La planta de la fábrica de lácteos La Suipachense volvió a ponerse en funcionamiento esta semana, luego de nueve meses de conflicto por la crisis que derivó en la quiebra de la empresa y un fallo judicial que habilitó el alquiler de las instalaciones. La medida fue festejada por el gremio lechero, cuya conducción nacional envió un potente mensaje a los trabajadores de la firma y la dirigencia de la seccional Chivilcoy de la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (ATILRA). “Hoy se abre un nuevo camino de esperanza”, marcó el texto, que lleva la firma de Héctor “Etín” Ponce, secretario general de la entidad sindical.
La carta enviada a Cristian Fenoglio, secretario general de ATILRA Chivilioy, destaca la reapertura de La Suipachense. “Para muchos era un enfermo terminal más, como tantas empresas de distintas actividades que hay hoy en día”, recalcó el texto. “Pero la resignación no fue unánime. Vos Cristian junto a un grupo de valiosos compañeros lecheros de esa querida seccional hermana siempre creyeron en lo que muchos sonaba un milagro”, destacó el texto de la conducción nacional de ATILRA.
El gremio lechero destacó el apoyo de la familia de los trabajadores, en carpas levantadas por ellos mismos frente a la planta, y así “se constituyeron en custodios de los bienes de la empresa para que la misma no fuese desguazada”. Eso permitió la reapertura, antes de la quiebra estaba “con respiración asistida”.
Reapertura
Esta semana, el intendente de Suipacha, Juan Luis Mancini, fue el encargado de cortar la cinta en la breve ceremonia de reapertura de la planta, que fue custodiada por los trabajadores para evitar su vaciamiento. Los empleados montaron un acampe permanente que duró nueve meses. Eran 130 personas las que trabajaban en la planta al momento de su cierre. Algunas de ellas (unas 30) ya están trabajando nuevamente en la producción de leche fluida y yogur, y se prevé que en el futuro se abran otras líneas de producción, como la quesería, y se reincorpore a más trabajadores.
La reapertura fue posible gracias a un fallo de la Justicia que permitió el alquiler del predio y las máquinas por parte de la Compañía Láctea Suipacha, perteneciente a Pablo Asci, ex ejecutivo de Parmalat. Asci y Fenoglio participaron del acto junto a Mancini. También estuvo presente Andrés Reveles, del Ministerio de Trabajo bonaerense. “Quiero hablarles a los trabajadores que lucharon por llegar acá, defendiendo su trabajo, pero también los intereses de la empresa y de la ciudad. En la historia de nuestro pueblo se escribe un capítulo y tiene a los trabajadores como protagonistas con su lucha, junto a sus familias que les dieron un apoyo importante”, dijo Mancini.
Perspectiva
En esta nueva etapa, la conducción nacional de ATILRA admite que queda “un largo camino por recorrer”, pero los trabajadores de La Suipachense “saben que la dignidad suele cobrar un precio, lo importante es que ustedes, rehuyendo cualquier atajo, siempre estuvieron dispuestos a pagar el precio que fuese necesario”.
“Hoy se abre nuevo camino de esperanza, el que de la mano, unidos, volverán a transitar. Bien que se lo merece”, cerró el documento firmado por Ponce, que abrazo a la distancia a los empleados de la firma.