Ante la caída de la recaudación tras el cierre de FATE, la conducción trotskista del SUTNA busca “robarle” afiliados al Sindicato del Caucho y desata una guerra judicial

En un durísimo comunicado, el gremio conducido por José Pasotti denunció que el otro sindicato realiza una “maniobra desleal y extorsiva” para “avanzar sobre trabajadores que no le corresponden, forzando su encuadramiento fuera del marco legal vigente”.

Lunes, 30 de marzo de 2026 14:46

El cierre de FATE y los despidos masivos en toda la actividad golpearon de lleno las finanzas del Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA), que sufrió una fuerte caída en su recaudación. En ese contexto, el Sindicato de Obreros del Caucho y Afines  (SOCAYA), que conduce José Pasotti, acusó a la conducción trotskista del gremio del neumático —encabezada por Alejandro Crespo— de intentar “robarle” afiliados mediante una “maniobra desleal y extorsiva” para compensar esa hecatombe económica. La escalada ya derivó en una guerra judicial.

 

Según denunció SOCAYA, distintas empresas de la actividad comenzaron a recibir cientos de cartas documento enviadas por el equipo legal del SUTNA , en las que se “exige el pago de sumas millonarias y la modificación del encuadramiento de trabajadores bajo amenazas judiciales, embargos y plazos perentorios”.

Para el gremio del caucho, la ofensiva constituye un intento directo del SUTNA de avanzar sobre trabajadores que no le corresponden, forzando su encuadramiento fuera del marco legal vigente”, y advirtió a las empresas que no deben innovar ni ceder ante estas presiones, al tiempo que dejó abierta la vía judicial.

En un durísimo comunicado, SOCAYA se dirigió a todas las empresas de la actividad —gomerías, centros de reconstrucción de neumáticos, vulcanización y rubros anexos— para dejar en claro que ejerce la representación colectiva en los Convenios Colectivos de Trabajo N° 179/75 y 231/75, y que “rechaza categóricamente la campaña de hostigamiento e intimaciones masivas, ilegítimas y temerarias impulsadas por entidades ajenas a su ámbito convencional”.

“Las empresas tienen el estricto deber de no innovar, lo que implica no modificar bajo ningún concepto la situación convencional, sindical ni prestacional de sus trabajadores”, sumó.

Desde la Comisión Directiva que encabeza Pasotti fueron aún más allá y calificaron la avanzada como “una maniobra extorsiva, fraudulenta y de absoluta mala fe”, orientada a generar pánico en el sector empresario, confundir a los empleadores y desfinanciar el sistema solidario de la actividad.

Además, remarcaron que “es una maniobra recurrente por el SUTNA y que era previsible que vuelvan a incurrir en estas maniobras desleales, justificándose ahora en la caída abrupta de afiliaciones que viven por la crisis que afronta”.

 

El pedido a las empresas

Con respecto a las intimaciones, desde SOCAYA señalaron que “carecen de legitimidad dentro de la actividad del caucho y que su verdadero objetivo es usurpar la representación histórica del sector”.

En ese marco, exhortaron a las empresas a mantener “el estricto deber de no innovar, lo que implica no modificar bajo ningún concepto la situación convencional, sindical ni prestacional de sus trabajadores”.

Asimismo, enfatizaron que deben mantenerse sin cambios el encuadramiento vigente, las retenciones sindicales y las derivaciones de obra social que se vienen realizando históricamente, sin acatar ni responder a las exigencias impulsadas por el SUTNA.

“Si se equivocan, mantendrán deudas legales con SOCAYA, se mantendrán vigentes y serán reclamadas con intereses, multas y recargos”, advirtieron.

Guerra judicial

Desde la entidad sindical también remarcaron que este tipo de prácticas no deberían tener lugar en el contexto actual, ya que introducen conflictividad innecesaria en la actividad mediante mecanismos que calificaron como “desleales, y que atentan contra la estabilidad del sector y la paz social”.

A modo de cierre, SOCAYA dejó en claro que no tolerará ninguna alteración intempestiva del orden vigente y que avanzará de manera inmediata por las vías gremiales, administrativas y judiciales contra aquellas empresas que resulten cómplices de este accionar.

Finalmente, el gremio se declaró en “estado de alerta y movilización permanente”, ratificando su decisión de defender su encuadramiento.