En un fallo con fuerte impacto político, y con una llamativa cercanía temporal respecto de la reciente decisión de la Corte Suprema, la Justicia en lo Contencioso Administrativo Federal habilitó este viernes la aplicación de la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei, al levantar la medida cautelar que había frenado varios de sus artículos centrales.
La resolución fue firmada por la jueza Macarena Marra Giménez, titular del juzgado 12 del fuero que interviene en las demandas contra el Estado nacional. La magistrada dejó sin efecto la cautelar que había sido dictada previamente por el juez laboral Alejandro Ojeda y que mantenía suspendidos 81 artículos de la denominada Ley de Modernización Laboral.
De esta manera, el Gobierno libertario quedó habilitado para comenzar a aplicar aspectos sensibles de la reforma, vinculados a indemnizaciones, horas extras, jornada laboral y distintos cambios en las relaciones de trabajo.
La decisión judicial llegó apenas horas después de que la Corte Suprema de Justicia de la Nación rechazara el recurso de “per saltum” presentado por el Ejecutivo nacional para que el máximo tribunal interviniera directamente en la causa y acelerara una definición sobre la constitucionalidad de la norma.
Ese rechazo había sido interpretado inicialmente como un revés para la estrategia judicial de la Casa Rosada. Sin embargo, menos de 24 horas más tarde, el fallo favorable del fuero Contencioso Administrativo modificó el escenario y le dio oxígeno al Gobierno en uno de los capítulos más sensibles de su programa de flexibilización laboral.
Una disputa judicial atravesada por la pelea entre fueros
La causa viene atravesada desde sus inicios por una fuerte disputa de competencia entre el fuero laboral y el Contencioso Administrativo. La Confederación General del Trabajo (CGT) había presentado originalmente su demanda ante la Justicia laboral, ámbito al que el propio Milei suele cuestionar públicamente al acusarlo de fomentar la llamada “industria del juicio”.
En paralelo, el Gobierno nacional impulsó desde el comienzo que el expediente pasara al fuero Contencioso Administrativo, históricamente considerado más cercano a las posiciones del Estado nacional.
Finalmente, una resolución de la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo terminó definiendo que ese fuera el ámbito donde debía tramitarse la causa.
En su fallo de este viernes, Marra Giménez no solo levantó la cautelar vigente sino que además requirió al fuero laboral que remita la totalidad de los expedientes vinculados con la reforma impulsada por La Libertad Avanza.
Qué artículos habían quedado frenados
La cautelar ahora suspendida mantenía en pausa 81 artículos de la reforma laboral aprobada en febrero. Entre otros puntos, las disposiciones cuestionadas modificaban aspectos centrales de la Ley de Contrato de Trabajo, las indemnizaciones por despido, las condiciones sobre horas extras y jornada laboral y hasta el eventual traspaso del fuero laboral a la órbita de la Ciudad de Buenos Aires.
Desde la CGT sostienen que la reforma implica “una degradación en los niveles de protección laboral”, además de una ampliación de las facultades empresariales sobre los trabajadores.
La central obrera también denunció que detrás de la reforma existe una intención de “retacear medios de acción colectiva y limitar las reuniones sindicales”.
Pese al fallo favorable al Gobierno, la disputa judicial todavía no está cerrada. La CGT podrá continuar apelando dentro del propio fuero Contencioso Administrativo y eventualmente volver a llevar el caso ante la Corte Suprema.
El antecedente inmediato de la Corte Suprema
El Ejecutivo buscaba que el máximo tribunal acelerara una definición sobre la constitucionalidad de la reforma y dejara sin efecto las cautelares que habían limitado parte de su aplicación, entre ellas la promovida por la CGT.
Con esa resolución, la Corte había determinado que el expediente debía continuar su recorrido judicial ordinario en las instancias inferiores. Sin embargo, la rápida respuesta del fuero Contencioso Administrativo terminó generando un escenario favorable para el oficialismo y reactivó el debate sobre el avance de la reforma laboral libertaria.