “gas sobra”, pero la falta de obras no permite trasportarlo en tiempo y forma. A este reclamo se sumaron una serie de entidades industriales de todo el país, que pusieron el grito en el cielo por las consecuencias que genera el combo de crisis estructural en el sector energético y aumento desmedido del consumo por las bajas temperaturas.
Los reclamos sindicales en materia de suministro de gas se multiplican en el país, y van desde lo que pasa en la zona de la capital de la provincia de Buenos Aires, el litoral y el norte del país. En el caso del GNC, el problema golpea sobre todo a firmas que dependen de contratos interrumpibles, las primeras afectadas cuando el sistema prioriza el abastecimiento residencial y los servicios esenciales.
Según los especialistas, el escenario combina tres factores: el aumento de la demanda domiciliaria por las bajas temperaturas, la necesidad de recurrir a Gas Natural Licuado importado y la suba del precio internacional del GNL.
En los últimos días, diversos gremios criticaron al gobierno por la falta de previsión de esta situación, teniendo en cuenta qué, como irónicamente recuerdan, “el invierno siempre llega, y en la misma época del año”. “Esta situación es un clásico lamentable de cada año, los cortes no son nuevos, lo novedoso es que cada año comienza antes y las estrategias razonables brillan por su ausencia”, afirmaron desde la Asociación de Personal Jerárquico del Gas (APJ-Gas), que mediante un comunicado dejaron en claro su postura.
Como informó en su momento Data Gremial, el gremio que comanda Rubén Ruiz denunciaron “la falta de una política energética integral y una planificación que anticipe medidas para el invierno son causales directas de la escasez de gas natural”. La consecuencia: largas colas en las estaciones de GNC y trabajadores de diversos medios de transporte que no pueden acceder al servicio.
Al respecto de la falta de gasoductos que solucionen este tema, Ruiz considera que “una de las cosas que podría hacer el gobierno nacional es planificar la construcción de los faltantes, y no dejarlo solo en manos de los privados”. En dialogo con Data Gremial, el líder de APJ-Gas explicó que en el fondo lo que hay es “una puja entre el Estado que no quiere poner plata y los privados que están renuentes a buscar préstamos o poner ese capital por más que se queden con las concesiones”. Esto traba cualquier salida a la crisis, que afecta a usuarios y a industriales.
Además, Ruiz recalcó que existe “una cuestión técnica que volvió a tener importancia, que son los contratos llamaos ‘firmes con ventana’, que antes manejaba ENARSA y hoy se maneja en el sector privado”. Este tipo de contratos reduce de 365 días a 300 los días de no corte, lo que deja a las industrias y el resto de los usuarios desguarnecidos. “Esta era una herramienta que manejaba el Estado y evitaba cortes, porque era proveedor de última instancia, ahora las empresas usan esta ventana para cobrarle más caro el gas a las distribuidoras, que compraron menos y tuvieron que cortar selectivamente el servicio para que no haya faltante del suministro”, agregó el dirigente. Según la información relevada en el sector, las industrias consumen alrededor de 35 millones de metros cúbicos diarios de gas, sobre un total nacional cercano a 120 millones. En un contexto de pico de demanda, las distribuidoras deben priorizar a los usuarios residenciales, lo que deja expuestas a fábricas que necesitan gas para sostener procesos productivos continuos.
Reclamos varios
En el caso de las industrias, el tema del suministro de gas complica a muchos sectores, y los reclamos en las últimas horas se multiplicaron. La Asociación Citrícola del Noroeste Argentino advirtió que la falta de gas natural y la escalada de costos energéticos “ponen en riesgo la continuidad de la zafra y la campaña productiva 2026”.
Las plantas procesadoras de Tucumán evalúan detener por completo sus operaciones si no se restablece el abastecimiento. La entidad señaló que la disponibilidad de gas de Cuenca Norte conseguida en mayo no alcanza para sostener los procesos productivos y que el sector se ve obligado a recurrir al mercado internacional para comprar GNL. En ese esquema, el precio internacional llegó a ubicarse en torno a los 24 dólares por millón de BTU, un valor que multiplica varias veces el costo del gas de red que la actividad considera competitivo. Por su parte, la Unión Industrial de Tucumán también planteó su preocupación por el esquema actual. La entidad cuestionó que las empresas deban afrontar gas importado a valores cercanos a los 27 dólares por millón de BTU, mientras en otras regiones el mismo insumo ronda valores mucho más bajos. Además, reclamó reglas claras, infraestructura y previsibilidad para sostener la producción y el empleo.
En Salta, la situación también aparece crítica. La Unión Industrial de Salta informó que las restricciones afectan al polo cerámico, ingenios azucareros, empresas citrícolas, tabacaleras y economías regionales. Julio Fazio, vicepresidente de la entidad, sostuvo que las industrias de la provincia pasaron de una restricción del 50 por ciento a una del 100 por ciento, lo que obliga a llevar los procesos productivos a cero. La Cámara Industrial de Cerámica Roja también advirtió por el impacto de los valores del gas sobre la actividad. El sector planteó que los precios disponibles en el mercado spot resultan difíciles de afrontar para empresas que necesitan sostener hornos, líneas continuas y procesos que no pueden interrumpirse sin consecuencias económicas.
La Unión Industrial de Córdoba también describió un cuadro crítico para las pymes. En un comunicado, la entidad advirtió que no se trata de una dificultad administrativa, sino de plantas que deben reducir actividad o reorganizar procesos. Además, reclamó al Estado que ordene el abastecimiento y garantice reglas previsibles para evitar que el mercado quede definido solo por la capacidad de negociación de los actores más grandes.
Reportes
Esta realidad que atraviesa el país podría potenciarse en las próximas horas, cuando según las previsiones el frío siga, e incluso se intensifique. Al respecto, según advierten desde la Unión Industrial Argentina (UIA), al menos una de cada dos empresas evalúa disminuir su actividad durante este mes porque no puede absorber el fuerte aumento del costo del gas.
La entidad patronal cuestionó además que las restricciones alcancen incluso a contratos de abastecimiento firme, lo que consideran “un cambio de las condiciones bajo las cuales planificaron su producción”. Esa situación abrió la puerta a posibles reclamos judiciales por parte de empresas que entienden que se alteraron compromisos previamente asumidos.
En tanto, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) emitió ayer jueves un nuevo alerta amarillo por bajas temperaturas extremas para casi todo el territorio nacional. La masa de aire polar, que irrumpió desde la Antártida días atrás, cubrió casi todo el mapa y provocó nevadas en zonas de la provincia de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Tucumán y la Patagonia, entre otras.
Según la escala del SMN, el nivel amarillo de advertencia significa que las temperaturas pueden tener un efecto leve a moderado en la salud de las personas, principalmente para los grupos de riesgo, como niños y niñas, personas mayores de 65 años o con enfermedades crónicas. Una bomba polar es un fenómeno meteorológico que se produce cuando una masa de aire muy frío y seco, originada en las regiones polares, avanza rápidamente sobre latitudes más bajas. Este ingreso de aire helado suele venir acompañado por fuertes vientos del sector sur, un marcado descenso de temperatura y, en muchos casos, nevadas.