En un nuevo golpe a la industria nacional, la empresa metalúrgica José Cascasi y Cía, reconocida por su participación en la construcción de las pasarelas de las Cataratas del Iguazú, anunció el cierre definitivo de su planta ubicada en Rincón de Milberg, partido de Tigre, y despidió a sus últimos 30 trabajadores.
El caso se inscribe en un contexto de fuerte deterioro del sector metalúrgico durante la administración de Javier Milei, atravesado por la caída de la actividad, la retracción de la demanda interna y la paralización de proyectos industriales.
La firma, que en sus años de mayor actividad llegó a emplear a más de 50 personas, había comenzado a reducir su plantilla de manera progresiva durante el último año. Antes de comunicar el cierre total, ya había desvinculado a cerca de la mitad de su personal, en un proceso que reflejaba la falta de trabajo sostenida.
Una empresa con trayectoria en obras emblemáticas
José Cascasi y Cía logró reconocimiento en el sector por su participación en obras de alto impacto, entre ellas la construcción de las pasarelas del circuito turístico de las Cataratas del Iguazú, en la provincia de Misiones, incluido el emblemático acceso a la Garganta del Diablo.
Durante el último año, la empresa intervino en distintas tareas de reconstrucción de esas estructuras, afectadas por la crecida del caudal del río, lo que demuestra que, pese a su trayectoria y especialización, no logró sostener su actividad en el actual contexto económico.
Además, la compañía se desempeñó como proveedora de grandes firmas industriales y energéticas, entre ellas Degremont, Bautec, Sinopec, Lockwood y Volkswagen, consolidando un perfil productivo ligado a proyectos de envergadura.
Crisis financiera y cierre definitivo
De acuerdo con lo informado por representantes legales, la empresa atraviesa la etapa final de su concurso de acreedores. En ese marco, avanzó en la decisión de “liquidar todo para pagarles a los acreedores y cerrar definitivamente la planta”, ante la falta de trabajo registrada durante los últimos meses.
La situación financiera crítica y la ausencia de nuevos contratos terminaron por sellar el destino de la compañía, que no pudo sostener su estructura productiva ni garantizar la continuidad laboral de sus trabajadores.
Indemnizaciones en cuotas y malestar
Uno de los puntos que generó mayor preocupación entre los operarios fue la propuesta de la empresa de abonar apenas el 50% de las indemnizaciones correspondientes y hacerlo, además, en cuotas.
La oferta fue confirmada tanto por los trabajadores como por el propio dueño de la firma y se da en un contexto en el que los empleados ya venían padeciendo una fuerte caída en la actividad y una reducción en la carga laboral.
La situación refleja un escenario cada vez más frecuente en el entramado industrial argentino, donde cierres, suspensiones y pagos fragmentados de indemnizaciones comienzan a multiplicarse.
La metalurgia, en un escenario crítico
El cierre de la planta Cascasi se suma a una tendencia preocupante en la metalurgia argentina. Según el informe de febrero de 2026 de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra), la actividad registró una caída interanual del 10,3% y acumuló un retroceso del 8,2% en el primer bimestre del año.
A su vez, la utilización de la capacidad instalada descendió al 40,2%, el nivel más bajo de los últimos cuatro años, lo que evidencia la magnitud de la crisis.
Desde el sector atribuyen este deterioro a la caída del consumo interno, la paralización de inversiones industriales y los procesos de ajuste y reconfiguración de costos impulsados en el marco del programa económico del Gobierno.
En ese contexto, el cierre de empresas con trayectoria como José Cascasi y Cía no solo implica la pérdida de puestos de trabajo, sino también el debilitamiento de capacidades productivas estratégicas para el desarrollo industrial del país.