La violenta represión desatada por la Policía de San Luis contra trabajadores estatales volvió a exponer el creciente nivel de conflictividad en la provincia. En el marco de la apertura de sesiones ordinarias encabezada por el gobernador Claudio Poggi, efectivos de seguridad avanzaron contra manifestantes que se dirigían a la Legislatura para reclamar mejoras salariales. El saldo fue alarmante: decenas de heridos y un intento de detención contra el secretario general de ATE en la provincia, Fernando Gatica.
Represión en la Legislatura y ataque a dirigentes
La protesta, convocada por la Mesa Intersindical de estatales, tenía carácter pacífico. Sin embargo, cuando las columnas sindicales intentaban acceder a las inmediaciones del edificio legislativo, fueron interceptadas por un fuerte operativo policial.
Según denunciaron desde la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), la represión fue inmediata y desmedida: golpes, gases lacrimógenos y el uso de perros para dispersar a los manifestantes. Entre los heridos se encuentra el propio Gatica, quien además fue reducido por las fuerzas de seguridad en medio de la avanzada.
“Estuvo tirado en el piso y le pisaron la cabeza”, relató el delegado de ATE Salud, Diego Oppendisano, en diálogo con medios. El dirigente detalló que la Policía montó un vallado que impidió el paso del sindicato, pese a que otras organizaciones sí habían logrado ingresar.
“A Gatica se lo quisieron llevar, le golpearon la cabeza en el piso, gasearon y estuvo al lado de la camioneta de la Policía bastante tiempo. Realmente lo largaron por el accionar nuestro”, agregó.
El operativo estuvo a cargo de la Compañía de Operaciones de Alto Riesgo (COAR), que desplegó más de un centenar de efectivos con equipamiento especial. “Amenazaron hasta con perros a los que estaban en la calle”, denunciaron.
ATE apunta contra Poggi y endurece el conflicto
Desde ATE responsabilizaron directamente al gobernador Claudio Poggi por la represión y advirtieron que el conflicto se profundizará ante la falta de respuestas salariales.
“Poggi es un mileista tardío y un bullrichista retardado. Quiere aplicar las políticas de Milei y Bullrich a nivel nacional que ya no tienen consenso. Repudiamos la salvaje represión desatada por las fuerzas de seguridad en la provincia”, lanzó Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE Nacional.
El dirigente fue más allá y vinculó el accionar policial con la falta de canales de diálogo: “El operativo desmedido muestra toda la debilidad de un Gobierno que ejerce violencia ante la incapacidad para generar ámbitos democráticos de debate y discusión”.
En la misma línea, advirtió que la estrategia oficial no hará más que escalar la tensión: “Se equivoca el gobernador si piensa que con mandar a la Policía a atacar cobardemente a los trabajadores va a resolver el conflicto. Por el contrario, las medidas se van a endurecer y el conflicto a profundizar”.
ATE también denunció que fue el único sindicato al que se le impidió avanzar hacia la Legislatura mediante controles y dispositivos represivos en los accesos, en lo que interpretan como una maniobra de disciplinamiento directo contra la organización.
Salarios congelados y creciente malestar
El trasfondo del conflicto es la política salarial del gobierno provincial. Desde el sindicato denuncian un fuerte deterioro del poder adquisitivo y la falta de convocatoria a paritarias desde la asunción de Poggi.
La situación se agravó en los últimos meses con el congelamiento de salarios, lo que llevó a los trabajadores a declararse en estado de alerta. A esto se suma —según ATE— un esquema de precarización laboral que incluye contrataciones bajo la modalidad de monotributo en distintas áreas del Estado.
En ese contexto, la represión no aparece como un hecho aislado, sino como la respuesta oficial frente a un reclamo sostenido.
“Hay numerosos trabajadores y dirigentes heridos. El gobernador y sus funcionarios van a sufrir en carne propia los mismos padecimientos. Se les va a volver en contra la represión”, concluyó Aguiar.
La jornada dejó una postal que sintetiza el momento: trabajadores golpeados, un dirigente sindical reducido en el piso y un conflicto que, lejos de apaciguarse, promete escalar en los próximos días.