El Sindicato de Camioneros se declaró en estado “de alerta y movilización” por el despido de 220 trabajadores en la empresa Express Beer, una firma tercerizada que presta servicios para Cervecería y Maltería Quilmes. Luego de haberse enfrentado a la firma y logrado el presentismo para sus trabajadores de la rama Aguas y Gaseosas, Pablo Moyano se puso al frente de este nuevo conflicto, y promete medidas de fuerza para garantizar la continuidad laboral, ante el cierre de la empresa.
Según informaron desde el gremio, los trabajadores despedidos cuentan con una antigüedad promedio de 26 años de servicio lo que hace que la situación sea todavía más dramática. Entre los despedidos, según trascendió, está el hijo menor de Moyano, Jerónimo, quien era delegado de esa empresa cuyo dueño es Juan Aguilar, uno de los directivos de la Federación Argentina de Entidades de Transporte y Logística (FAETYL), la cámara del sector que tiene la relación más fluida con el sindicato.
La organización sindical también exigió que se garantice el pago de los salarios y los aguinaldos al personal, que no fueron abonados a partir de la “decisión extrema” tomada por la compañía. En las redes sociales, el sindicato de Moyano “reafirmó su compromiso de defender cada uno de los puestos de trabajo y acompañar a las familias afectadas, contando además con el apoyo de las empresas On Line, Río de las Vueltas, Special Truck, Levon y TDU, prestadoras de servicios para Cervecería y Maltería Quilmes, que se solidarizaron con la lucha de los compañeros”.
Reciente acuerdo
La tensión es por el cierre de Express Beer opacan el reciente acuerdo con las empresas Coca-Cola y Quilmes que beneficiará a más de 2.500 trabajadores de la rama Aguas y Gaseosas, mediante el cual se incorporaron adicionales por presentismo, y así se puso fin a un conflicto de casi tres meses con medidas que pusieron a los comercios al borde del desabastecimiento.
Pablo Moyano, secretario adjunto del sindicato, dijo recientemente: “Es un logro importante en este contexto que vive el país, donde el Gobierno obliga a firmar paritarias que muchas veces no llegan a igualar la inflación. No es nuestro caso, pero hay muchos trabajadores que están por debajo”. El dirigente afirmó que “también efectivizaron a trabajadores con 8, 10 y 12 años de antigüedad, manteniendo esos años”, un viejo reclamo sindical porque ese personal estaba en calidad de contratado.
Paritaria
En cuanto a la situación salarial del sector, el gremio viene de conseguir un aumento de unos 27 mil pesos (2,68 por ciento) como revisión salarial, que fue firmada a mediados de marzo y que contempla una mejora del 10,1 por ciento en el semestre marzo-agosto, por pagarse en 6 tramos del 2, 1,8, 1,7,1,6, 1,5 y 1,5 por ciento para cada uno de los meses entre marzo y agosto, más una suma no remunerativa de 53 mil pesos en marzo.
Mientras la mayoría de las paritarias quedó cerca de la inflación, tres gremios lograron los mayores aumentos salariales de julio, rompiendo la estrategia del Ministerio de Economía, que insiste con tener el salario como ancla inflacionaria. Las negociaciones de paritarias avanzaron durante el mes pasado con resultados muy dispares respecto del sueldo entre los distintos sectores del empleo y el trabajo en la Argentina. En un contexto de ajuste de ingresos y discusiones salariales a nivel nacional, la mayoría de los gremios cerró aumentos mensuales de entre 1,5 y 2,5 por ciento, en línea con la inflación, aunque algunos sindicatos lograron recomposiciones más fuertes, ya sea por el porcentaje de incremento o por el impacto directo en el salario básico. Camioneros logró el segundo mejor acuerdo, sólo superado por los trabajadores papeleros.