En pocos días, la mayoría de las empresas deberán afrontar el pago del medio aguinaldo, el salario complementario que suele traer alivio a los bolsillos de los trabajadores. En un contexto de creciente morosidad en la cadena de pagos de empresas, sobre todo el sector de la industria, la construcción y el comercio, algunas cámaras que reúnen a las pequeñas y medianas firmas ponen en duda que puedan hacerlo de manera normal. En este sentido, en el marco de una sostenida caída sostenida de la actividad y de las elevadas tasas de los créditos productivos, varias cámaras salieron a alertar que “está en riesgo el pago en tiempo y forma de los salarios de junio y del medio aguinaldo”.
Las pymes, que generan el 70 por ciento del empleo registrado del país, acumulan un golpe tras otro desde el inicio de la gestión de Javier Milei, ya que según desde diciembre de 2023 cerraron unas 26.500 empresas, en su mayoría pymes, y solo durante marzo dejaron de existir unas 2 mil. En este contexto adverso, aparecen los problemas para afrontar salarios y SAC a fin de este mes. “Va a haber pagos de aguinaldos por un lado y de salarios por otro”, señaló Leo Bilanski, titular de la Asociación de Empresarios y Empresarias Nacionales para el Desarrollo Argentino (ENAC), aludiendo a posibles demoras en ambos compromisos.
Por su parte, Marcelo Fernández, titular de CGERA, precisó que muchas pymes con cuentas embargadas “están haciendo malabares para poder ver cómo hacen para pagar el sueldo del mes de junio y el medio aguinaldo”, y anticipó que la situación “se va a notar en estos días, cuando muchas empresas no estén pudiendo pagar los salarios, no solamente por la cadena de pago, sino también por la baja actividad”.
Problemas de fondo
El problema más agudo del último período es el deterioro de la cadena de cobros. En este sentido, una encuesta de la Fundación Observatorio Pyme reveló que en el primer trimestre de 2026 un 60 por ciento de las empresas identificó los retrasos en el pago de los clientes como uno de sus principales problemas, frente al 35 por ciento de un año antes. En tanto, un relevamiento reciente de la ENAC confirma la tendencia, mostrando que el 70 por ciento de las empresas denunció extensiones unilaterales de plazos de pago por parte de sus clientes, más del 50por ciento sufrió mayores incumplimientos y casi el 30 por ciento registró deudas directamente incobrables. La morosidad en los créditos a empresas trepó al 3,3 por ciento en abril según el Banco Central, cuadruplicando el 0,9 por ciento registrado un año atrás.
Este cuadro se agrava sobre una base de actividad ya deprimida, en la que la industria cayó casi ininterrumpidamente desde julio de 2025 y el comercio tocó su piso en febrero último, según datos del propio INDEC. La caída de ventas es el mayor problema señalado por el 83 por ciento de las pymes encuestadas por el Observatorio Pyme. En ese contexto, el esfuerzo financiero extraordinario que representa el aguinaldo amenaza con romper equilibrios muy frágiles. Julián Moreno, titular de APYME, fue directo: “Las empresas tienen que cuidar su mango teniendo el compromiso de los aguinaldos de este mes. Quizás algunas incluyan patear los pagos y, obviamente, dañar a otras de la cadena”.
Sin crédito
En paralelo, el crédito no aparece como una salida viable para las pequeñas empresas, que no están calificando bien en los bancos por el estado de sus balances, como señaló Fernández. En el mismo sentido, Bilanski fue categórico: “No hay tasa accesible que te permita refinanciar hoy gastos fijos o corrientes. Las tasas están arriba del 20 por ciento. En un escenario de caída de ventas no te queda margen para afrontar el compromiso financiero de un crédito”. Algunas empresas evalúan vender cartera de cheques, aunque las que tienen mayores dificultades terminan recurriendo a financieras no bancarias con tasas aún más elevadas y, en casos extremos, ya se registraron acuerdos informales con el personal para diferir el cobro, una práctica que viola la ley pero que se extendió durante el año pasado.
En cualquier caso, el impacto de la dramática situación recaerá sobre los trabajadores, que hoy sufren un mercado laboral que se mantiene en 7,8 por ciento, la informalidad laboral sigue creciendo y los salarios reales privados formales acumularon un atraso constante entre septiembre y al menos marzo. Más de 6,2 millones de trabajadores del sector privado registrado esperan cobrar el medio aguinaldo antes del 30 de junio —con posibilidad de extensión hasta el 7 de julio—, en un escenario donde la fragilidad financiera de los empleadores tiende un manto de incertidumbre sobre ese derecho y sobre la esperanza de ingresos extra (que en muchos casos ya tienen destino al pago de deudas).