La pérdida de competitividad, el incremento permanente de los costos operativos y la fuerte caída en el consumo interno hicieron que Finca Balcarce, la tradicional planta de procesamiento de papas, tomara la difícil decisión de cerrar definitivamente sus puertas y despedir a alrededor de 50 trabajadores.
La compañía comunicó la determinación mediante un sentido comunicado oficial, donde mencionó los principales motivos que la llevaron a cesar las actividades ante un panorama fuertemente inviable para la continuidad del negocio.
Emotivas palabras
En el mensaje difundido en sus redes sociales, los responsables de la firma pusieron en relieve la dimensión humana de la crisis al sostener que “detrás de una empresa hay mucho más que máquinas, instalaciones o productos”.
En ese contexto, enumeraron: “Hay personas. Hay historias. Hay familias. Hay años de trabajo compartido, desafíos superados y sueños construidos en conjunto”.
Además, mencionaron que la medida "no ha sido fácil ni apresurada" al tiempo que la enlazaron a "un contexto cada vez más complejo para la industria".
También, puntualizaron que la compañía sostuvo que el deterioro de las condiciones de negocio recortó progresivamente la capacidad de sostener la operación.
Bajo ese marco, recalcaron que "las condiciones actuales nos impiden continuar desarrollando nuestro proyecto de manera viable y sustentable".
Las voces de la política
Las repercusiones de la noticia no se hicieron esperar en el plano político, ya que diversos actores políticos locales manifestaron su solidaridad con los trabajadores afectados, debido a que consideraron que profundiza el “clima de exclusión económica” que perjudica al país.
Fue así que los concejales del bloque Primero la Patria, Viviana Erreguerena y Javier Menonne, advirtieron que “en Balcarce hay cada vez menos trabajo”, así como sentenciaron: “No somos una isla como pretenden hacernos creer. Con cada despido, cada empresa que cierra, cada comercio que baja sus persianas se pierde un ingreso para una familia”.
Luego, responsabilizaron al modelo económico mileísta por la falta de puestos de trabajo y la recesión del aparato productivo nacional.
En simultáneo, insistieron en que “está demostrado que por más que quiten derechos con reformas laborales o regalen el país con el RIGI, no hay producción ni generación de empleo”.
Mientras tanto, sindicatos y autoridades municipales permanecen en estado de alerta, solicitando medidas urgentes para contener a los trabajadores afectados y mitigar las consecuencias de este cese productivo en la economía de la ciudad.
La firma empezó a operar en 2016 como una iniciativa impulsada por una familia vinculada al sector agroindustrial y con el paso de los años diseñó un esquema que integraba distintas etapas de la cadena productiva, desde la materia prima hasta la elaboración y comercialización de productos terminados.
Dentro de su oferta figuraban distintas variedades de congelados, entre ellas papas prefritas, batatas y papas españolas. Era competidora directa Mc Cain.
Una ilusión que quedó trunca
Según la información institucional difundida por la propia firma, llegó a contar con una plantilla de entre 51 y 200 trabajadores.
Con una plantilla que llegó a los 200 trabajadores, el cierre de la fábrica llamó la atención porque, entre las últimas novedades comunicadas por la firma figuró una exportación a Brasil, operación que fue presentada como un paso importante dentro de su estrategia comercial fuera del mercado local.
“Con esta operación, reafirmamos nuestra estrategia de expansión internacional y el objetivo de generar vínculos sólidos que trasciendan fronteras", manifestaron entusiasmados en su momento.
Sin embargo, fue su último gran logro, ya que quedó atrapada por la crisis económica que se lleva puesto al entramado productivo nacional.