Más de 150 familias de Campana se quedaron sin su principal sustento económico con el cierre de una histórica empresa química que llevaba más de 60 años en el rubro y que era un verdadero emblema de la industrialización de la ciudad.
Se trata de Cabot Argentina, que fue fundada en 1962, y cuyas autoridades actuales dieron a conocer, en las últimas horas, la noticia sobre su desfuncionalización definitiva y el comienzo de los trabajos de desmantelamiento de su unidad productiva, según consignaron medios locales.
Su labor era producir humo negro, un insumo crítico para la fabricación de neumáticos y productos de caucho y plástico en todo el país.
La determinación de las autoridades de la compañía puso en alerta al gremio químico que nuclea a los trabajadores de la firma, los cuales no terminan de asimilar la decisión.
Además de la cuestión económica, otro aspecto que estará afectado es el emocional, ya que cuenta con una comunidad que vio el desarrollo de la industria a medida que la ciudad crecía.
Épocas doradas
El 14 de julio de 1962, Cabot inauguró su planta sobre la avenida Larrabure y tuvo el prestigio de ser la primera unidad de manufactura instalada por la corporación en toda Latinoamérica.
Desde aquel comienzo, con una capacidad modesta de 12.700 toneladas anuales y apenas 83 empleados, pasó a convertirse en un gigante del sector, de tal forma que logró una producción de 85.000 toneladas anuales de negro de humo.
Otro baluarte de la empresa era el procesamiento de materia prima cien por ciento nacional, como el aceite decantado de la refinería de YPF en Ensenada y gas natural local.
Asimismo, fue pionera al apostar por la sostenibilidad mediante proyectos de autoabastecimiento eléctrico, lo que hacía suponer una permanencia a largo plazo que hoy, lamentablemente, se ve truncada.
El ocaso
Medios de la región, señalaron que Cabot fue una pieza fundamental para que Campana se constituya como “el polo industrial de referencia que es hoy, operando en sintonía con otras grandes empresas y manteniendo un vínculo constante con las instituciones de la zona”.
Además, lamentaron que con su cierre “la ciudad pierde a un actor relevante que durante más de 60 años colaboró activamente con el desarrollo comunitario y el fortalecimiento del empleo calificado”.
Por ahora, se desconocen los detalles sobre los términos del desmantelamiento y las negociaciones con los representantes de los trabajadores, aunque el sentimiento generalizado es de absoluta tristeza.
A modo de cierre, lamentaron que se apaguen “las máquinas de una planta que supo ser símbolo de progreso y vanguardia, dejando tras de sí un vacío industrial y humano que será difícil de llenar en el corto plazo”.